Mientras en Europa lanzaban el Scirocco, Volkswagen hacía lo mismo en Brasil con el SP, uno de los coches más bonitos que han fabricado jamás

El Volkswagen SP fue un deportivo pensado exclusivamente para el mercado brasileño, bonito como pocos, pero con motores que dejaban que desear.
Cuando se habla de los deportivos clásicos de Volkswagen, los nombres que suelen aparecer son el Golf GTI, el Scirocco o incluso el Karmann Ghia. Todos ellos son dignos de mención, pero a la lista habría que sumar un modelo que nunca llegó oficialmente a Europa y que, pese a ello, sigue siendo considerado por muchos aficionados como uno de los automóviles más bonitos que ha salido de la marca alemana. Se trata del Volkswagen SP, un coupé desarrollado y fabricado íntegramente en Brasil.
Su historia comenzó a finales de los años sesenta, cuando la filial brasileña de Volkswagen detectó que existía un hueco en el mercado para un coche de imagen deportiva. Las fuertes restricciones a la importación de automóviles hacían prácticamente imposible la llegada de deportivos europeos o estadounidenses, por lo que los fabricantes establecidos en Brasil debían desarrollar modelos propios utilizando componentes ya existentes.
Volkswagen decidió aprovechar esa oportunidad para crear un vehículo que transmitiera deportividad sin renunciar a una mecánica sencilla y fiable. El proyecto recibió el nombre de SP por el estado de São Paulo, donde fue concebido y fabricado, aunque también se ha interpretado como las siglas de Sport Prototype.
El diseño fue obra de Márcio Piancastelli, uno de los responsables de estilo de Volkswagen do Brasil, quien creó una carrocería de líneas bajas, un larguísimo capó delantero y una zaga muy estilizada que todavía hoy sigue llamando la atención por sus proporciones.
El Volkswagen SP fue presentado oficialmente en 1972 y llegó acompañado de dos versiones. La primera, denominada SP1, utilizaba un motor bóxer de cuatro cilindros y 1,6 litros refrigerado por aire, heredado del Volkswagen Tipo 3. Desarrollaba alrededor de 65 caballos de potencia, una cifra que pronto quedó claro que era insuficiente para un coche con aspiraciones deportivas y con ese diseño.
Por ese motivo, la mayor parte del protagonismo recayó sobre el SP2, una variante superiores, pero que tampoco era una locura a nivel de rendimiento y/o prestaciones. Estaba equipado con un motor de 1,7 litros y unos 75 caballos, también de arquitectura bóxer y situado en posición trasera… con el que era tremendamente lento.
El SP2 necesitaba alrededor de 16 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h y su velocidad máxima rondaba los 160 km/h, cifras discretas incluso para la época.
Era, básicamente, un trampatojo mal. Se veía una carrocería que parecía la de un auténtico gran turismo, pero a la hora de la verdad ofrecía un rendimiento más cercano al de una berlina compacta en el mejor de los casos. El mundo es cruel y, por eso, esta contradicción dio lugar a uno de los apodos más conocidos del modelo: en Brasil comenzó a decirse que SP significaba “Sem Potência”, es decir, “sin potencia”.
Aunque fueron un lastre considerable, las limitaciones mecánicas tenían una explicación sencilla. Volkswagen Brasil construyó el SP recurriendo a una plataforma derivada del Tipo 3 y a componentes ya existentes dentro de la gama para contener los costes de desarrollo.
El objetivo no era fabricar un deportivo radical, sino un automóvil atractivo, fiable y relativamente asequible. Sin embargo, el resultado quedó condicionado por la ausencia de motores más potentes dentro de la oferta de la marca en el mercado brasileño.
Pese a ello, el SP2 destacaba por otros aspectos. Su comportamiento dinámico era equilibrado gracias al bajo centro de gravedad que proporcionaba el motor bóxer, mientras que el puesto de conducción ofrecía una posición muy deportiva. El habitáculo también resultaba llamativo para los estándares de Volkswagen en aquellos años, con un completo cuadro de instrumentos, volante de tres radios y una mayor atención al diseño que en el resto de la gama.
Entre 1972 y 1976 se fabricaron algo más de 10.000 unidades del Volkswagen SP, de las cuales la inmensa mayoría correspondieron al SP2. El SP1 apenas permaneció unos meses en producción debido a su escasa aceptación comercial. Aunque el coche despertó interés en otros mercados e incluso se estudiaron exportaciones limitadas, nunca llegó a comercializarse de forma generalizada en Europa.
Y es que de manera paralela, Volkswagen inició en Europa una profunda transformación técnica. A mediados de los años setenta aparecerían modelos como el Scirocco y posteriormente el Golf GTI, que dejarían atrás la arquitectura de motor trasero refrigerado por aire para adoptar motores delanteros refrigerados por agua y tracción delantera.
Esa nueva filosofía acabaría marcando el futuro de Volkswagen, relegando al SP a un modelo muy particular de su historia, tanto que con el paso de las décadas se ha convertido en una auténtica pieza de colección, difícil de encontrar y muy cotizada.


