El McMurtry Spéirling puede soportar 3g y aportar dos toneladas de downforce. Y además, lo podría hacer a 0 km/h. El truco, un invento prohibido que gira a 23.000 rpm

El superdeportivo eléctrico supera los 1.000 CV y cuesta más de un millón de euros, pero su auténtica clave es su ventilador.
Si te dicen que un coche puede generar más de dos toneladas de carga aerodinámica estando parado, lo normal es levantar una ceja. Pero el McMurtry Spéirling no juega del todo en las mismas reglas que el resto de los coches deportivos. Este pequeño cohete eléctrico de pista ha dado que hablar por múltiples factores, pero uno de ellos es bastante peculiar: la aerodinámica por ventilador, un sistema que literalmente “aspira” el aire para pegar el coche contra el suelo.
La idea no es nueva, pero la compañía la ha llevado tan al extremo que, según los propios datos del fabricante, el Spéirling puede generar alrededor de 2.000 kg de downforce y soportar fuerzas laterales de hasta 3g en curva. Y para ello no hace falta siquiera que vaya rápido, solo es necesario que le pegue un viento fuerte… más o menos.
La clave de todo está en un sistema activo de ventilación que gira a unas 23.000 rpm y que está conectado a un fondo plano sellado. En lugar de depender del flujo de aire que pasa por encima del coche, como ocurre en la aerodinámica tradicional, este sistema crea una especie de vacío bajo el vehículo, “pegándolo” literalmente al asfalto. Es algo similar a lo que hacen los F1 y, en la práctica, es como si el coche pesara varias toneladas más de golpe, pero sin añadir masa real.
Esta tecnología no es completamente nueva en el mundo del automovilismo, aunque sí extremadamente rara de ver. En los años 70 ya hubo un experimento legendario en la Fórmula 1: el Brabham BT46B, conocido como el “fan car”. Aquel coche también utilizaba un ventilador para generar succión bajo el chasis, y fue tan efectivo que ganó su única carrera antes de ser retirado ante las quejas (lógicas) del resto de equipos.
McMurtry ha recuperado esa idea, pero llevándola a un nivel mucho más avanzado gracias a la tecnología eléctrica y a sistemas de control modernos. El sistema no solo genera carga aerodinámica constante, sino que puede modularla bajo demanda. De ahí el nombre de “downforce on demand”: el coche puede decidir cuánta carga necesita en cada momento, independientemente de la velocidad.
Esto cambia por completo la lógica habitual del rendimiento en pista. Normalmente, un coche necesita velocidad para generar agarre aerodinámico: cuanto más rápido va, más carga genera, más pegado va a al suelo y, a su vez, esto le permite tomar curvas más rápido. El problema llega a baja velocidad, donde ese efecto desaparece.

El Spéirling consigue romper esa dependencia, porque da igual si va a 300 km/h o si está saliendo de parado, el sistema de ventilador mantiene el coche pegado al suelo en todo momento.
El resultado práctico es que el coche puede frenar más tarde, acelerar antes y tomar curvas a velocidades que, en teoría, no deberían ser posibles. De ahí que se hable de fuerzas laterales de hasta 3 g, algo que normalmente solo se asocia a prototipos de competición de altísimo nivel, no a un vehículo que, aunque de manera limitada, es de producción. Solo habrá 25 unidades y cada una vale más de un millón de euros, pero es un coche “comprable”, para que nos entendamos.
Un detalle interesante es que la marca ha integrado dos ventiladores en el coche, algo que tiene todo el sentido del mundo. El Spéirling ofrece un nivel de rendimiento brutal, pero es algo que está supeditado a sistemas activos complejos. Si el ventilador falla, el comportamiento del coche cambiaría de forma radical, algo que puede ser fatal para poder controlarlo. Es por eso que se añade un segundo, a modo de control redundante, para que cumpla con la función original si el primero falla.
Aunque es este factor el más llamativo del deportivo, la realidad es que todo lo que le rodea es extremo e igual de interesante.
Emplea un sistema de propulsión con dos motores eléctricos asociados al eje trasero, que desarrollan una potencia de 746 kW para acelerar de 0 a 100 km/h en 1,55 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 305 km/h.
Además, cuenta con una batería de 100 kWh de capacidad, que es considerable, pero que sometida al rendimiento del vehículo apenas da para recorrer 50 km si se va “a fuego”. Al menos su recarga es rápida, ya que soporta hasta 120 kW y necesita entre 20 y 65 minutos para pasar del 20 al 95% de su carga. Nos gustaría ver cuántos de los 25 compradores de verdad le “aprietan” a fondo en circuito.


