Motor V8 de Chevrolet y más ligero que un Kia Picanto: así es el Lola T70S, un superdeportivo inspirado en los años 60 del que solo se fabricarán 16 unidades

El Lola T70S trae el espíritu de la competición al presente y la versión T70S GT incluso está homologada para circular por la calle.
En un panorama automovilístico cada vez más dominado por la electrificación, el Lola T70S es una auténtica rareza: un superdeportivo que mira directamente al pasado, pero que cuenta con todos los avances tecnológicos actuales que se pueda esperar. No es simplemente un homenaje estético (que también), sino una recreación extremadamente fiel del icónico T70 de los años 60, pero traído a pleno 2026.
El proyecto parte de una base muy clara: reproducir el coche original con la máxima precisión posible. Para lograrlo, Lola ha utilizado planos de archivo y escaneos en alta resolución de modelos históricos, lo que ha permitido reconstruir cada componente respetando las proporciones, geometrías y soluciones técnicas del coche original.
Eso sí, todo ha sido reinterpretado con estándares modernos de fabricación, lo que se traduce en una mayor precisión, calidad y fiabilidad sin alterar su esencia.
A nivel estructural, el T70S mantiene una de las claves de su filosofía: un chasis monocasco de aluminio extremadamente ligero. Esta arquitectura, heredada directamente del modelo original de competición, es fundamental para entender la idiosincrasia del coche: conseguir la mejor relación peso-potencia posible. La cifra demuestra que lo han conseguido: 616 CV por tonelada.
El apartado mecánico sigue exactamente la misma lógica de fidelidad histórica que el chasis. El T70S equipa un motor V8 atmosférico de 5,0 litros de origen Chevrolet, capaz de desarrollar 530 CV. Situado en posición central, es el encargado de transmitir toda la fuerza al eje trasero, consiguiendo un rendimiento sobresaliente: acelera de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos y alcanza una velocidad máxima de 320 km/h.
Todo ello en un coche que, gracias a su construcción ligera, pesa menos que muchos utilitarios actuales: la versión más liviana pesa 860 kilos, lo que está por debajo de los algo más de 900 kilos que registra un Kia Picanto.

Mishern Chetty, CEO de Lola Cars, ha declarado: “El proyecto T70S forma parte del enfoque estratégico más amplio de Lola en tecnologías de alto rendimiento. Desde 2022, como parte de nuestra misión de impulsar la innovación a través del automovilismo, hemos invertido fuertemente en el desarrollo de materiales avanzados, sistemas de propulsión e innovaciones en la cadena de suministro destinadas a reducir la huella de carbono de los vehículos de alto rendimiento”.
El coche se ofrece en dos variantes claramente diferenciadas: el T70S, pensado para circuito, y el T70S GT, homologado para carretera. Aunque ambos comparten la misma base técnica, presentan diferencias clave en su configuración mecánica. La versión de competición es la más radical y está equipada con un sistema que le permite competir en eventos históricos gracias a su homologación FIA.
Por su parte, el T70S GT introduce ciertos cambios para hacerlo utilizable fuera del circuito. En este caso, el motor pasa a ser un V8 de 6,2 litros, también de origen Chevrolet, con una potencia de 500 CV. Aunque ligeramente menos potente que la versión de carreras, sigue ofreciendo prestaciones de primer nivel: acelera de 0 a 100 km/h en unos 2,9 segundos y alcanza una velocidad máxima de 320 km/h.
Además, el GT incorpora mejoras orientadas a la usabilidad, como una ergonomía más refinada, climatización y pequeños espacios de almacenamiento.
Pero más allá del motor y las prestaciones, uno de los aspectos técnicos más innovadores del T70S está en sus materiales. Lola ha desarrollado un sistema propio denominado Lola Natural Composite System (LNCS), que sustituye los compuestos tradicionales por una combinación de fibras naturales, basalto volcánico y resinas de origen vegetal. Este reduce el impacto ambiental sin perder los niveles de rigidez y resistencia de los materiales convencionales. Además, el proceso de fabricación logra una reducción del 54% en las emisiones de CO2 respecto a métodos tradicionales.
Peter McCool, Director Técnico de Lola Cars, explica: “Conducir el T70S será una oportunidad para experimentar el pasado y el futuro del automovilismo deportivo simultáneamente. Este proyecto, un ejemplo totalmente único de innovación revolucionaria en materiales sostenibles avanzados, sienta las bases para el futuro del automovilismo histórico y deportivo”.
Por último está la exclusividad. Lola ha limitado la producción a solo 16 unidades en total, sumando ambas versiones. Esto convierte al T70S en una pieza prácticamente única, destinada a un grupo muy reducido de clientes. No es solo un coche rápido o bonito: es un objeto de colección con un enorme valor histórico y tecnológico.
¿Qué significa esto? Que seguramente muchos ejemplares se comprarán y no se utilizarán nunca, serán exclusivamente para invertir y venderlos cuando se hayan revalorizado. Podríamos hacer estimaciones, pero la compañía no ha compartido cuál es su precio de venta al público.
