Ni pantallas ni sensores, el nuevo Honda Prelude usa un truco de diseño para facilitar su aparcamiento

El nuevo Honda Prelude equipa un elemento en el capó que tiene una función muy concreta: que el conductor tenga más fácil la tarea de aparcar.

El nuevo Honda Prelude es uno de los coches de la marca japonesa que más expectación han generado en los últimos años. La firma lo sabe y, por eso, está incrementado el ‘hype’, desgranando el modelo poco a poco, para que los seguidores no hagan si no tener más ganas de que llegue. Lo último ha sido desvelar que tiene un truco secreto para hacer más fácil el aparcamiento.

Cualquiera podría pensar: “Eso es fácil, como hacen todos los coches hoy en día, basta con instalar sensores de aparcamiento delanteros y traseros, o con poner cámaras, pues actualmente son bastante comunes incluso los sistemas de 360 grados”. Sin embargo, en la compañía nipona han optado por algo mucho más sencillo: una guía visual que está oculta a simple vista.

La marca ha lanzado una web en la que va presentando los adelantos del coupé y, en uno de ellos, Yoshihisa Yanagimoto, uno de los diseñadores del vehículo, ha hablado sobre este peculiar detalle.

“Para facilitar la comprensión visual de la posición de los neumáticos, diseñamos dos líneas en el capó desde el asiento del conductor. La línea de cintura, desde el guardabarros hasta la puerta, está conectada sin interrupción, y el revestimiento interior también está diseñado para fluir suavemente horizontalmente”, señala.

“Esto facilita la comprensión de la dirección de la marcha y facilita enormemente el estacionamiento. Muchos profesionales, incluyendo los equipos de exterior y ergonomía, colaboraron para lograr este diseño”, concluye.

Si se observa cualquier fotografía que muestre la parte delantera del Predule, especialmente si se trata de una de tres cuartos y, a poder ser, con un color de pintura que no se blanco, ya que éste no muestra el detalle tan bien, se puede apreciar a lo que se refiere Yanagimoto.

Partiendo de la base del pilar A, se puede ver como comienza un doble nervio, formando una suerte de canal que recorre el capó hasta diluirse cuando está cerca de tocar los grupos ópticos delanteros. 

Aunque visto desde fuera solo parecen líneas de tensión que ayuden desde el punto de vista aerodinámico, aparentemente desde el puesto del conductor servirán para que éste se haga una mejor idea de cómo está colocado el coche y cuál es su posición a la hora de aparcar. Sin embargo, es algo que no podremos apreciar y comprobar hasta que no subamos a uno.

Parte del chasis del Honda Civic Type R

Dentro de esta campaña de generación de expectación alrededor del nuevo Honda Prelude, la compañía también ha confirmado que, aunque a priori no hay intención de desarrollar un Prelude Type R (aunque es algo posiblemente ocurra), el modelo base ya dispondrá de tecnología relacionada con dicho apellido: el Honda Civic Type R va a hacer las veces de donante y va a ceder una parte considerable de su chasis a su hermano.

En el comunicado se señalaba: “Incorporará la suspensión, las vías delanteras y traseras anchas y los frenos delanteros Brembo del legendario Civic Type R. Esta es la primera vez que el innovador diseño de suspensión delantera de doble eje, introducido por primera vez en el Civic Type R 2017, se utilizará en un modelo que no sea Type R”.

Como es lógico, no se tratará de un trasplante directo, ya que son dos modelos de características, geometrías, pesos, tamaño, etc., diferentes entre sí, motivo por el que, aunque los componentes sean los mismos, “los sistemas de suspensión y frenos se ajustarán exclusivamente para el nuevo Prelude”.

El objetivo es que se consiga una experiencia de conducción deportiva, pero no tan radical como la del compacto, si no más cercana a lo esperable a la de un gran turismo en la que la comodidad también jugará un papel destacado.

La parte más destacada en este aspecto será la suspensión delantera de doble eje, que incorporauna horquilla de amortiguación para separar la mangueta del amortiguador y acortar el desplazamiento central, ayudando a eliminar o, al menos, reducir en gran parte, la desviación del par que suele tener lugar en coches de tracción delantera de alto rendimiento.

El hecho de haberse decantado por este sistema es algo que concreta la propia Honda en el comunicado: “con la suspensión convencional de puntal, el desplazamiento central es estructuralmente difícil de reducir y ha sido un problema durante muchos años”.

Con esta puesta a punto, se espera que el comportamiento del Prelude combine tanto comodidad como una respuesta deportiva, algo que en parte también dependerá del sistema de propulsión híbrido autorrecargable e:HEV, que es idéntico al del Honda Civic de undécima generación: potencia de 184 CV, par máximo de 315 Nm, tracción delantera y caja de cambios eCVT. 

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España