El Nissan 350Z llegó en 2003 para ganarle la tostada al Audi TT, y lo consiguió con la receta clásica de motor V6 y propulsión

El Nissan 350Z era uno de esos coches que ofrecían verdaderas sensaciones deportivas sin tener que gastar demasiado dinero, gracias a su V6 y tracción trasera.

El Nissan Z es uno de esos coches que no podemos disfrutar en Europa, debido a la normativa de emisiones. El que sí pudimos ver fue el Nissan 350Z con su motor VQ35, un deportivo que consiguió ganar al Audi TT con la receta clásica: motor V6 delantero y tracción trasera.

El Nissan 350Z llegó al mercado en 2003 como el heredero del mítico Datsun 240Z de los 70. La denominación hacía referencia a su cilindrada, 2.4 litros. El deportivo japonés tuvo varias evoluciones que aumentaron la cilindrada, desde el 260Z al 280Z, así como las versiones ZX y el 300 ZXT turbo.

El 350Z reunía todos los ingredientes de un deportivo a la antigua usanza: una potencia elevada, carrocería coupé, biplaza, tracción trasera y cambio manual.

A esto, había que sumar el sonido bronco de su motor que acentuaba las sensaciones deportivas, especialmente, cuando se hundía más de la cuenta el pedal del acelerador y la aguja del cuentavueltas se aproximaba a la zona roja.

Nissan 350Z, un deportivo de verdad

Cuando el Nissan 350Z hizo su aparición en el mercado español, tenía muy pocos competidores. Por tamaño y potencia, uno de sus rivales directos era el Audi TT en su versión 3.2 quattro con el cambio DSG de seis relaciones.

Sin embargo, el alemán era mucho más caro que el japonés, 46.010 euros frente a 40.950 euros, respectivamente. No obstante, en aquella época también te podías comprar un Mazda RX-8 con 241 CV y motor rotativo por unos 37.500 euros.

Lo más destacado del 350Z, aparte de su estética, era su motor y las suspensiones, que le proporcionaban un comportamiento extraordinario en carreteras de montaña. 

Empezando por el motor, se trataba de un V6 de 3.5 litros con 95,5 milímetros de diámetro y 81,4 milímetros de carrera de cilindros. Cuenta con bielas de acero forjado y un cigüeñal de una sola pieza. Además, sus pistones están recubiertos de un material llamado molibdeno que minimiza la fricción. 

En general, era un bloque bastante fiable y con un buen nivel de potencia y sensaciones, aunque algunas reparaciones podían provocarte fuertes dolores de cabeza.

La admisión para el 350Z era una de las más simples. Las había de fibra de carbono, aluminio, cónicas y de otros tipos. Además, el colector de admisión no tenía el mejor diseño posible y se puede aumentar el volumen de aire de entrada a los cilindros con un espaciador.

La eficiencia del sistema de escape también se podía aumentar con una Y-Pipe. Esto es, una línea en Y con colectores de escape rediseñados para cada bancada de cilindros y que cuenten con protección anticalórica.

El resultado era un motor de 280 CV, unido a una caja de cambios manual de seis velocidades, que era otro de los puntos fuertes del coche. Tenía un tacto duro, pero era rápida. Igualmente, los frenos eran excelentes. 

El equipo estaba formado por frenos Brembo, con grandes discos ventilados en las cuatro ruedas que mantenía un muy buen tacto incluso en caliente. Además, contaba con ABS y control de estabilidad. Quizá, lo peor era la dirección, excesivamente dura en ciudad y no muy rápida.

El peso, su mayor debilidad

Hemos señalado antes dos aspectos importantes del Nissan 350Z. El primero el motor, que ya hemos descrito. El segundo eran las suspensiones, que tenían un tarado bastante duro, sin comprometer en exceso el confort, lo que permitía disfrutar de lo lindo en una carretera de montaña y circular cómodamente a velocidad legal en autovía.

El motor, combinado con el cambio manual y el trabajo de las suspensiones, hacían que el 350Z fuera un coche deportivo y con muy buena estabilidad en curvas rápidas. Sin embargo, no todo era perfecto.

Su principal punto débil era el peso, cercano a los 1.500 kg, lo que unido a su tendencia subviradora al entrar en las curvas, hacía que fuera incómodo en curvas cerradas y lentas.

En cualquier caso, estas deficiencias se olvidaban al escuchar el sonido del motor. A baja velocidad, se escuchaba mucho el sonido del escape y la transmisión. Luego lo subías de vueltas y era una gozada.

Como hemos dicho al principio, hoy no puedes comprar el Nissan Z Nismo, pero sí puedes buscar un 350Z de segunda mano. Actualmente, hay unidades a partir de 12.000 euros, aunque si quieres una en mejor estado y pocos kilómetros, rondan los 20.000 euros

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España