Opel cumple 125 años de clásicos, coches deportivos y competición

Banzai Motorsport

Hace unos días asistimos a la celebración del 125 aniversario de Opel en la localidad alemana de Rüsselsheim. Un lugar donde descubrimos algunos de los clásicos e historias del fabricante.

Muchos de nosotros tenemos una historia con un Opel. En mi caso, recuerdo de niño cómo mi tía nos llevaba a todos lados con su Opel Corsa de segunda generación, de color dorado y con la Oreja de Van Gogh de fondo. Ahora, casi 20 años después, he asistido al aniversario de la marca en Alemania.

Hemos conducido el Opel Manta GSe Elektromod: un restomod eléctrico muy interesante

Durante más de un siglo, el centro de operaciones del fabricante ha estado en la ciudad de Rüsselsheim. Una villa que ha crecido alrededor de la actividad industrial. Que comenzó fabricando bicicletas y motos, luego coches de lujo, diversos deportivos y que ahora enfila el cambio que están suponiendo los coches eléctricos.

Pero no hablemos del futuro. Hablemos del pasado y de lo que, para muchos, quizá fueron tiempos mejores (me incluyo). Una época en la que las marca podían innovar sin ataduras y donde crearon las identidades que hoy las hacen grandes.

De los primeros fabricantes de automóviles del mundo

Allá por 1897, la que fuera una empresa de máquinas de coser y bicicletas se convirtió en Opel Automobile GMBH después de adquirir la fábrica Anhaltische Motorwagenfabrik. Y para 1899 ya se habían construido 65 vehículos a mano.

Sin embargo, la fábrica cerró poco después por disputas entre directivos y se comenzaron a importar vehículos Renault y Darracq, además de construir con licencia estos segundos. Pero en 1902 se lanzó al mercado el primer Opel diseñado por ellos mismos: un dos cilindros de 1.894 cc con hasta 12 CV.

En 1904 apareció el primer cuatro cilindros y un año después, un motor de 6,9 litros con hasta 40 CV. La tecnología avanzaba a pasos agigantados y los bólidos también. Aunque los coches más populares siempre fueron los más baratos, el Volksautomobil y el Doktorwagen.

Todo iba bien e incluso aparecieron motores de 6 cilindros con hasta 100 CV, pero la Primera Guerra Mundial destrozó Europa y especialmente a Alemania. Así que los automóviles baratos y sencillos volvieron a la primera escena del mercado junto a la producción en cadena. Un método que Opel implantó en 1924 con la construcción del Laubfrosh de 951 cc. Todo un éxito.

Y fue justo en esta época cuando General Motors decidió adquirir la marca en 1929. Un periodo en el que, pese a la crisis económica mundial, nació el primer Opel Kadett y vendió más de 100.000 unidades en pocos años. Pero fue la Segunda Guerra Mundial la que centró todas las atenciones. Y pese a ser parte de una compañía estadounidense, Opel se puso al servicio de Alemania.

Fabricaron material bélico para la Wehrmacht entre los que destacan los bombaderos Junker Ju-88 de la Luftwaffe. Por ello, se convirtieron en objetivo militar prioritario y sus instalaciones fueron destruidas. De hecho, no retomaron su actividad hasta 1947, después de que los soviéticos se llevasen todo el material industrial como reparaciones de guerra.

Una nueva época de motores V8, deportivos y estilo americano

Resiliencia es la palabra que mejor define a Opel. Y después de apreciar en el museo algunos de sus coches más antiguos, llegó el momento de la nueva era. Los Opel Commodore y Kapitan, alimentados por motores V8 de Chevrolet, el mítico Ascona o el Opel Manta. Y también el Kadett D, el primer Opel de tracción delantera.

Aunque el más bonito de todos fue sin duda el Opel GT. Una especie de Chevrolet Corvette más pequeño, coupé de dos plazas con una elegante figura. Se convirtió en todo un superventas mundial y especialmente en Estados Unidos, con un precio realmente bajo.

Fueron años maravillosos de vehículos con una firme estética muscle car. La influencia de los coches americanos era evidente. Y tampoco se dejó de lado la competición en múltiples disciplinas. Aunque hay que destacar la victoria en el Rally de Montecarlo de 1982 y del Campeonato de Pilotos del Grupo 4 de rallys con Walter Röhrl al volante del Opel Ascona 400.

La marca de deportivos Opel GSi también debutó con coches sensacionales pocos años después. Compactos deportivos que marcaron los años 90' y a una generación de jóvenes que podía llegar a tener el dinero suficiente para comprarlos.

Son máquinas memorables, aunque la que más ilusión nos hizo ver (a parte del Opel GT) fue, sin ninguna duda, el Opel Speedster. Un pequeño coupé descapotable construido sobre la base del Lotus Elise con la ayuda de la marca británica. Uno de esos desconocidos que podrían darte un susto en un tramo de montaña, rápido como la luz.

¿Y después? Ya lo conocemos todos. General Motors vendió la marca a PSA y más tarde se formó el Grupo Stellantis. Que pese a las pérdidas de Opel en la primera década de siglo, ha seguido apostando fuerte por los alemanes, que serán 100% eléctricos en 2028. Una época difícil que se avecina, pero con una marca llena de ilusión e historia de superación.

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