Parecía que no iba a ocurrir, pero Ferrari lo ha hecho. Saluda al sucesor del SF90, el nuevo 849 Testarossa 2026 está aquí. ¿Golpe maestro o jugada innecesaria?

El Ferrari 849 Testarossa 2026 retoma el nombre de un icono, pero en realidad es una suerte de actualización del Ferrari SF90 Stradale.

Que vivimos en la era de lo retro es algo más que claro en el mundo del motor: Renault revive sus iconos en forma de coches eléctricos, marcas como Ford retoman nombres clásicos para nombrar a nuevos modelos… y ahora es Ferrari la que toma un mito para reencarnarlo en una versión moderna: así es el Ferrari 849 Testarossa 2026.

Como no podía ser de otra manera, nace como el nuevo buque insignia de la compañía, un hiperdeportivo que toma el relevo del SF90 Stradale y que tiene muchas cosas en común con él, empezando con su naturaleza híbrida enchufable y terminando con el hecho de que se ofrecerá tanto en carrocería coupé como descapotable.

Recuperar una denominación tan querida es un asunto peliagudo, que puede tener muy buen resultado o ser un desastre. ¿Ha salido indemne de la tarea la firma italiana?

Pues la verdad es que, a pesar de llamarse Testarossa, su diseño tiene muy pocas o casi ninguna referencia al modelo original. Así, se desmarca del camino seguido por la competencia, como hizo Lamborghini, que sí intentó traer a actualidad los rasgos de Countach.

La propia marca señala que “las líneas verticales y transversales generan un esquema visual inédito, inspirado en la aeronáutica y los Sport Prototypes de los años 70”, algo que le da un toque retro pero que, en términos generales, no presenta una diferencia radical con el SF90. 

Llaman la atención la franja negra que va de lado a lado del capó, la moldura del mismo color que cubre las entradas de aire situadas delante de los pasos de rueda traseros, las llantas forjadas de 20 pulgadas y el alerón partido, con dos secciones de tamaño muy contenido situadas en los extremos.

Todo ello redunda en una mejor aerodinámica que consigue generar 415 kg de carga cuando circula a 250 km/h, lo que supone 25 kg más que el SF90.

El Ferrari 849 Testarossa Spider es muy similar, puesto que utiliza un techo duro retráctil que se opera mediante un botón, pudiendo abrirse o cerrarse en tan solo 14 segundos, operación que  se puede realizar mientras se circula incluso a 45 km/h.

La línea continuista es algo que se aprecia también en el interior, que es puro Ferrari: está centrado en el conductor, hacia el que se dirigen todos los elementos del cockpit, con un enorme cuadro de instrumentos digital y controles físicos. Para el acompañante está disponible una pequeña pantalla.

Como ocurría con su predecesor, es un hibrido enchufable y comparte muchas similitudes con éste, aunque como es de recibo, su rendimiento es todavía mayor.

Su corazón es un ya característico motor V8 biturbo, que forma parte de la familia de propulsores que ha sido premiada en infinidad de ocasiones. Éste por sí solo es capaz de desarrollar una potencia de 830 CV (50 CV más que el previo), pero es que además cuenta con el apoyo de otros tres bloques eléctricos (dos en el eje delantero y el otro en el trasero) que añaden otros 220 CV a la ecuación.

El resultado es una potencia total de 1.050 CV, lo que hace que sea el Ferrari de producción más potente de la historia. Esto se traduce en una aceleración de 0 a 100 km/h en 2,2 segundos, mientras que alcanza los 200 km/h desde parado en 6,3 segundos. Además, su velocidad máxima es de 330 km/h.

Estas prestaciones corresponden a la carrocería coupé, pero serán un poco peores en el descapotable, debido al peso extra que implican los refuerzos estructurales, aunque no se han concretado.

Por último, hablamos de un vehículo híbrido enchufable, pero en el que el apartado eléctrico está para potenciar el rendimiento, no para conseguir una eficiencia mayor. Muestra de ello es que se conforma con una batería de solo 7,45 kWh de capacidad que le otorga una autonomía en modo eléctrico de 25 km. Sí, lo sentimos: en España tendrá que lucir la etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Además, hay un acabado tope de gama llamado 849 Testarossa Assetto Fiorano. Como es habitual en este tipo de versiones, está centrado en el uso en circuito, utilizando materiales ligeros como el carbono o el titanio para reducir su peso en 30 kg. Además, monta amortiguadores Multimatic fijos, tiene alerones traseros dobles y puede calzar neumáticos Michelin Cup R2.

El Ferrari 849 Testarossa se lanzará al mercado el año que viene, pero por el momento no se ha dado una fecha más concreta y tampoco se ha desvelado uno de sus aspectos clave: el precio.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España