A principios de los ‘70 Lancia necesitaba homologar una bestia para ganar en los rallyes. Y así llegó el Stratos Stradale que con 190 CV y 5,1 kg/CV se convirtió en la obra maestra de Gandini

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Hubo una época en la que Lancia no escatimaba a la hora de construir coches de rally. De esa edad de oro nacieron coches tan increíbles como lo fue el Lancia Stratos Stradale.
Con la entrada en los años ‘70, Lancia empieza a plantearse la opción de desarrollar un coche capaz de sustituir al Fulvia HF en los rallyes y con el que la marca pudiera competir de tú a tú con los Alpine A110. La firma italiana recurrió a una técnica que durante muchos años fue un recurso muy utilizado por los fabricantes. Primero construyó un coche de competición y más tarde se ocupó de cumplir con los requisitos para homologarlo. El resultado fue el Lancia Stratos Stradale, la versión de calle del Stratos de rally y uno de los mejores productos que la compañía produjo en esa época en la que estaba forjando su leyenda.
El proyecto comenzó a tomar forma en 1970, cuando Bertone presentó en el Salón de Turín el Stratos Zero, un espectacular prototipo diseñado por Marcello Gandini que utilizaba el motor del Fulvia en posición central trasera. Un año después, en el mismo escenario, apareció el Stratos HF, ya mucho más cercano al automóvil que terminaría llegando a producción.

Lancia había colaborado estrechamente con Bertone y con su departamento de competición, con Cesare Fiorio a la cabeza, acompañado del ingeniero Mike Parkes y del piloto Sandro Munari, para transformar aquella idea en un vehículo que pudiera convertirse en su nueva arma para los rallyes.
Un coche fruto de los requisitos de homologación
Pero el reglamento del Grupo 4 de rallyes exigía una producción mínima de 500 unidades para homologar el modelo de competición, por lo que la marca creó una pequeña serie de coches de carretera que, en realidad, eran la base sobre la que se construirían los Stratos de competición. La producción comenzó en 1973, aunque la FIA no homologó la variante de rallyes hasta el 1 de octubre de 1974.
El encargado de convertir aquel concepto radical en uno de los diseños más reconocibles de la historia fue Marcello Gandini. El resultado rompía completamente con lo que se esperaba de un deportivo de la época. El Stratos tenía una carrocería compacta, un frontal muy bajo, una enorme superficie acristalada y una parte trasera dominada por tomas de aire y unas formas que en realidad eran necesarias para alojar el motor.

Basado en un chasis ligero, el Stratos contaba con una distancia entre ejes de apenas 2,18 metros y una longitud de tan solo 3,71 metros, a lo que se unía un peso que en la versión de calle era de unos 980 kilos.
A esta configuración ligera añadieron un motor muy especial. Y es que el alma del Lancia Stratos Stradale era un propulsor de origen Ferrari, concretamente un V6 de 2.4 litros procedente del Dino. Esta mecánica le permitía contar con 190 CV de potencia disponibles a 7.000 rpm y un par motor que alcanzaba los 226 Nm a 4.000 rpm. El bloque estaba ligado a una transmisión manual de cinco velocidades conectada al eje trasero. Con estas cifras y un peso inferior a una tonelada, la relación entre potencia y masa era de solo 5,1 kg/CV.
Lancia Stratos Stradale, un HF legal para la carretera
Evidentemente, un coche de estas características ofrecía unas prestaciones a la altura de lo esperado. El Stratos Stradale podía acelerar de 0 a 100 km/h en 6,8 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 232 km/h. Son cifras que hoy pueden parecer modestas frente a cualquier compacto deportivo moderno, pero en la primera mitad de los años '70, era algo que estaba muy por encima de la media.
Lancia logró trasladar a la versión de calle la filosofía del modelo de competición. Tanto el frontal como la parte trasera de la carrocería podían abrirse para acceder a los componentes mecánicos, mientras que los paneles exteriores eran de fibra de vidrio, un material frágil, pero muy ligero. En el interior no había lujos y, salvo unos asientos algo más cómodos, el resto de la cabina era una réplica de la que utilizaban los pilotos de rally durante el fin de semana.

La intención de Lancia siempre fue la de homologar el coche de competición, por lo que la producción del Stratos Stradale apenas llegó a cumplir con lo exigido por la FIA. Si bien desde un principio se pedían 500 unidades para conseguir la homologación, la marca italiana tan solo fabricó 492 ejemplares del modelo de calle entre 1973 y 1975.
Y aunque el Stratos Stradale es hoy la versión más cotizada y reconocible del deportivo italiano entre los coleccionistas, su razón de ser estaba en los rallyes. Una vez homologado, el Stratos HF se convirtió rápidamente en el referente a batir. Lancia ganó el campeonato de constructores del Mundial de Rallyes en 1974, 1975 y 1976, con cuatro victorias en las temporadas de 1975 y 1976. En total, el modelo llegó a sumar 17 victorias en pruebas del Mundial entre 1974 y 1981, incluso después de que el Grupo Fiat comenzase a dar mayor protagonismo al Fiat 131 Abarth.
