¿Sabías cuál fue el primer coche con motor central de la historia?

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El primer coche de producción de la historia con motor central trasero fue el René Bonnet Djet de 1962. ¡Llegó una década antes que el primer Ferrari de este tipo!
Los coches deportivos de motor central trasero son muy comunes desde hace décadas. Sin embargo, el primer vehículo de este tipo no fue de Ferrari o Porsche, como muchos piensan. El primer coche de producción con esta mecánica fue el René Bonnet Djet de 1962, de origen francés y con una historia realmente curiosa.
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Fue diseñado por René Bonnet tras la disolución de Deutsch et Bonnet, una marca anterior que el ingeniero fundó junto a Charles Deutsch cerca de París en 1937. El motivo de aquella ruptura fue diferencias serias de elección de motores: el primero apostaba por los nuevos propulsores Renault y el segundo, por los extintos Panhard.
Aunque la marca se centró en competición y carreras como Le Mans, en 1962 intentaron volver con fuerza al mercado con el que es recordado como Matra Djet, debido a que el famoso conglomerado adquirió el fabricante de automóviles en 1964.
Un deportivo de 660 kg con 72 CV que más tarde se incrementaron gracias a Renault-Gordini
La primera versión allanó el terreno de muchos conceptos de coches deportivos actuales en formato coupé. Tenía unas medidas de 4.220 mm de largo, 1.500 mm de ancho y 1.200 mm de alto con un peso de 660 kilogramos. En gran medida, gracias a su carrocería de fibra de vidrio: fácil de fabricar, barata y muy ligera.
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Su primer motor fue un 4 cilindros en línea carburación de 1,1 litros con 65 CV de potencia importado del Renault 8. Estaba situado en posición central, en la parte trasera, y unido a la caja de cambios manual de 4 velocidades de una furgoneta Renault Estafette.
Poseía suspensión independiente con brazos en A y muelles, frenos de disco en las cuatro ruedas y una dinámica sensacional, con un chasis de acero bastante rígido. La primera versión podía alcanzar los 165 km/h de velocidad máxima y hasta la adquisición de Matra se fabricaron 198 unidades. Después de 1964 y hasta 1968, salieron de fábrica otros 1.491 coches.
Desafortunadamente, el coche no triunfó debido a un precio relativamente elevado y poco nivel de lujo. Seguramente hubiera gustado en países con mayor tradición automovilística como Italia, pero no fue así en Francia. Si bien, sus versiones más radicales evolucionaron hasta motores de 1,2 litros con 105 CV preparados por Gordini.
La empresa de aviación Dassault llegó a participar en los restyling posteriores del modelo a nivel aerodinámico. Y como curiosidad, el gobierno francés regaló una unidad al piloto y cosmonauta soviético Yuri Gagarin, que lo llevó a Rusia y del que existen fotografías con matrícula soviética.
Actualmente, existen unidades que se han vendido por unos 30.000 euros aproximadamente, aunque las mejores versiones pueden alcanzar los 50.000 euros de precio. Una buena forma de hacerse con un clásico bastante curioso, aunque propenso a la instalación de motores más potentes.

