El Bentley Flying Spur es la manera más sencilla de tener un coche de millonarios por menos de lo que cuesta un Golf GTI

Bentley Continental Flying Spur 2005 motor W12.
Bentley Continental Flying Spur 2005 motor W12.

El Bentley Flying Spur llegó al mercado en 2005 con un motor W12 del Grupo Volkswagen. Era una berlina muy elegante y lujosa, con una gran calidad de acabados.

En abril de 2024, el motor W12 de Bentley nos dijo adiós. Ya lo echamos de menos, por eso vamos a recordar el momento en que debutó en la marca británica. Fue con el Bentley Continental GT y su variante berlina, el Bentley Flying Spur.

Bentley desarrolló esta berlina conjuntamente con el coupé. Ambos modelos cambiaron por completo el rumbo de la compañía, ya entonces integrada en el Grupo Volkswagen.

El Flying Spur llegó al mercado en 2005, una época en la que el conglomerado automovilístico alemán pasaba, quizá, por su mejor momento y presumía de su mecánica de 12 cilindros en W, una configuración que diseñó años antes Ferdinand Pïech en un boceto.

Una época en la que Volkswagen se atrevió a dar el salto a segmentos superiores, con el Phaeton y el Touareg. De hecho, el Bentley Flying Spur tiene muchos elementos en común con el Volkswagen Phaeton, tanto que no faltaba quien decía que el británico era una versión más lujosa del alemán. Aunque esta afirmación no es del todo cierta.

Los británicos recuperaron la denominación Flying Spur de un modelo homónimo lanzado en 1957 y, como en aquel caso, se trataba de una berlina derivada de un coupé comercializado antes, en 1952.

Bentley Flying Spur, una berlina muy lujosa y rápida

Bentley Continental Flying Spur 2005 motor W12.
Bentley Continental Flying Spur 2005 motor W12.

El Flying Spur fue un modelo clave para Bentley. Estamos en una época en la que las berlinas todavía gozaban de mucho éxito, pero eso estaba a punto de cambiar. Por otro lado, igual que ocurría con Jaguar, los coches de Crewe tenían diseños muy clásicos que parecían estar destinados a un público mayor.

El Continental GT y el Flyin Spur cortaron de raíz esa concepción. Estéticamente, no renunciaba a elementos típicos de la firma británica, pero con toques más propios del siglo XXI, alejándose de otros modelos, como el Arnage o el Azure.

De esta forma, podía enfrentarse directamente con rivales como el Mercedes Clase S, el BMW Serie 7, el Audi A8 o el Jaguar XJ, pero también con otros más lujosos, como el Maybach 57. Sobre todo, con las versiones de batalla larga, ya que el Flying Spur alcanzaba los 5,31 metros de largo (el Maybach medía 5,7 metros).

El interior tenía todo el lujo que se puede esperar en un coche de Bentley: cuero por todas partes, mucha madera auténtica en el salpicadero, las puertas, el túnel central… Pero, igualmente, el diseño no era tan clásico como en modelos anteriores.

Gracias a una distancia entre ejes de 3,06 metros, el espacio a bordo era extraordinario, sobre todo, en las plazas traseras, que es donde más se disfrutan este tipo de berlinas de lujo.

De serie, tenía una configuración de cinco plazas y, opcionalmente, se podía elegir para cuatro. Esta última ofrecía dos plazas traseras individuales, con asientos equipados con regulación longitudinal eléctrica.

Por otro lado, el interior del Flying Spur incluía detalles de acabados que no estaban presentes en sus rivales alemanes, como los botones físicos de metal o el tapón del depósito de combustible, también metálico, lo que daba cuenta de la calidad de fabricación.

Motor W12

Motor W12 del Bentley Flying Spur.
Motor W12 del Bentley Flying Spur.

El Bentley Flying Spur recurría a un motor W12 biturbo de 6.0 litros que producía 559 CV a 6.100 rpm y un extraordinario par máximo de 650 Nm a sólo 1.600 vueltas, por lo que esta máquina empujaba con fuerza prácticamente desde que se rozaba el acelerador.

El motor se combinada con una transmisión automática de seis velocidades firmada por el especialista ZF y un sistema de tracción total permanente. Gracias a todo esto, el Flying Spur podía acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 5,2 segundos y alcanzar los 312 km/h. No está nada mal, teniendo en cuenta que pesaban casi 2.500 kg.

Como curiosidad, tenía un depósito de combustible de 90 litros, una capacidad que hoy nos resulta sorprendente, pero en aquella época no lo era tanto y más en un coche como este que homologaba un consumo mixto cercano a los 18 litros/100 km.

Eso sí, gracias a que el motor no tenía una relación de compresión muy alta (9 a 1), no requería gasolina 98. En cualquier caso, al precio actual de la gasolina, llenar el depósito saldría por unos 160 euros. Aunque eso no sería problema para quien podía pagar los 184.832 euros que costaba nuevo el Bentley Flying Spur en 2005.

A nivel de comportamiento, la berlina de Bentley también era distinta a lo que nos tenía acostumbrados. No daba esa sensación de manejar un barco, propio de este tipo de vehículos, sino que era relativamente ágil y muy rápido. Igualmente, no tenía una suspensión tan blanda como se espera en una berlina así.

La forma más barata de tener un coche de ricos

Con el tiempo, Bentley renovó la gama del Fyling Spur con un restyling que vino acompañado de un nuevo motor V8 de 4.0 litros, dejando el W12 para la versión tope de gama.

La variante de ocho cilindros perdía algo de potencia, pero ligeramente aumentaba el par y, sobre todo, aligeraba peso en el tren delantero y reducía el consumo hasta unos casi 11 litros/100 km de media.

En su día, el Bentley Flying Spur se acercaba a los 200.000 euros de tarifa, precio que se superaba fácilmente cuando se añadían algunos extras. Hoy, hay unidades en buen estado y no excesivamente rodadas con precios que oscilan entre los 30.000 y los 40.000 euros.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España