El Lincoln Continental Mark VII dio la sorpresa en 1984 porque era un coupé americano y de lujo con el motor BMW M21... ¡diésel!

Con el Lincoln Continental Mark VII, Ford apostó por un coupé de propulsión y motor M21 diésel de origen BMW con seis cilindros que se vendió (poco) entre 1984 y 1985.
El Lincoln Continental Mark VII, era un modelo de lujo de altas prestaciones con el que los conductores estadounidenses empezaron a ver la luz tras la crisis del petróleo (la principal y desconocida causa de los límites de velocidad) que en los años 70 dejó el panorama de los poderosos motores V8 americanos como un erial. Y cuando en 1984 Ford presentó el Continental diésel, el escepticismo se volvió evidente.
El gigante de Detroit apostaba fuerte por la división de lujo bajo el emblema de Lincoln, y tenía planes ambiciosos con su nuevo coupé. Y entre ellos estaba el utilizar el propulsor M21, un motor diésel de seis cilindros fabricado nada menos que por BMW.
El Lincoln Continental Mark VII ha hecho historia
El Continental de 1961 ya se había convertido en un modelo mítico que terminó de pasar a la historia por ser el coche en el que iba Kennedy el día de su asesinato, y Ford lo diseñó para que llegara mercado en agosto de 1983 como una especie de reedición del modelo original.
Para ello el gigante estadounidense utilizó la plataforma Fox, la misma que compartía con grandes nombres como el Ford Mustang y el Thunderbird.
Pero además el Mark VII supuso un antes y un después para la marca de lujo de Ford. Este modelo fabricado en la planta de Wixom (Michigan) llegaba cargado de novedades tecnológicas para la época.
Lincoln equipó un cuadro de instrumentos digital, el primer ordenador de viaje y suspensión neumática en las cuatro ruedas. El modelo LSC que salió a la venta en 1985 también trajo el primer sistema de ABS electrónico.
Pero no todo eran novedades en equipamiento, el Continental Mark VII tenía una sorpresa bajo el capó. El motor V8 de gasolina con 5,0 litros entregaba una potencia de 140 CV, suficiente para los conductores estadounidenses de la época, pero Lincoln quería ir más allá.
Con el Continental Mark VII diésel se llegó a un acuerdo histórico con BMW
El público estadounidense empezaba a cambiar y en la división de lujo de Ford estaban obligados a adaptarse. La crisis del petróleo había golpeado fuerte, y cada vez más conductores se preocupaban por el consumo, uno de los puntos débiles de esta marca de lujo.
Así, Ford cerró un acuerdo histórico con BMW para utilizar el bloque M21, un seis cilindros en línea de 2,4 litros con turbocompresor con 114 CV. Este era un motor a la europea muy poco habitual en el sector de lujo en Estados Unidos.
La marca presumía de diseño europeo con su proveedor para su motor diésel y Lincoln pretendía así hacerse un hueco en un mercado estadounidense que no estaba acostumbrado a un gran coupé de lujo impulsado por gasóleo.
Y es que el diésel nunca ha tenido la popularidad de los motores de gasolina en Estados Unidos más allá de vehículos pesados y pick-ups aunque incluso General Motors vendía por aquella época algunos bloques V6 de gasóleo. Pero los compradores de los coches de alta gama, a diferencia de los conductores de las berlinas mediasm, en aquella época apenas estaban interesados en la eficiencia y en el consumo bajo.
Lincoln fabricó unas 2.300 unidades del Mark VII con el M21 en 1985. Tras solo dos años a la venta, el motor diésel de BMW fue desapareciendo silenciosamente hasta que no quedó ni rastro.

