Mazda se juega mucho con el nuevo CX-5, por eso ha sudado tinta para que su comportamiento sea el adecuado. Y se ha inspirado en su pequeño roadster

Mazda CX-5
Mazda CX-5

Mazda tiene claro el camino que debe seguir con el nuevo CX-5, la experiencia de conducción es el punto fuerte de este crossover, se han inspirado en el MX-5 Miata.

El Mazda CX-5 es para muchos el coche perfecto, pero este crossover tiene más rivales que nunca. La nueva versión que prepara la marca para 2026 es aún más compacta, apuestan por un modelo extremadamente simple.

No todo son cambios en el exterior para este crossover. El Mazda CX-5 equipará un nuevo diseño de amortiguador con una suspensión inspirada en su pequeño roadster, el MX-5 Miata.

Mazda copia lo mejor del MX-5 Miata

Mazda CX-5

El CX-5 tenía que ofrecer algo nuevo si quería seguir siendo una de las mejores opciones dentro de su segmento. "No se trataba de cambiar el carácter, sino de mejorarlo", según expresa Rubén Archilla, jefe de investigación y desarrollo de Mazda, en una entrevista para Motor1.

Archilla ha comentado las mejoras de chasis que ha equipado el fabricante en su modelo más vendido. Los nuevos amortiguadores con un pistón de mayor diámetro y las válvulas mejoradas reducen la fricción, es más sensible a bajas velocidades.

"Es más lineal. Por lo tanto, tenemos más amortiguación al inicio del movimiento y menos a velocidades más altas del pistón", según comenta el jefe de investigación y diseño de Mazda.

El nuevo Mazda CX-5 se inspira también en los resortes relativamente suaves y amortiguadores firmes del MX-5 Miata, es prácticamente una copia. Archilla confirma que este crossover tiene la frecuencia de rodadura más baja de todos los Mazda hasta la fecha. 

"La elasticidad es considerablemente menor que en el coche anterior. Eso le permite absorber muchas imperfecciones y hace que la conducción sea simplemente más cómoda y suave. Pero también hemos aumentado considerablemente la fuerza de amortiguación, especialmente en el movimiento inicial, que es lo que mantiene la postura y los movimientos de la carrocería muy bien controlados", explica Archilla.

Más estabilización y mejor sensación al volante

Mazda ha mejorado también la dirección del CX-5 añadiendo más retroalimentación analógica con su nuevo sistema de Control Vectorial G. El peso ahora se reparte mejor a las ruedas delanteras cuando el conductor gira el volante.  

"Eso le da a los neumáticos delanteros más agarre, les da más respuesta y también crea más fuerza que se transmite a través de la dirección", comenta el jefe de investigación y diseño de la marca.  

El nuevo Mazda CX-5 consigue que los neumáticos delanteros y los traseros giren al mismo ritmo, lo que consigue que las vibraciones al volante sean prácticamente imperceptibles. Esto es posible gracias a un torque autoalineable y una amortiguación más suave en el sistema de asistencia de dirección eléctrica.

El nuevo CX-5 no tiene grandes cambios en estética, es fiel a la filosofía de Mazda algo minimalista. La sensación al volante es el verdadero cambio, según el propio Archilla es "más fácil de conducir".

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