El motor V8 de BMW se mantendrá gracias a que lo quieren en América y Oriente Medio. Así es el N63

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La transición al coche eléctrico no es la misma en todos los mercados automovilísticos. Y un ejemplo de ello es la estrategia de los vehículos de BMW.  

La transición hacia la movilidad eléctrica es la utopía que quiere alcanzar Europa. Durante los últimos años, el Viejo Continente ha trazado varios objetivos y estrategias con miras a los próximos años para dejar atrás los coches de combustión interna y dar el paso a los coches eléctricos. Sin embargo, no todo es tan fácil

Por muy bien que suenen estos objetivos, no es tan fácil cambiar el panorama de la industria automovilística de la noche a la mañana. Y lo cierto es que no todos los fabricantes están dispuestos a dar el paso a corto plazo. Un ejemplo de ello es BMW

No estamos diciendo que la firma alemana no apueste por la movilidad sostenible, sino que sus planes consisten en ir poco a poco. De hecho, en los nuevos lanzamientos que ha hecho BMW, prácticamente todos sus modelos cuentan con una gama de motores con tecnología microhíbrida.

Esto significa que puedes disponer de un motor de combustión pero, al contar con esa tecnología, puedes disponer de la Etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico (DGT). Asimismo, se han introducido versiones híbridas enchufables, así como BMW ha presentado la Neue Klasse, la cual apostará por los eléctricos

No todos los mercados de vehículos demandan lo mismo

Y es que, aunque el fabricante alemán quiera apostar a medio-largo plazo por los coches puramente eléctricos, es consciente de la situación del mercado a nivel global. Y así es como Frank Weber, el responsable de desarrollo de BMW, ha explicado las diferencias en el mercado: 

“Los V8 llegaron para quedarse. Hay mercados como Estados Unidos y Oriente Medio en los que no se pueden reemplazar los motores V8 por sistemas híbridos con motores de seis cilindros en línea. No se trata de rendimiento. Son comparables en términos de aceleración, pero a los clientes les gusta la suavidad, el sonido y la sensación de un V8”, indica.

Otra cosa no, pero Weber ha hecho un guiño a todos los entusiastas del motor cuando ha afirmado: “Continuaremos ofreciendo motores V8”. Lo más probable es que en Europa la situación cambie, es decir, que la compañía alemana continúe por la senda de los coches eléctricos de cara a los próximos años. 

Pero eso no quiere decir que en otras partes del mundo, como es el caso de Estados Unidos, donde las políticas medioambientales no son tan estrictas, no continúen con la producción de motores de combustión interna clásicos como es el caso del V8. 

Actualmente podemos encontrar el motor V8 de 4,4 litros de BMW en: M5 Sedán, M5 Turismo, 760i, M850i Coupé, M850i Convertible, M8 Competition Convertible, M850i Gran Coupé, M8 Competition Gran Coupé, Alpina B8, el X5 M60i, X5 M Competition, X6 M60i, X6 M Competition, X7 M60i, Alpina XB7 y el XM (aquí podrás ver el listado de los modelos a la venta de BMW en España). 

Así es el motor N63 de BMW 

El motor BMW N63, introducido en 2008, se ha convertido en una referencia dentro de los propulsores V8 biturbo. No sólo fue pionero en adoptar una configuración "V caliente", sino que también ha sido empleado por otras marcas como Land Rover. Sin embargo, sus primeras versiones presentaron fallos de fiabilidad, lo que llevó a BMW a realizar mejoras en las generaciones posteriores.

Algunos de sus problemas iniciales fueron: un alto consumo de aceite, fallos en los turbocompresores, fugas en los sellos de las válvulas y acumulación de depósitos de carbono. También se reportaron fallos en la cadena de distribución, inyectores defectuosos y pérdidas de refrigerante. No obstante, a partir de la versión N63TU, la mayoría de estos problemas se solucionaron.

Sin embargo, pese a la complejidad mecánica y sensibilidad a combustibles y lubricantes de baja calidad, el N63 destaca por su gran rendimiento. Su potencia oscila entre los 402 y 530 CV, dependiendo de la variante, por supuesto, y cuenta con un par motor que puede alcanzar los 750 Nm

Gracias a sus turbocompresores de doble entrada, la entrega de potencia es suave y progresiva, lo que permite una aceleración de 0 a 96 km/h en menos de cinco segundos en la mayoría de los modelos que lo equipan. Lo cual no está para nada mal. 

Otra ventaja del N63 es su relativa eficiencia en el consumo de combustible, con tecnologías como la inyección directa, la desactivación de cilindros y el sistema start-stop. En modelos como el BMW 750i xDrive, el consumo medio homologado es de 8,3 l/100 km, aunque varía según el estilo de conducción y las condiciones de la vía. 

Además, otra ventaja es que, a diferencia de otros motores de alto rendimiento, puede funcionar con gasolina de 95 octanos. El sonido del N63 también es un punto clave a destacar. A bajas revoluciones es refinado y discreto, pero al exigirle más rendimiento, el escape emite un rugido profundo y deportivo.

A lo largo de su evolución, BMW ha ido optimizando el N63. La primera generación (conocida como N63B44O0) se utilizó en modelos como el 550i, 650i y X5 xDrive50i. Posteriormente, la versión N63TU introducida en 2014 mejoró su fiabilidad. 

En 2016 llegó la N63TU2, empleada en el 750i y M550i, y en 2018 se presentó la N63TU3, que impulsó modelos como el X5 M50i y el X7 M50i. Su evolución culminó con la N63B44T3, que actualmente equipa vehículos de BMW y Land Rover, como el Range Rover (L460) y el Range Rover Sport (L461).

En cuanto a sus especificaciones técnicas, este motor V8 tiene una cilindrada de 4,4 litros, con un diámetro de 89 mm y una carrera de 88,3 mm. En definitiva, el BMW N63 ha evolucionado significativamente desde su lanzamiento. Si bien sus primeras versiones fueron problemáticas, las actualizaciones sucesivas han convertido a este propulsor en una opción potente, eficiente y tecnológicamente avanzada.

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