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Tesla está a punto de colisionar con el mayor sindicato de Alemania... Se la a liar parda

Tesla Model 3
Tesla está construyendo una gigantesca planta en Alemania

Mientras Tesla trabaja para poner en marcha su gigantesca fábrica en Alemania antes del verano, perturbar los delicados hábitats de los reptiles puede ser la menor de las preocupaciones para Elon Musk.  

Después de discutir con la población local sobre todo tipo de temas, desde el suministro de agua hasta la deforestación, puede que haya una amenaza aún mayor en ciernes: el mayor sindicato de Alemania.

Tesla no ha hecho muchos amigos entre los activistas laborales de Estados Unidos, y es probable que el sindicato IG Metall, con 2,2 millones de afiliados, no se rinda sin luchar, según explican varios expertos a Business Insider. Una prolongada batalla para que el grupo —que ejerce una influencia política y un capital social considerables— pueda integrar a los trabajadores de la planta en convenios colectivos podría hacer descarrilar los ambiciosos planes de Tesla para el mercado europeo.

Un enorme pulso laboral

Prácticamente todas las empresas automovilísticas que operan en Alemania son miembros de una patronal, e IG Metall —que representa a los trabajadores del metal en la industria del automóvil y otros sectores— negocia los contratos de toda la industria a través de convenios colectivos en lugar de negociar con cada empresa por separado. Este sistema proporciona a los sindicatos del país un poder de negociación considerablemente mayor que el de sus homólogos estadounidenses, que deben negociar planta por planta. 

Pero hay una trampa: la ley no obliga a ninguna compañía a formar parte de una patronal, sino que es una costumbre. Y Tesla ha dejado entrever que no está interesada en seguir esa norma tan arraigada. 

El fabricante de automóviles ha sido objeto de críticas por sus tácticas antisindicales en Estados Unidos -la Junta Nacional de Relaciones Laborales dictaminó en marzo que Musk debía borrar un tuit antisindical y readmitir a un empleado despedido que formaba parte de una campaña de movilización sindical- y ha señalado que tampoco está dispuesto a trabajar con los sindicatos en Alemania. 

Tesla ignoró una carta de IG Metall que invitaba al diálogo el año pasado. Y se esforzó por apaciguar a los miembros descontentos del sindicato de Tesla Grohmann Automation, una empresa de ingeniería que adquirió en 2016, sin entrar en el convenio colectivo del sector. En su lugar, el fabricante de automóviles evitó una huelga ofreciendo a los trabajadores un acuerdo comparable al salario medio de la industria (además de opciones de compra sobre acciones).

Podría intentar hacer la misma jugada en la gigafábrica de Berlín. 

Hay mucho en juego para IG Metall

Pero es probable que IG Metall quiera evitar ese escenario a toda costa, explica a Business Insider Stephen Silvia, profesor de la Universidad Americana (Washington D. C., Estados Unidos), cuya investigación se centra en las relaciones laborales comparadas.

Permitir que una enorme planta no sindicalizada construya coches en Alemania sentaría el peligroso precedente de que las empresas no necesitan participar en la negociación colectiva, señala. También significaría que miles de miembros podrían quedarse sin la seguridad laboral, los salarios y los beneficios que el resto de la industria disfruta por contrato. 

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Además, IG Metall se arriesga a perder poder de negociación con otros fabricantes de automóviles si no consigue que Tesla acepte negociar, afirma Arthur Wheaton, experto en la industria del automóvil de la Escuela de Relaciones Industriales y Laborales de la Universidad de Cornell (Nueva York, Estados Unidos). Es especialmente crucial que IG Metall conserve toda la influencia que pueda en un momento en el que los fabricantes de automóviles están pivotando hacia la producción de vehículos eléctricos, que, según Wheaton, requieren aproximadamente un 30% menos de trabajadores que la fabricación tradicional de automóviles. 

"Se trata de una cuestión de densidad sindical", señala. "Cada planta que se abre que no está bajo el amparo sindical perjudica el poder [de IG Metall]".

El sindicato puede complicarle la vida a Tesla

Teniendo en cuenta lo que está en juego, es probable que IG Metall emplee todo un menú de estrategias para poner a Tesla de su lado. Y no existen garantías de que ninguna de ellas vaya a dar sus frutos. Amazon, por ejemplo, se ha resistido durante años a los llamamientos del sindicato alemán del sector servicios, Verdi, para que reconozca los convenios colectivos. 

Silvia, que ha hablado con el sindicato sobre sus planes, prevé una campaña de relaciones públicas y protestas para ejercer presión política y social sobre Tesla para que "sea un buen ciudadano corporativo". 

"Es muy difícil obligar a una empresa que no está dispuesta a nada", explica Silvia. "Tendrán que hacerle la vida [a Tesla] lo más incómoda posible".

IG Metall también podría organizar huelgas continuas, aunque existen restricciones sobre la duración y el momento en que pueden producirse. Las "acciones de guerrilla" en zonas grises —como ralentizar el trabajo en un proveedor de Tesla donde IG Metall pueda tener miembros— también pueden estar en el libro de jugadas del sindicato, avanza Silvia. 

IG Metall también puede intentar influir en la cúpula de Tesla desde dentro. El fabricante de automóviles estará obligado por ley a permitir que los empleados de la gigafábrica de Berlín formen un comité de empresa —un grupo que represente los intereses de los trabajadores de la fábrica— e IG Metall podría asegurarse de que esté repleto de afiliados, según Silvia.

Wheaton, sin embargo, cree que la principal arma de IG Metall para presionar a Tesla es bloquear la finalización de las obras de construcción de la fábrica. IG Metall podría trabajar con grupos ecologistas para frenar los trabajos, anticipa. 

Desde que empezó a trabajar en la gigafábrica de Berlín a principios de 2020, Tesla se ha enfrentado a contratiempos por parte de activistas y organismos de control ambiental sobre cuestiones como la deforestación, el uso del agua y el bienestar de la fauna que rodea el lugar de construcción. Y se ha encontrado con retrasos por problemas procedimentales que tienen que ver con los permisos de trabajo y los depósitos

También hay mucho en juego para Tesla

Es probable que el fabricante de automóviles quiera evitar más tropiezos mientras intenta poner en marcha la planta, que constituye la piedra angular de su estrategia europea, antes de julio. Tesla pretende llegar a fabricar 500.000 coches al año para el mercado europeo y producir sus células de batería de próxima generación en la instalación, y una lucha prolongada con IG Metall podría obstaculizar esos planes.

Conseguir que la fábrica se ponga en marcha lo más rápidamente y sin problemas es fundamental para Tesla, ya que trabaja para escalar la producción en todo el mundo y defender su cuota de mercado de un número creciente de rivales que fabrican vehículos eléctricos, sobre todo la compañía automovilística alemana Volkswagen.

Tesla no ha respondido a la petición de Business Insider para que comentara si está abierta a aceptar el acuerdo salarial colectivo.

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IG Metall, por su parte, explica que se está acercando a Tesla como lo haría con cualquier otro fabricante que quiera abrir una planta en Alemania. Los representantes del sindicato no han respondido a la solicitud de entrevista de Business Insider, pero el presidente de IG Metall Berlín, Jan Otto, ha explicado en una declaración por correo electrónico que no "siente ninguna frustración hacia Tesla y la nueva Gigafábrica en Grünheide".

"Nuestro trabajo es organizar a la gente y negociar los convenios colectivos una vez que hayamos alcanzado a más del 60/70% de los trabajadores. En el pasado, hemos organizado a miles de trabajadores en empresas nuevas y antiguas", sentencia Otto. "Tesla es un gran actor, pero para nosotros es una empresa más".

 

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