Demanda a Ferrari por no dejarle comprar un LaFerrari Aperta

Argumenta que calificarle de “no apto” es difamación.

Cada Ferrari LaFerrari Aperta que la marca construya podría venderse hasta tres y cuatro veces. El interés que despierta el modelo ha sido tal que ya hay muchas más peticiones de las que puede atender una producción muy, pero que muy limitada. Así que es inevitable que algunas solicitudes tengan que ser rechazadas. Unos se lo toman mejor que otros: en lugar de aceptarlo y seguir adelante, un coleccionista que aspiraba a una de las unidades ha decidido demandar a la compañía, nos cuentan en motor1.com.

Preston Henn, un antiguo piloto y dueño del mercadillo Swap Shop, un sitio legendario en Fort Lauderdale, Florida, Estados Unidos (seguro que ya te imaginabas que esto sólo podía pasar en USA), vio rehusada su petición de comprar un Ferrari LaFerrari en su variante Aperta. Su ansia por tener este coche era tal que llegó a mandar un cheque de un millón de dólares al mismísimo Sergio Marchionne, consejero delegado de la compañía. Pero le fue devuelto.

La reacción de Henn a esto ha sido considerable. Su relación con Ferrari dura ya seis décadas y ha sido propietario de docenas de modelos de la automovilística. Aún cuenta con una amplia colección que muestra en Swap Shop y en cualquier otro sitio; incluye un 275 GTB/C Speciale, con número de chasis 6885, cuyo valor se estima en unos 100 millones de dólares (89 millones de euros).

Así que ha decidido poner una demanda. Según el texto, Henn se enteró a través de terceros de que la casa italiana lo tachaba de “no apto” para comprar un Ferrari LaFerrari Aperta. Este rechazo, en su opinión, es humillante y equivale a una difamación. “La declaración que considera a Preston Henn no apto para hacerse con un LaFerrari Aperta es falsa y perjudica su reputación, manteniéndole en el ridículo, la falta de respeto y el descrédito en su profesión, negocios, ocupaciones, pasatiempos y entre sus amigos y asociados”. Por todas estas razones, Henn busca una compensación por daños “superior a” 75.000 dólares (unos 67.000 euros). Se ha solicitado un juicio ante jurado.

Será interesante ver cómo se desarrolla esto. Si hay litigio, Ferrari tendrá que desvelar las razones exactas por las que dijo no a la solicitud de Henn y, por extensión, cómo decide quién merece uno de sus coches. Además, si se falla en contra de la marca, podría hacer desaparecer el derecho de los fabricantes a vender sus vehículos de producción limitada a quien ellos elijan. O quizá el propio derecho a las producciones limitadas, para empezar. No creo que lleguemos a eso…

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