Nuestro clásico de hoy es el Ferrari 328. Sí, lo sabemos

Si todos los coches tuvieran esos ojos...

No vamos a ponerte excusas para hablar del Ferrari 328: nos apetecía y punto. Tampoco es cuestión de darte explicaciones todo el rato. Aunque sí te ofrecemos los datos más interesantes sobre este coche clásico entre los clásicos, dotado de una belleza extraña, ese ‘no-sé-qué’… y considerado, por cierto, uno de los modelos más fiables de la marca. De nada, somos así. Y también debes dar las gracias a Wikipedia, por cierto.

Para empezar, el Ferrari 328 nació como sucesor del 308 (no del Peugeot, claro. Válgame Cristo, ¿en qué pensabas?), del que heredó el chasis y el motor. De la mecánica, precisamente, viene su nombre: 328 hace referencia a un propulsor de 3,2 l (se aumentó un poco el cubicaje) con 8 cilindros en V. Ofrecía 270 CV y un par máximo de 313 Nm. En el GTB, pasaba de 0 a 100 en 5,5 segundos y alcanzaba los 273 km/h como velocidad máxima, cifras algo peores en el GTS: 5,8 seg. y 265 km/h, respectivamente. Aunque tampoco estaba nada mal, si me lo permites. Imagínatelo asociado a la caja de cambios manual de cinco marchas y a su propulsión trasera. Oh, yeah.

Hubo dos versiones: Ferrari 328 GTB –con carrocería coupé- y Ferrari 328 GTS –targa-. No eran baratas… para la época, aunque ahora nos parecerían una ganga: por 45.500 euros te llevabas una; 58.000 si eras más ‘especialito’ y querías algo tope de gama. Apostamos a que ninguna de las unidades que encuentres en el mercado de segunda mano o en una subasta va a tener un precio tan ajustado: sólo se fabricaron 20.000 de 1985 a 1990, años durante los que acumuló modificaciones como la introducción del ABS o la llegada de una versión turbo.

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En esencia, esta última cogía el Ferrari 328 normal (con el apellido GTB Turbo o GTS Turbo, según procediera) y encajaba un motor 2.0 en sus tripas. Sólo se comercializó en el mercado italiano, así que las carreteras del país lo vieron acelerar de 0 a 100 en 6,3 segundos. La velocidad máxima era de 253 km/h, todo gracias a sus 254 CV y sus 328 Nm. Ah, y contaba con el alerón negro en el techo, opcional en el 328, de serie, además de un indicador de la presión del turbo en su habitáculo. Suspiro.

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