Coches compactos deportivos de los 80 para invertir

Los años 80 fueron LA DÉCADA para los compactos deportivos, eso lo sabemos todos… Pero ¿en cuál de ellos deberías gastar lo que tanto te cuesta ganar?

Coches compactos deportivos de los 80

Ah, los compactos deportivos de los años 80… Todavía nos hacen suspirar y tiene mucho que ver con el hecho de ser objetos 'retro'. Esta palabra implica, en cierto modo, no gastarse una fortuna. Algo que supone más dinero ya pasa a ser vintage, un objeto de colección. Pero 'retro’ es menos exclusivo, más real. De andar por casa, para entendernos.

Con estos vehículos ochenteros pasa lo mismo. Reventaron el mercado de los coches deportivos cuando sus conductores se dieron cuenta de que eran perfectos para divertirse en una carretera secundaria el domingo por la mañana y, además, podían llevárselos a trabajar el lunes. Sentaron un precedente para la clase media y esta tradición continúa… aunque su potencia ha subido bastante.

Seamos honestos: es poco probable que su dueño lo venda para recuperar lo gastado en él (si está muy bien conservado, quizá lo consiga), sino que lo hace porque no es moderno. La mayoría no tiene control de tracción o una suspensión muy sofisticada. Muchos cuentan con un tercio de los CV habituales en su segmento hoy en día -y sus prestaciones son acordes, evidentemente-. Pero necesitan que los conduzcas, que te esfuerces por sacar lo mejor de ellos. Esta es la razón…

 

Alfa Romeo 33 Quadrifoglio

 

Alfa Romeo 33 Quadrifoglio
Es complicado encontrar un Alfa Romeo 33 Quadrifoglio, pero su precio es asequible.

 

Claro, a todos nos gustaría un Giulia Sprint o un Alfasud, pero la vida no funciona así. Por lo tanto… ¿qué te parece un Alfa Romeo 33 Quadrifoglio? De acuerdo, son sólo 105 CV en un motor 1.5 bóxer (las versiones de finales de los 80’ llevaban un 1.7 con 117 CV), pero es un Alfa Romeo, así que no será muy caro. Si encuentras alguno.

 

Renault 5 Turbo

 

Renault 5 Turbo
El Renault 5 Turbo marcó una época. Si encuentras uno en buen estado, ni te lo pienses.

 

De nuevo, querríamos uno con motor central, propulsión trasera y Turbo 2 (el “culogordo” de toda la vida, vamos), pero los precios son muy altos. ¿Qué tal un Renault 5 Turbo? Tiene los mismos 115 CV, mecánica 1.4 –turbo, claro- y sólo pesa 850 kg. Es uno de los misiles de bolsillo de la época: pasa de 0 a 100 en 7,5 segundos. Eso sí, su tracción es delantera.

 

Volkswagen Golf GTI MkII

 

Volkswagen Golf GTI MkII
Volkswagen Golf GTI MkII. No hace falta decir más, ¿verdad?

 

Es el GTI definitivo. El VW Golf MkI reemplazó al Beetle en 1974, pero hasta junio de 1976 no llegó el primer GTI (permitidme que lo repita, me encantan estas siglas). Encontrar uno de esta generación en buen estado es complicado… y caro. Por lo tanto, ¿qué me dices del MkII (1983)? No es tan deseado, pero sí más práctico; resuelve el día a día sin saquear tu cuenta corriente y, además, con sabor retro. Un G60 o un Rallye serían algo más exclusivos…

 

Peugeot 309 GTi

 

Peugeot 309 GTi
Un Peugeot 309 GTi es una buena alternativa al deseado 205 GTi. Valóralo.

 

El 205 GTi es una leyenda. Todos hemos oído hablar de él, pero uno en buen estado ha empezado a subir su cotización tanto en su versión 1.6 (105 CV) como en la 1.9 (130 CV). Echemos un vistazo entonces al 309 GTi (130 CV) o al GTi 16 (160 CV): llantas de aleación, faros antiniebla, un kit para la carrocería muy decente y conserva la mayor parte del brío en su conducción del 205. La mayor parte. Vale, no es tan bonito ni se está volviendo tan difícil de encontrar, pero es una opción muy digna. Otra posibilidad sería un 306 GTi o un Rallye, pero ya nos metemos en los 90, así que su aire retro queda en entredicho. Si quieres algo todavía menos convencional, el Citroën BX19 GTi llevaba básicamente el mismo motor que el 205 GTi, pero con un colector y una culata diferentes. Unos 120 CV en un vehículo más grande significa que no tiene la viveza del pequeñín, pero es definitivamente muy interesante. También hay una versión 16V con la misma mecánica que el Peugeot 405 Mi16, 160 CV. Buena suerte si quieres encontrarla.

 

Nissan Cherry Turbo

 

Nissan Cherry Turbo
El Nissan Cherry Turbo no es muy conocido en nuestro país; una pena, ya que su potencia y su peso contenido hacían de él un coche muy interesante.

 

El Sunny GTi-R sentó las bases para los compactos deportivos en la década de los 90… Pero ese coche se creó para homologar el World Rallye Car, así que no era barato. Si quieres algo más asequible (aunque encontrarlo no es fácil), ¿qué tal el Cherry Turbo? Lleva un motor 1.5 de cuatro cilindros con 114 CV. Ojo, porque sólo pesa 884 kilos. Sin embargo, hay truco, ya que este modelo también era criticado por su mecánica puntiaguda y por su conducción, que te desmontaba el esqueleto. Si encuentras uno en España, serás afortunado.

 

Ford Escort MkIII XR3

Ford Escort XR3
¿Un Ford Escort XR3? Otra buena idea para invertir en ella.

 

Un Escort RS200 MkI sería genial, pero sus precios son una locura (lo mismo se aplica a cualquier coche que huela a éxitos en la historia de los rallys). Vuelve tus ojos hacia un MkIII XR3 con tracción delantera y motor 1.6 CVH. Con el tiempo se convirtió en el XR3i, después en el RS1600i, más tarde en el RS Turbo… (Lady Di tuvo uno). Si es demasiado, siempre tienes un Fiesta XR2 con 95 CV. Pintón, ligero y barato.

 

Fiat Ritmo 125TC

 

Fiat Ritmo Abarth
El Fiat Ritmo pasaba de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos.

Lo ideal sería un Cinquecento Esse-Esse de 1968, pero los precios de los buenos (incluso de los clones) suben como la espuma. La respuesta es un Ritmo 125 TC. Era ágil, original y pasaba de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos. Otra opción es un Fiat Uno Turbo, que utilizaba un motor de Strada, un 1.3 con turbo. Con 105 CV, no te arrancará los brazos, pero te permitirá muchos malabarismos gracias a sus 845 kilos. La cosa sería frenarlo luego...

 

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