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El primer Seat Ibiza Cupra, dos décadas después

Un primer sueño húmedo para muchos

Imagen de perfil de Javier Leceta

Me preparo para una prueba del Seat Ibiza Cupra muy especial. No, no voy a conducir un one off, o uno de los modelos que preparan en Martorell para los directivos. En este caso me voy a ir a conocer al primer Ibiza Cupra. Ese de color lima. El primero. El más mítico.

Conducimos el Seat Ibiza Cupra 2016: el último Cupra

Pero déjame que vuelva la vista atrás. En el año 1996, Seat gana el Campeonato del Mundo de Rallys en la categoría 2 Litros con el Ibiza Kit Car y homenajea al vencedor con el lanzamiento de su primer Cupra, el Seat Ibiza. Una versión deportiva que refleja la pasión por la competición de la marca (integra en una sola palabra 'Cup' y 'Racing'.

Primer Seat Ibiza Cupra: enamora

El hermano gemelo del Kit Car se convierte pronto en un referente de la época gracias a su llamativa estética y prestaciones: su motor 2.0 de 150 CV acelera de 0 a 100 en 8,3 segundos con una velocidad punta de 216 km/h. Además, ofrece un capacidad de agarre destacada en cualquier carretera. Muchos niños y jóvenes de aquellos años se enamoran rápidamente de esta pequeña bestia verde lima (aunque estaba disponible en otros colores).

Nos dicen que el Seat Ibiza Cupra 2017 no va a existir

Ahora, más de dos décadas después, no estoy dispuesto a faltar a una cita que nunca antes pude tener. El encuentro tiene lugar en Extremadura, y para que las cosas fluyan mejor,  decido acudir acompañado por un pariente ya muy, muy lejano del primer Cup Racing: el Seat Ibiza Cupra 2016. Un coche que comparte el concepto y las siglas en la carrocería, pero que tecnológica y dinámicamente se encuentra a años luz de él: un motor downsizing (1.8 TSI) de 192 CV que ofrece mucha más rabia a cualquier régimen y al que le sobran más de 1,5 segundos (6,7) para alcanzar los 100 km/h. Un digno rival para modelos como el Renault Clio RS

¿Viejo? Ni de coña

Sin embargo, el Ibiza Cupra verde lima continúa teniendo un atractivo que te impide apartar la vista de él: fue el primero y eso es un argumento de mucho peso. A diferencia de como ocurre bastante ahora, las versiones deportivas del pasado se diferenciaban mucho estéticamente del resto de sus hermanos. Y, a poco que te gusten los coches, cualquiera se da cuenta de que éste no es un Ibiza de esos viejos de los 90: su color, los faldones de la carrocería, las pegatinas, las llantas -de un tamaño ridículo con lo que se estila ahora-, etc.

Junto a él se encuentra Carlos, su orgulloso propietario: solo ha tenido que esperar 19 años para encontrar uno en condiciones y comprarlo. Eso sí, tras hacerle una cura de rejuvenecimiento mínima, ahora lo usa a diario. “No soy de esos que lo quiere para tenerlo aparcado en un garaje tapado con una funda”, me explica satisfecho. “Incluso lo uso en viajes de medio recorrido”, añade.    

“¿Lo pruebas, no?”, me pregunta. “Me encantaría”, le contesto sincero. El Cupra es uno de esos coches que se me quedó grabado en mi niñez, y por fin podré catarlo tras 20 años de espera. Me siento en el asiento deportivo y veo lo que ha llovido desde entonces. Lógicamente, el interior está muy anticuado: tapicería pasada de moda, el salpicadero nada tiene que ver con los actuales, poblados de pantallas, y hasta tiene ¡radiocasete! (he tenido que mirar en la RAE cómo se escribe). Sin embargo, sigue teniendo algo que me pone: su cuadro con fondo claro, los relojes del aceite y la batería separados...  

Llega la hora: arranco y escucho un sonido con toque deportivo (no es un AMG, pero no está nada mal). Engrano primera, segunda... El tacto de este Cupra es el de un coche antiguo, pero no tengo la sensación de hierro que había imaginado, y el vehículo, teniendo en cuenta su antigüedad, transmite seguridad y buenas sensaciones al volante.

Comienzo a subir un puerto y en la primera curva soy capaz de seguir al Cupra actual: el coche agarra bien, pero la falta de empuje en baja hace que tenga que reducir continuamente para mantenerlo alegre en la medida de lo posible. Dentro de sus posibilidades, sube a buen ritmo y seguro. Muchos años de espera, pero la cita está siendo un éxito total... salvo porque el que se viene a mi casa es el Cupra moderno. Gustosamente hubiera dormido con el primer Ibiza Cupra. Pero ya tiene pareja. Espero que no pasen 20 años hasta que nos volvamos a ver: ahora me costaría aún más olvidar este amor de juventud...

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