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El coche feo de la semana: Citroën C3 Pluriel

¿No lo conocías? Suerte has tenido...

Imagen de perfil de Alex Aguilar

¿Se te ocurre algún modo de quitarle todo el sentido a un coche poco agraciado pero tremendamente práctico? Exacto: haciéndolo descapotable. Aquí tienes a nuestro coche feo de la semana... que no es otro que el Citroën C3 Pluriel. Quiso recoger el guante dejado por el mítico 2CV y, gracias a su diseño, fracasó estrepitosamente. 

Aunque se trata de uno de los coches más llamativos -para mal- que ha tenido la firma francesa Citroën dentro de su gama en los últimos años, es muy posible que no te suene demasiado el C3 Pluriel, incluido dentro de nuestro listado con los descapotables más tristes jamás diseñados. Estaba construido sobre la plataforma de uno de los compactos más prácticos de su tiempo y, gracias a un arriesgado sistema con múltiples opciones para dejar las cabezas de sus ocupantes al aire, quedó convertido en un chiste con ruedas en un tiempo récord. 

 

 

¿Te gusta el diseño del Citroën C3 Pluriel? Lo normal es que no. Comenzó a venderse en 2003 con dos mecánicas de gasolina distintas a las que, años más tarde, se sumaría otra diésel para terminar de cuadrar el círculo de la infamia. No sólo era el convertible menos práctico de su época: también resultaba algo perezoso en cualquier desplazamiento y su estructura acusaba el paso de los kilómetros a un ritmo sorprendente. De nuevo, para mal. 

Y hablando de coches feos... Citroën Xsara Picasso

Tal como ves en las imágenes, la versión descapotable del Citroën C3 ofrecía distintas opciones para abrirse al mundo: la más sencilla de todas era la de retirar su techo de lona hacia atrás de un modo similar al que lo hacen los Fiat 500C actuales. Otra opción era retirarlo, junto con la luneta trasera, para guardarlo en su ya de por sí pequeño maletero. Y si querías vivir la experiencia a tope... también podías eliminar los arcos laterales que, como es lógico, debías dejar en casa. ¿Y qué ocurría si empezaba a llover? En ese pequeño detalle no debieron caer sus diseñadores. Ah, sí: había una funda protectora para el habitáculo. Con la que no se podía conducir. Qué genios, ¿eh? 

Pero que un descapotable no sea demasiado práctico no es un problema per sé: quien compra un vehículo de este tipo generalmente no quiere el mejor maletero, las mejores plazas traseras o la mejor altura libre al suelo -salvo que se trate del cliente de un Range Rover Evoque Convertible, claro-. Lo que busca es un modelo que inspire a la hora de conducir con un atractivo fuera de toda duda al retirar su parte superior. Sé lo que estás pensando y sí, yo también coincido contigo: en Citroën fallaron dos de dos. Es que no hay por dónde cogerlo. 

Con lo antes descrito puede que creas que se trata de una buena oportunidad para hacerte con un automóvil realmente particular por un precio de risa... y te equivocas: si te das una vuelta por el mercado de segunda mano verás que no hay ningún Citroën C3 Pluriel que no esté implorando que alguien lo lleve al desguace por menos de 3.000 euros, y eso con un kilometraje abultado. El mundo se ha vuelto loco, damas y caballeros: por ese precio se pueden encontrar unidades del Opel Kadett GSi en estado de concurso. Con su bloque de dos litros y sus 130 o 156 CV. Yo lo tendría muy claro: escogería el modelo francés. No.

 

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