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Volkswagen Beetle RSI: la primera gran locura del siglo XXI

Puede que el coche más loco de las últimas décadas

Imagen de perfil de Rebeca Álvarez
Solo se hicieron 250 unidades

El Volkswagen Beetle RSI es uno de esos modelos en los que casi nadie se para a pensar. Y sin embargo forma parte de ese club de coches locos, de prototipos que jamás puedes pensar que vayan a ver la luz.

Pero a veces los milagros existen. Y aquí está el Beetle más salvaje para demostrarlo, una evolución del Beetle Cup que se utilizaba en competición. Bueno, salvaje y exclusivo, ya que se hicieron apenas 250 unidades que en principio solo se iban a vender en Alemania a un precio muy elevado: 50.000 euros de hace 18 años. Para que compares, un Porsche Boxster costaba 47.000 euros cuando salió en 2002.

Aunque no lo creas, el Volkswagen Beetle RSI fue una de las principales novedades del Salón de Ginebra del año 2000, y eso que desde que apareció el New Beetle ha sido un Escarabajo que sí, que puede tener su punto, pero tampoco es que haya sido un coche muy querido por los apasionados del modelo.

Echa un vistazo: prueba del Volkswagen Beetle Dune

Sin embargo, el New Beetle con la plataforma Mk4 del Volkswagen Golf  de cuarta generación llegó a tener cierto éxito gracias a esta versión RSI que finalmente apareció en 2001. Y es que claro, el trabajo de la carrocería firmado por OTT es de lo más cañero que se hizo en aquella época, con unas modificaciones que lo hacían 80 mm más ancho que  las versiones normales y cuenta con un kit aerodinámico con un alerón del que no puedes apartar la vista.

El motor del Volkswagen Beetle RSI

Lo más importante del Volkswagen Beetle RSI está embutido bajó el capó. Ahí descansa un VR6 de 3.2 litros y 225 CV. Como curiosidad, se trata del mismo motor que luego utilizaron modelos de Audi como el TT 3.2 y Volkswagen como el Golf R32. Es más: este modelo estrenó esta configuración por delante de otras variantes más exitosas.

Este bloque tenía la particularidad de que era un híbrido de un seis en linea y un V6. Es más: la V formaba un ángulo de apenas 15 grados y estaba pensaba para poder equiparlo en modelos cuya arquitectura exigiera un montaje transversal.

Toda esta potencia se transmite a las cuatro ruedas a través de un sistema de embrague Haldex que seguro que te resulta familiar, pues es la misma configuración usada por el Volkswagen Golf R32 Mk4. Además, los muelles y amortiguadores son especiales para esta versión y, por detrás del asiento trasero, hay un refuerzo de fibra de carbono. Por cierto, incorpora unos enormes discos ventilados con ABS en las cuatro ruedas y control de estabilidad.

Las prestaciones no estaban mal para un modelo de este tipo: 220 km/h y un 0 a 100 de 6,4 segundos son suficientes para destacar entre los coches nuevos de 2019. Pero es que además también justificaron una puesta a punto específica.

Por ejemplo, la suspensión se desarrolló para este modelo. En Volkswagen pusieron unos muelles más duros en las cuatro ruedas y unos amortiguadores con un tarado circuitero para controlarlo. Además, añadieron ABS de serie (estamos hablando de año 2000, no lo olvides), así como control de estabilidad.

El Volkswagen Beetle RSI también recibió algunos retoques en la zona posterior. Por ejemplo, hay una especie de armazón de fibra de carbono

En cuanto al interior, se añadieron unos asientos Recaro de color naranja y la parte superior del habitáculo se forró en Alcantara, mientras que algunos pulsadores, las manecillas de las ventanillas y el pomo del cambio utilizaban aluminio. 

Hoy en día comprar un Volkswagen Beetle RSI es algo complicado. No solo por las pocas unidades que se produjeron (de las que muchas menos cambian de manos), sino por su elevado precio: te pueden pedir 60.000 euros por uno sin pestañear...

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