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GP Brasil 2008, el día que Massa fue campeón de F1 durante 39 segundos

A veces qué cruel puede llegar a ser la F1

Imagen de perfil de Javier Prieto
GP Brasil 2008, Felipe Massa, el campeón efímero

El GP de Brasil de F1 2008 fue escenario de uno de los finales más dramáticos e inesperados que se recuerdan en el Motorsport. Lo que sucedió aquel 2 de noviembre en el Circuito de Interlagos (Sao Paulo) es digno de una peli de Alfred Hitchcock... y del Libro Guinness de los Récords.

Horarios del GP Brasil F1 2017

A buen seguro que ni su protagonista negativo, Felipe Massa, ni la afición de su país olvidarán jamás ese día. O mejor dicho, lo que aconteció durante los últimos segundos de la decimoctava y última cita del año. A pesar de llegar con 7 puntos menos que Lewis Hamilton, el piloto carioca de Ferrari anhelaba coronarse como el rey de la Fórmula 1 ante sus compatriotas.

 

 

El ambiente y las condiciones climatológicas cambiantes jugaban a favor del corredor local. En el otro extremo del duelo, Lewis Hamilton sabía que no lo tendría fácil al jugar el partido en campo contrario. Massa, empujado por la torcida canarinha avisó de sus intenciones marcando la pole. El británico de McLaren, quien solo fue cuarto vio con preocupación cómo el otro Ferrari, el de Kimi Raikkonen, se quedaba con la tercera plaza de la parrilla.

 

'Lluvia' de emociones

Como si ya de por sí no tuviera bastante emoción, diez minutos antes del inicio del GP de Brasil de F1 2008 cayó una tromba de agua. La salida se retrasó para que los monoplazas cambiaran sus zapatos de seco por unos con los que pisar los charcos del José Carlos Pace. Así arrancó la cita definitiva donde Massa pronto se escapó del pelotón, al tiempo que Hamilton viajaba quinto, posición que le entregaba el cetro al británico.

 

En torno a la vuelta diez se secó la pista y los bólidos fueron pasando por boxes a cambiar las gomas. La maniobra apenas alteró las posiciones de la carrera con el carioca lanzado hacia la gloria y con Lewis en la quinta plaza y hecho un manojo de nervios. Sin embargo a falta de seis giros, y cuando parecía que todo el pescado estaba vendido, regresó la lluvia. Más tensión, emoción y nervios. Otra vez todos al pitlane para volver a los compuestos con rayas, excepto el Toyota de Timo -vaya nombrecito- Glock. El diluvio convirtió la última vuelta en una piscina donde el coche nipón del alemán apenas podía mantenerse en la pista.

 

38,9 segundos y 850 metros de gloria

 

Massa cruzó la meta el primero y estalló el júbilo en el box de Maranello al comprobar que Hamilton viajaba sexto, fuera del título. Solo le restaban 850 metros para acabar y (casi) nadie podía imaginar que superara a Glock. Pues eso es exactamente lo que hizo el McLaren nº 22 en la curva (Junçao), la última del autódromo.

 

 

El desenlace más cruel se había materializado. La fiesta en las gradas mudó en un silencio sepulcral. El héroe brasileño había sido destronado en su propio feudo por un solo punto, 38,9 segundos después de cantar victoria. Así de caprichosa es la competición, a veces la moneda cae de cara y otras de cruz. Por cierto, jamás volvió a tener otra oportunidad como esa de entrar en el Olimpo de la Categoría Reina. El azar quiso así devolverle al de Stevenage lo que le había negado un año antes en ese mismo escenario.

Fotos portada: diogo dubiella vía Wikipedia 

 

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