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Chaparral 2J: el 'ladrillo' de carreras con dos ventiladores traseros

Anda, reconócelo, jamás habías visto un bicho tan feo ni raro como este.

Imagen de perfil de Javier Prieto
Chaparral 2J

Sin ninguna duda el Chaparral 2J es el coche de carreras más extraño, friki, feo y no sé cuantos adjetivos más que jamás hemos conocido. A su lado, los inventos más espantosos de los monoplazas, son toda una belleza comparados con este engendro automovilístico. Y lo peor de todo es que creó tendencia con el posterior Brabham BT46B, el f1 del 'ventilador'.

Algunos amigos que lo han visto dicen que posee una belleza cubista. Pues será porque parece un cubo o una caja de zapatos con ruedas... Y es que los coches de Chaparral son de todo menos aburridos-

El horrible Chaparral 2J

Pero ojito, porque este ladrillo con dos ventiladores alojados en su parte posterior, destaca por algunos conceptos mucho más importantes que su 'rompedora estética'. Ahí donde le ves, el Chaparral 2J o 'fan car', está considerado todo un prodigio tecnológico de los años 70.

No, no es broma. Podemos decirte que fue uno de los primeros vehículos que emplearon el efecto suelo para ganar adherencia al asfalto. Sí, hablamos del famoso downforce, la 'Ley Suprema' que gobierna en la Fórmula 1.

Vista frontal del Chaparral 2J

Pero, ¿quién fue el creador de este Frankenstein de la velocidad? La paternidad del engendro corresponde a Jim Hall, un visionario tejano amante de la experimentación en los bugas de competición. Según muchos, estamos ante el abuelo profesional de Colin Chapman, Ken Tyrrell y Adrian Newey, los grandes gurús de la Categoría Reina.

Jim Hall, el inventor del Chaparral 2J

El amigo Hall estaba presente con las preparaciones de su empresa Chaparral Cars en un campeonato que rivalizaba en los 60 con la Fórmula 1. Se trataba de la CanAmCanadian-American Challenge Cup, un campeonato heterodoxo donde se medían coches de diversas potencias, diseños, y especificaciones.

El Chaparral 2J en plena acción

Precisamente, la ausencia de restricciones técnicas convertía al certamen en un campo experimental donde aparecían todo tipo de artefactos que rivalizaban por ver quién se llevaba el premio de los 'autos locos'.

Ventiladores del  Chaparral 2J

Por aquel entonces una escudería llamada McLaren, fundada por un tal Bruce McLaren despuntaba cada fin de semana. Y claro, Jim, un tipo muy celosón, quería batir a ese listillo neozelandés.

Y un día de 1970 se le ocurrió instalar dos ventiladores en la zaga de uno de sus automóviles que se encargarían de succionar el aire generado en su parte posterior.

El Chaparral 2J dándolo todo

De ese modo, el coche se convertiría en una lapa que se pegaría al suelo. Los dos ventiladores, encargados de aspirar todo el aire que fluía debajo del coche, funcionaban con un motor de 45 caballos de una ¡moto de nieve!

Chaparral 2J en Goodwood

Además quiso reducir al mínimo la llegada de flujos de aire bajo el 'bicho' montándole unos aparatosos faldones de fibra de vidrio. Y el invento funcionó porque le metió dos segundos a los rivales con los que se midió en la pista. Y esto no le gustó nada a McLaren que vio peligrar su hegemonía.

Chaparral 2J Aspirador

Por eso denunció al Chaparral 2J, aduciendo que constituía un peligro porque sus ventiladores expulsaban piedras y polvo a la cara de los corredores que le precedían. A ver, esto era cierto porque al succionar el aire, los ventiladores actuaban como una aspiradora sin filtro, arrojando todo lo que se alojaba debajo del coche.

Chaparral 2J expulsando piedras

Sin embargo ésa fue la excusa que se buscó el neozelandés para quitarse de en medio al vehículo que le hacía sombra. Y lo consiguió, porque lo prohibieron. Así fue como uno de los inventos más sobresalientes y geniales se quedó aparcado para siempre.

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