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Prueba doble: Subaru WRX STI y Subaru Impreza Turbo

Son tremendos

Imagen de perfil de Luis Guisado
WRX STI de 2017 vs 1999

Mejor que probar un Subaru WRX STI es probar dos. Y que uno de ellos sea el modelo que nos mostró a muchos el mundo de los rallys. ¿Quién no se acuerda del Impreza 555 de Colin McRae?

Cuando a mediados de los 90 el Impreza WRX STI llegó a Europa lo hizo con un poderoso motor turbo, una carrocería sedán de lo más apetecible y tracción integral. También se trajo algo de su tierra: el Mitsubishi Lancer Evolution (aquí su historia).

Eso tuvo una parte buena, y es que los dos fabricantes empezaron a darlo todo en el mundo de los rallys hasta el año 2008, cuando salieron de esta disciplina con el cinco puertas.

El modelo ‘nuevo’ que ves en estas fotos es el objeto de nuestra prueba: el Subaru WRX STI. Sin la palabra Impreza ya. Si sí: se trata del modelo que tendrá el triste honor entre la familia STI de cerrar la puerta al salir.

La salida del WRX STI en 2018 no va a pillar a nadie desprevenido. O, al menos, seguro que no te va a sorprender. Aunque su potencia, por ejemplo, no ha cambiado en una década (300 CV), seguramente haya sido uno de los inspiradores de los compactos deportivos que tenemos hoy con más de 350 CV.

El STI moderno que tienes aquí mantiene el bóxer 2.5 de 300 CV, pero lo cierto es que se nota especialmente potente aquí. Da la sensación de que es una cifra… digamos aproximada. Como ocurría en el Subaru Impreza Turbo de los 90. 

Algunos afortunados van a poder conducir un Subaru WRX STI Final Edition en Reino Unido, de donde provienen estas dos unidades. El último modelo es un coche tremendamente veloz capaz de superar los 250 km/h y hacer el 0 a 100 en 5,2 segundos.

La parte buena/mala (según seas comprador o vendedor) es que solo se van a hacer 150 unidades que costarán un par de miles más que el WRX STI normal (en españa, el precio del Subaru WRX STI es de 48.000 euros). A cambio, aparte de tener un modelo conmemorativo, te llevas un mejor equipo de sonido, mejor equipamiento (con asientos con calefacción), llantas de 19”, mejores frenos… Bueno, sí algo que sus rivales llevan años ofreciendo… Aunque aquí estamos hablando de ‘otra cosa’.

Si lo comparas con el Impreza Turbo de 1999 que aparece en esta prueba lo hace parecer un Mercedes Clase E. Y es que el modelo antiguo no necesita adornos. Eran otros tiempos. Efectividad, ligereza…

Sus cifras son también más espartanas: 215 CV, algo más de 240 km/h y un 0 a 100 de 6,1 segundos. Sí, eso es lo que puedes esperar de un Volkswagen Golf GTI (prueba) de hoy en día, pero hace casi 20 años era una auténtica locura.

Probar un Subaru WRX STI, aunque sea el Final Edition, es un recordatorio de dos cosas. Una, que incluso nuevo se siente un poco no-nuevo. Me explico: tanto los pedales como la palanca del cambio tienen un tacto peculiar y durante los primeros kilómetros te sientes inseguro al meter las marchas. Si lo comparas con modelos deportivos como el Volkswagen Golf, el Ford Focus, o incluso el Seat León Cupra (prueba), te pide una cantidad considerable de esfuerzo para moverte con suavidad.

Y eso, en el fondo, es lo que voy a echar de menos. Un coche, digamos, analógico, que le requiere de su conductor un poco de implicación. Me gusta que lo que conduzco me recuerde que es algo especial, incluso cuando la suspensión me machaca en ciudad. Los apasionados como tú y como yo necesitamos que existan coches así.

Cuando consigues probar el Subaru WRX STI y conectas con él, las sensaciones son espectaculares. La dirección, que en el atasco puede parecer lenta y anticuada, cobra sentido cuando subes el ritmo; le da al STI una agilidad fantástica. 

Lo mismo ocurre con la suspensión. Lo que en el atasco del día a día se te puede hacer algo cuesta arriba, demuestra ser un tarado fantástico en cuanto enfilas una carretera en condiciones.

El Subaru WRX STI puede hacer un power slide a base de gas, especialmente con los Yokohama medio circuiteros que monta la unidad que ves en las fotos. Y más aún con temperaturas que rozan los cero grados.

Pero en esa circunstancia es donde notas hacia dónde fluye toda esa dinámica, toda esa agilidad. Te muestra el camino, te ayuda a ser mejor, te demuetrsra que tiene un set-up de los buenos. Con mayúsculas.

A lo largo de la prueba del WRX STI los neumáticos van cogiendo temperatura. Y entonces entra la segunda fase: el Subaru es brutalmente rápido. Y como te hace trabajar para llegar a este punto, es altamente gratificante.

El fin de una era

 

Cambio al Subaru Impreza Turbo

Tras ese festival de conducción, subir al modelo clásico puede parecer algo decepcionante. Quizá demasiado lento y delicado para proporcionar las mismas sensaciones.

Te sientas en una postura muy parecida, con una visión similar (en la que no falta la entrada de aire del capó). Lo que ves dentro es muy sencillo. Tanto, que no hay nada con lo que distraerse. En el STI nuevo tienes la posibilidad incluso de seleccionar la apertura del diferencial. Aquí te montas, giras la llave y conduces.

Y lo conduces rápido, si quieres. El Impreza Turbo es un coche que se lleva mejor con el asfalto frío, aunque los neumáticos que monta, más enfocados a un uso diario, también tendrán algo que ver. La dirección es algo más tranquila y tienes menos potencia para buscar el límite al chasis.

Probar el abuelo del Subaru Impreza WRX STI es algo más calmado. Es como cambiar a un Rolls-Royce: suspensión, dirección… Todo es más tranquilo, más lento.

Y eso no es por su mejor potencia, sino por sus desarrollos. Los dos Subaru tienen un importante turbo lag por debajo de las 2.500 rpm, pero en el Impreza Turbo es más pronunciado.

El fin de una era

Acertar con el desarrollo adecuado al régimen adecuado es algo de lo que los conductores de los DSG han olvidado por completo. Por su parte, la caja de seis velocidades del WRX STI tiene unos desarrollos más cortos que además te ayudan a acertar con el régimen adecuado de par. 

¿Hay algún punto de unión entre los dos modelos? Claro, y más de lo que puedes imaginar. Está el motor bóxer, con una puesta a punto más que fina y ese sonido entrando en el habitáculo. Y los dos te ofrecen una experiencia de conducción mejor de lo que los viandantes pueden imaginar viendo ese alerón.

Lo que se puede sacar en claro tras probar un Subaru WRX STI junto al Impreza Turbo es que la salida del nuevo es algo inevitable. Los japoneses han hecho un gran trabajo con el coche. Han madurado el concepto con más potencia, mayor dinámica y mejor aerodinámica, pero hoy en día el mercado va por otro lado. Un Honda Civic Type-R (lo hemos probado) con su tracción delantera es mucho más fácil de mantener y de conducir, mientras que te ofrece una conducción igualmente adictiva… 

No importa. El Subaru WRX STI siempre quedará en nuestro recuerdo. Algo que mucho no van a conseguir.

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