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Prueba Skoda Vision X: gasolina, GNC y eléctrico. ¡Vaya invento!

El proto hermano del Arona y el T-Cross y te contamos en qué quiere ganarles...

Prueba Skoda Vision X en Chequia
7 10

Nuestro veredicto

Ya hemos probado el Skoda Vision X, que mezcla gasolina, GNC y electricidad. Antes de empezar se me ocurre que los hermanos pequeños siempre vienen para liarla para llamar la atención, y esto es lo que le pasa a este coche, que aunque no es más pequeño que el VW T-Cross y el Seat Arona, es el último de la familia en llegar. De hecho, aún no ha nacido su versión definitiva, porque es un concept, pero tiene cosas muy golosas como prototipo y como embrión de lo que va a ser el nuevo crossover checo.... y no me aguanto las ganas de pisarle a fondo fuera de los focos.

Así funciona el Skoda Vision X

El nuevo niño mimado no disimula sus ganas de hacerse notar. Vale que sea un Skoda, pero es que los modelos de la firma hace años que dejaron de ser sólo compras racionales 'simply clever': son coches cómodos, resultones, que tratan de entrarte por el bolsillo y también por el cristalino... con un look diferenciado de sus equivalentes (cuando los hay) de Seat, VW y Audi. Pero lo que esperábamos pocos es que se curraran tantísimo el prototipo que adelanta las líneas del nuevo SUV urbano. Y que encima no fuera sólo una cara bonita. 

Por eso, cuando uno se ha levantado a las 3 de la mañana (no he dicho "despertado") para ir a Praga para hacer la prueba del Skoda Vision X, llega y no ve el momento de subirse. Por las ganas, porque es más maqueta que coche (y siempre hay un señor muy serio al lado vigilándote) y porque es tan chulo por fuera que deleitarse con los detalles de la carrocería es igual de interesante que arrancar su novedosa mecánica. ¡Si es que, mamá, la parrilla del frontal está hecha con cristales de verdad! ¡Cinco minutitos más...!

Aquí tienes todos los datos del nuevo Skoda Vision X

Has leído bien: el frontal no pasaría ninguna homologación en materia de seguridad, pero no importa, porque sabemos que sea como sea el todocamino que vaya a producción en 2019, no tendrá esta parte tan hipermegamolona. Así que me quedo un rato mirando los juegos de iluminación, cómo se encienden esos cristales de dentro a fuera y acaban dando luz al modelo. Al fin y al cabo, no creo que vaya a volver a presentarse otra oportunidad...

Skoda Vision X

Las ópticas traseras, por cierto, también simulan vidrio y están divididas en dos para distinguirse de lejos y enmarcar las letras de la marca que sustituyen el tradicional logo del portón. ¡A ver si así a todo el mundo le viene a la cabeza 'Skoda' cuando piense en cinco marcas de coches! Cuando por fin se abre la puerta (el tirador sobresale de pronto gracias a un motorcito eléctrico), todo parece de ese mismo cristal de Bohemia que inspira el conjunto. Un momento: ¡si es que los cristales de dentro también son de verdad! "Sí, porque ningún sucedáneo de plástico o plexiglás puede aportar este efecto que buscábamos", nos dicen desde el departamento de Diseño. 

El colmo de la hibridación

Así que ya sin más excusa, que esta madrugada hay que volver a casa y a este paso no da tiempo, me intento acomodar a los afilados y duros (pero preciosos) asientos, también con aires vidriosos. Primera impresión: mucha superficie acristalada a los lados, en el techo... y en la consola central. Todo un vidrio más grueso a mi derecha y la caja de cambios automática pone el motor 1.5 TSI de gasolina en D. El sonido sin aislantes ni nada es muy bonito y poderoso. Y real, igual que el chasis, las ruedas... 

Skoda Vision X esquema técnico

Así que aunque esto es una primera demostración más que una prueba del Skoda Vision X, es fácil hacerse a la idea de lo cómodo y eficiente que puede ser el nuevo Skoda a poco que le metan unos asientos 'normales' marca de la casa... y uno pueda sacarlo a la calle, no como aquí, y acelerar a fondo, tanto con gas natural comprimido (GNC) como con gasolina.

Porque lo revolucionario del nuevo Skoda Vision X y su evolución definitiva para la calle es que bajo el capó de este crossover habrá (bueno, ya hay en el prototipo) una mecánica eléctrica que se alterna con el motor térmico para mejorar prestaciones y consumos. Así que gestiona gasolina, gas y electrones... Uno de los coches híbridos más completos del mercado.

Prueba Skoda Vision X en Chequia

Prueba del Skoda Vision X

Doy una vuelta en circuito cerrado y me encanta. Detrás tengo otras dos plazas igual de futuristas -supongo que serán tres en los concesionarios- con dos espalderas de 'skate' integradas (echa un vistazo a la galería de fotos) y un maletero en el que hay un dron de pega, dos monopatines, un casco y guanteras laterales, para dejar claro que esta bonita silueta tallada como el cristal es perfectamente compatible con las pretensiones ágiles y lúdicas del Vision X

Prueba Skoda Vision X en Chequia

Antes de salir, estoy tentado de llamar por manos libres a una de las chicas que aparecen en la gran pantalla horizontal que preside la consola. Ellas serán de verdad; pero todo lo demás es más falso que un teléfono en el escaparate de una tienda de móviles. Así que en vez de pasar el dedo por ese display, acaricio la maneta de la puerta para que se abra eléctricamente. Ya sé que tampoco prosperará esta idea en el mundo real, pero yo pagaría por un extra así y confiesa que tú, también. 

Prueba Skoda Vision X en Chequia

La verdad es que en esta curiosa y exclusiva prueba del nuevo Skoda Vision X me queda clara una cosa: uno, la firma checa ya no tiene complejos, si es que alguna vez los tuvo, para lanzarse a innovar. Y como se ha venido tan arriba, ha hecho un aperitivo de SUV con un gran atractivo estético y, sobre todo, con un sistema de propulsión verdaderamente rompedor: un híbrido que combina dos combustibles y tres tecnologías. Lo malo es que habrá que esperar todavía un año para disfrutarlo de verdad. Señores de Skoda: si me cuelan ustedes en la lista de espera, el dron ya lo pongo yo. 

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