En 2008 el Saab 9-3 Turbo X llegó para hacer frente a los Volvo deportivos con un motor V6 turbo, y jugó la mano de la exclusividad: solo se vendieron 40 en España

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El Saab 9-3 Turbo X de 2008 fue un homenaje al primer Saab turboalimentado de la historia, y una declaración de intenciones a las berlinas más deportivas de Volvo.
Saab es una de esas marcas que, a pesar de haber pasado a otra vida hace 15 años, todavía hoy nos sorprende con algunos de los coches que puso a la venta en sus últimos años de vida, al menos como el reputado fabricante sueco que todos recordamos. Uno de esos modelos tan especiales es, en realidad, un homenaje al 30º cumpleaños del primer Saab turbo, una berlina de edición limitada que la compañía puso a la venta en 2008, con un V6 de 280 CV y del que solo llegaron 40 unidades a España. Así era el Saab 9-3 Turbo X.
En 1977, la firma lanza al mercado el Saab 99 Turbo, el primer modelo con motor sobrealimentado de la marca. Ese año, Saab iniciaba un nuevo capítulo con mecánicas turbo que cambiaría la percepción que el mercado tenía de los coches de la compañía escandinava. Tres décadas después, el 9-3 Turbo X debuta como un homenaje a ese primer Saab turboalimentado de la historia, y también como la gran amenaza de los Volvo V70 R y Volvo S60 R.
Saab 9-3 Turbo X: solo 40 unidades en España

Haciendo uso una vez más de ese sobrio y elegante diseño sueco que caracterizaba a Saab, la compañía vistió al 9-3 Turbo X con un traje completamente negro y lo configuró para que estuviera disponible en las dos opciones de carrocería del Saab 9-3, una berlina de tres volúmenes y un práctico familiar de cinco puertas.
Los detalles que hacían destacar a esta versión de producción limitada basada en el Saab 9-3 Aero son la pintura negro azabache con la que se terminó el exterior, los acabados en gris mate presentes en el difusor, la parrilla, los embellecedores de los faros antiniebla o la moldura del maletero, así como unas exclusivas llantas de aleación de 18 pulgadas en el mismo acabado inspirado en el titanio (opcionalmente había unas llantas de 19 pulgadas).
Además, los ingenieros de Saab instalaron un splitter delantero, un alerón trasero que prolonga la línea de maletero en la versión sedán, y un alerón de techo para el familiar. También se rediseñó el parachoques trasero para integrar un nuevo difusor que ahora contaba con dos salidas de escape en forma de rombo, características de la versión Turbo X.

En cuanto al interior, el Saab 9-3 Turbo X lucía unos asientos delanteros deportivos tapizados en cuero negro, acabados en fibra de carbono en las puertas y el salpicadero, un volante de cuero específico y un indicador de presión del turbo inspirado en el indicador original del Saab 900 Turbo.
Un V6 turbo, tracción total y 280 CV
Pero más allá de su diseño, lo realmente interesante en esta edición especial era el motor B284R. Se trataba de una versión mejorada del bloque V6 de 2.8 litros empleado en el 9-3 Aero, equipado con distribución variable en las válvulas de admisión y un turbocompresor Mitsubishi de doble entrada. Estos ajustes permitían al Turbo X ofrecer 280 CV de potencia a 5.500 rpm, con un par motor máximo de 400 Nm disponibles desde las 2.150 rpm.
El bloque estaba ligado a una caja de cambios manual o a una transmisión automática, ambas de seis velocidades, aunque por encima de la caja destaca el sistema de tracción total XWD de Saab, desarrollado con tecnología Haldex y un diferencial trasero autoblocante electrónico, capaz de enviar al eje trasero hasta el 40% del par. En términos de prestaciones, pasaba de 0 a 100 km/h en 5,7 segundos, con una velocidad máxima de 250 km/h.

Al mismo tiempo, los ingenieros de Saab también implementaron una puesta a punto específica del chasis para el 9-3 Turbo X. Rebajaron la altura de la carrocería en 10 mm y reforzaron tanto los muelles como los amortiguadores. Encargados de la frenada había unos discos ventilados de 345 mm en el eje delantero y de 292 mm en el tren trasero.
Este homenaje a los primeros 30 años de motores turbo de Saab se presentó oficialmente a finales del 2007, aunque su comercialización no empezó hasta 2008. En total, la marca fabricó unos 2.000 ejemplares del Saab 9-3 Turbo X, de los cuales apenas 40 llegaron a España.
El precio de venta de esta versión era de 53.000 euros con cambio manual, o 55.000 euros si se especificaba con una transmisión automática. Esto implicaba pagar unos 10.000 euros más que el precio de un Saab 9-3 Aero con motor V6 turbo de 2.8 litros y 256 CV, aunque a cambio te llevabas un extra de potencia, detalles únicos, una puesta a punto específica y una dosis de exclusividad que ninguna otra versión del 9-3 podía ofrecer.
