Audi decidió meter el V6 supervitaminado del S4 en el año 1997. Es lo mejor que pudo hacer: no solo nació el RS 4, sino una saga de deportivos

El Audi S4 (B5) fue la razón por la que nació el primer RS 4 y dio argumentos a la marca para seguir trabajando en los coches que forman parte de la gama RS.
Todo tiene un origen y en el caso de la división Audi Sport, la encargada de los modelos de alto rendimiento de la compañía alemana, ese origen se encuentra en el Audi RS 2 Avant de 1994. Si bien ese coche fue la base sobre la que se cimentó toda una gama de productos, el Audi S4 (B5) de 1997 y su motor V6 supervitaminado fueron la piedra angular que cambiaron las reglas del juego para siempre.
En 1994, los de Ingolstadt introducen en el mercado la que se convierte en la primera generación del que hasta hace poco conocíamos como Audi A4. La berlina, basada en la plataforma B5, nace con el objetivo de reemplazar al Audi 80, un modelo que llevaba a la venta desde apenas 1991 en la que era su cuarta generación, de ahí que se le conozca como Audi 80 B4 y que el primer A4 reciba el código B5.
Audi S4 (B5): la razón por la que Audi Sport construye coches deportivos

El A4 nace unos meses después de que viera la luz el ya citado RS 2 Avant, que estaba basado en la plataforma B4 del Grupo Volkswagen. En principio, ambos modelos no guardan relación, pero poco después acabarán siendo responsables de que Audi Sport, que por aquel entonces era conocida quattro GmbH, acabe siendo responsable de la división de coches deportivos de la marca de los cuatro aros.
Y es que Audi decide dotar al A4 de una variante de alto rendimiento. Se lanza en el año 1997 bajo la denominación comercial S4, aunque a diferencia del RS 2 Avant, éste no es desarrollado por quattro GmbH (Audi Sport), sino por el departamento de ingeniería de Audi. Sin embargo, este departamento construye uno de los coches que darían lugar al nacimiento de los RS que hoy conocemos.
El Audi S4 (B5), disponible tanto en sedán de cuatro puertas como en familiar de cinco puertas, es equipado con un poderoso motor V6 biturbo de 2.7 litros. El propulsor, capaz de alcanzar los 265 CV de potencia a las 5.800 rpm y 400 Nm de par que ofrecía desde tan solo 1.850 rpm, se asocia a una caja de cambios manual de seis velocidades o a una automática ZF de cinco relaciones.
Como no podía ser de otra forma en Audi, los ingenieros de la marca dotaron al S4 de un sistema del famoso sistema de tracción total quattro. Todo esto hacía posible que la berlina deportiva, que por entonces era el modelo más potente de la gama A4, pasase de cero a 100 km/h en 5,6 segundos y alcanzara una velocidad máxima, limitada electrónicamente, de 250 km/h.
Audi RS 4 (B5): el primero de una saga de supercoches

Con el S4, Audi ya tenía un producto de alto rendimiento que, además, ofrecía un excelente equilibrio entre confort y deportividad, lo que lo hacía un vehículo altamente utilizable en el día a día. Sin embargo, también tenían la oportunidad de crear algo más grande. En 1999, el S4 da un impulso a la marca para alcanzar un nuevo nivel de prestaciones y nace el primer Audi RS 4.
Ahora sí, el desarrollo del RS 4 corrió a cuenta de quattro GmbH (Audi Sport). La división tomó el motor V6 2.7 biturbo del S4 y lo transformó radicalmente para mejorar cualquier cifra de las que ya ofrecía.
Esto permitió a Cosworth participar en el desarrollo del motor, incluyendo nuevas culatas de aleación de aluminio, puertos de admisión más grande, dos turbocompresores BorgWarner, intercooler laterales más grandes, cabezas de pistón cóncavas, bielas reforzadas, un nuevo sistema de escape y una electrónica a medida.
¿El resultado de todas estas mejoras? Una berlina que alcanzaba los 380 CV de potencia a las 7.000 rpm y un par motor de 440 Nm. Se usó una caja de cambios manual de seis velocidades y un sistema de tracción quattro que hacía posible alcanzar los 100 km/h desde parado en 4,9 segundos. Su velocidad máxima seguía limitada a 250 km/h.
Audi Sport había dado forma a uno de los mejores coches de finales del siglo XX dentro de su segmento y tenía la fórmula para seguir desarrollando vehículos de alto rendimiento que le permitieran competir de tú a tú con BMW M y AMG.
Por eso, la división deportiva de Audi siguió vitaminando los modelos estándar de la marca dando forma a coches deportivos que llevaban las siglas RS. Ejemplos de ello fueron el Audi RS 6 (C5) de 2002, con un motor V8 biturbo de 4.2 litros, el RS 4 (B7) de 2006 con un V8 atmosférico, el primer Audi R8 en 2007, o el monstruoso Audi RS 6 (C6) ese mismo año con su V10 biturbo de 5.0 litros.
