Cuando el Audi TT casi nació como Porsche

Audi TT
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El Audi TT es uno de los coches más icónicos de la marca de los cuatro aros, pero a punto estuvo de haber llegado con una insignia diferente.

La industria del motor dista mucho de ser un compendio de marcas sueltas, está dominada por grupos automovilísticos y, como suele decirse, “en todos lados cuecen habas”, así que a menudo hay “salseo” entre compañías hermanas, algunos que salen a la luz y otros que no… hasta pasados mucho tiempo. Por ejemplo, ¿sabías que el Audi TT podría haber sido Porsche?

Es algo que cuesta asimilar, puesto que el TT es uno de los Audi más reconocibles de la historia, un deportivo de acceso con un perfil totalmente reconocible y al que muchos conductores aspiraron. Su adiós dejó un hueco en el corazón de la industria, pero incluso después de desaparecido sigue dándonos buenas historias.

Y no la contamos nosotros, si no uno de sus protagonistas: Freeman Thomas, diseñador estadounidense de cuyas manos salió el diseño definitivo del Audi TT. Cualquier proceso de este tipo es complicado, pero en el caso del deportivo lo fue todavía más, como contó con detalle hablando con Carbuzz.

Ha desvelado que en los orígenes del proyecto, no estaba claro cuál de las dos marcas, Audi o Porsche, iba a ser la que sacase adelante el vehículo.

Me pidieron que hiciera una versión Porsche y una versión Audi, y [a los diseñadores de Porsche] en Weissach también les pidieron que hicieran una versión Porsche y una versión Audi. Y como venía de Porsche, conocía su lenguaje de diseño y le dije a J. Mays (el entonces director de diseño de Audi): 'Esto es lo que van a hacer, y esto es lo que vamos a hacer nosotros'. Nos mantuvimos fieles a este diseño Bauhaus absoluto y el suyo tenía mucho estilo”, explica.

“Tuvimos una gran reunión en Ingolstadt. Muy privada. Solo el grupo [de Porsche] y el nuestro. Teníamos dos maquetas, y ellos dos maquetas, ambas muy detalladas. Si la reunión salía bien, pasaríamos al siguiente nivel. Pero la reunión no salió muy bien porque había mucha política en juego”, añade.

Además, desvela que originalmente las maquetas que de desarrollaron no eran para un modelo coupé, si no que tenían una carrocería descapotable. La casualidad hizo que, con el tiempo, el Audi TT también estuviera disponible en ese formato.

“También teníamos el cupé, pero la reunión no fue bien. Así que nunca lo compartimos con Porsche. Hubo una segunda reunión en Stuttgart; querían limitar a Audi, eliminando la tracción total y reduciendo la potencia. Les dijimos que todo estaba cancelado, pero que íbamos al Salón del Automóvil de Frankfurt y empezábamos a fabricar el modelo de tamaño completo. Porsche no tenía ni idea de que lo estábamos haciendo. Primero desarrollamos el cupé. Eso fue en Frankfurt en 1995; sorprendió a todos”, señala.

Audi TT
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Thomas explica que estaban orgullosos del diseño, algo que reafirmó todavía más el hecho de que una eminencia en la materia no pusiera pegas: “Fuimos a Italdesign y conocí muy bien a Giorgetto Giugiaro. Recuerdo haberle presentado el [TT] y preguntarle: '¿Qué te parece?'. Me respondió: 'No cambiaría ni una línea'”.

Tras aquello, fueron al Salón del Automóvil de Tokio con el Audi TTS Roadster Concept y la recepción fue tremenda, lo que sirvió para que la marca de los cuatro aros se asegurara el modelo para sí misma y lo sacase adelante.

De manera paralela, Porsche ya había desarrollado su propio deportivo de acceso, el Porsche Boxster, que se puso a la venta en 1996, tres años antes que el Audi TT. Esto es importante, porque significa que cuando se estaba dando vueltas al proyecto del TT, la marca alemana ya tenía un descapotable y lo que buscaba era un coupé para acompañarle.

Sin embargo, agotada esta vía, que fue a parar a la marca de los cuatro aros, Porsche tardó muchísimo tiempo en presentar deportivo de acceso coupé. Fue el Porsche Cayman, para el que hubo que esperar nada menos que a 2005, de hecho, se lanzó unos meses después de la segunda generación del Boxster.

Cuesta entender por qué la firma tardó tanto en presentarlo, especialmente si miraban a su marca “prima”, en la que las ventas del TT Coupé eran constantemente superiores a las del descapotable, porque era más barato, más práctico y ofrecía un plus de seguridad.

¿Por qué la tardanza entonces? Se puede explica por un motivo principalmente. El primero es que quizá ya era tarde para desarrollarlo sobre la base del primer Boxster, así que prefirieron esperar a una segunda entrega, para llevar a cabo el desarrollo conjunto desde el inicio. A pesar de ello, la espera mereció la pena y cada marca tuvo sus propios iconos.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España