En Estados Unidos Mini ha lanzado el 1998 GT, un modelo que entiende lo que es la deportividad: mejor manejo, motor B48 con la potencia justa

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El Mini 1998 GT Edition es el nuevo integrante de la familia Icon Drops, pero su abolengo viene directamente de 1969.
Mini ha recuperado en Estados Unidos la denominación GT dentro de su gama con una edición especial que apuesta por una receta bastante concreta, la clásica asociada al modelo original: no busca convertirse en el Mini más potente de la gama, sino ser un modelo con potencia ajustada, peso ligero y diversión al volante. Así es el Mini 1998 GT Edition… que por desgracia no podremos disfrutar a este lado del charco.
La clave de esta versión está en que Mini no la ha planteado como una simple edición estética, como una nueva combinación de colores para el modelo, si no que tiene todo tipo de componentes mejorados que llevan la firma de nada menos que John Cooper Works.
El fabricante no aporta en la información oficial cifras de potencia o prestaciones, pero sí confirma que el motor turboalimentado tiene una cilindrada de 1.998cc y que está asociado a una caja de cambios deportiva de 7 velocidades. La denominación 1998 GT procede precisamente de esa cilindrada, no tiene nada que ver con los años noventa.
La configuración toma el MINI Cooper C de dos puertas como punto de partida, así que, teniendo en cuenta que no se habla de modificaciones de rendimiento, debería mantener los 156 CV que desarrolla normalmente.
Sin embargo, como ya decíamos, no es una versión centrada en la potencia, el 1998 GT pone el énfasis en el chasis y en la interacción entre motor, transmisión y tren de rodaje. La suspensión JCW y los frenos específicos forman parte del equipamiento de serie, al igual que las levas del cambio, una combinación que busca potenciar su comportamiento ágil y de rápida respuesta.
El exterior también recibe modificaciones específicas, aunque en términos generales son bastante sutiles. La carrocería está acabada exclusivamente en Midnight Black Metallic, con tan solo unos detalles naranjas en los laterales, y se combina con unas llantas JCW Sprint Spoke Black de 17 pulgadas. Además, el paquete aerodinámico incorpora elementos JCW en la parte delantera, los laterales y la zona posterior.

En el interior se mantiene la misma filosofía, con los asientos deportivos JCW formando parte del equipamiento de serie, tapizados en Vescin negro con tejido Knit negro. El volante deportivo calefactado de tres radios también procede de John Cooper Works y recibe el distintivo específico 1998 GT.
La edición añade además identificaciones propias en los umbrales de las puertas, las alfombrillas y diferentes elementos del habitáculo, mientras que la llave incorpora una cubierta específica. También se incluye un Miko Box asociado a esta edición especial.
El apellido ‘GT’ del modelo no es una elección arbitraria, si no que forma parte de una larga historia.

El 1998 GT es el tercer integrante de una familia de ediciones especiales que MINI vincula directamente con la tradición deportiva de sus modelos compactos. El origen se encuentra en el Mini 1275 GT presentado en 1969, cuyo nombre hacía referencia a su motor de 1.275cc. Décadas después, la marca recuperó la idea con el 1499 GT, presentado en 2021 y asociado a un motor de 1.499cc. Ahora, el 1998 GT continúa esa línea utilizando la cilindrada de 1.998cc como elemento identificativo.
La versión pertenece además a la estrategia de MINI denominada Icon Drops, una serie de ediciones especiales concebidas para ofrecer configuraciones más diferenciadas dentro de la gama, una nueva estrategia de MINI USA para convertir dichas ediciones en lanzamientos individuales, de una manera similar al modelo de negocio de los “sneaker drops”, en los que se lanzan variantes exclusivas de zapatillas con tiradas limitadas.
La marca prevé ocho ediciones especiales entre 2026 y 2027, cada una con su propia fecha de presentación, identidad y disponibilidad limitada; y este modelo corresponde al sexto lanzamiento de esta familia. Otras han sido la Paul Smith Edition, la 1965 Victory Edition JCW y la Red Line Edition of the Cooper S, por poner algunos ejemplos.
Su precio de partida en Estados Unidos será de 36.875 dólares, sin incluir los 1.350 dólares correspondientes a los gastos de destino y gestión, ni impuestos, matriculación y otros posibles costes. Así, el fabricante señala que el precio final de venta puede variar en función del concesionario.
Las primeras unidades están previstas para otoño y ya existe la posibilidad de realizar una reserva, aunque por el momento no se ha desvelado cuántos ejemplares saldrán de la línea de producción. Eso, en parte, le permite jugar con el FOMO, el “miedo a perderse algo”, para animar a quienes estén interesados a hacerse con el modelo, lo que establece un nuevo paralelismo con el mundillo de las zapatillas deportivas.


