En los años 90 el Ferrari F355 era la definición del mejor deportivo: motor V8 atmosférico, cambio manual y una imperfección que rozaba la obra maestra

El Ferrari F355 corrigió el rumbo del fabricante italiano tras el 348. Su motor V8, su estética clásica y conducción casi analógica lo convierten en uno de los más deseados de Maranello.
Parece mentira, pero el Ferrari F355 ya tiene más de 30 años. La década de los 90 nos dejó grandes deportivos que hoy echamos de menos. Pero el deportivo italiano con diseño de Pininfarina y motor V8 es especial y, además, representa uno de los capítulos más importantes en la historia de Maranello. Y es que Enzo Ferrari murió en 1989 y la compañía entró en una nueva etapa, ya sin su fundador. El primer modelo de la era post-Enzo fue el Ferrari 348, el modelo que representa la época oscura de Ferrari, precisamente.
El propio Luca di Montezemolo admitió cuando volvió a Ferrari en 1991 que los coches que la marca fabricó tras la muerte de Enzo Ferrari no estaban a la altura. El 348 mejoró con nuevas versiones a lo largo de su corta vida útil, pero no era suficiente.
Fueron años de impasse que terminaron, definitivamente, cuando la casa de Módena presentó el F355. El nuevo deportivo italiano mejoró notablemente su eficiencia aerodinámica, el motor V8 se amplió y recibió una culata de cinco válvulas para más potencia y mejor respuesta, así como un intercooler para calentar el aceite de la caja de cambios con más eficacia.
Definitivamente, el nuevo Ferrari F355 era mucho mejor que su predecesor en todos los aspectos, pero no fue fácil al principio, ya que se veía como una evolución del 348, cuya fama no era nada buena.
Ferrari F355, el deportivo que recuperó el ADN de la marca
El Ferrari F355 se presentó en el Salón del Automóvil de Ginebra en marzo de 1994 y, en esencia, se trataba de una exhaustiva actualización del anterior Ferrari 348.
Pero esto suponía restar importancia al riguroso programa de desarrollo promovido por los ingenieros de Maranello, que pusieron el superdeportivo con V8 del derecho y el revés y lo estiraron en todas las direcciones. El resultado fue una máquina mucho más completa.
El rediseño de Pininfarina también fue magistral, suavizando los excesos de los 80 y recuperando las formas redondeadas que caracterizaron los años 90. Lo que sí mantenía, para bien, eran los faros escamoteables que, lamentablemente, se perdieron en esa década.
Los pilares del techo de tipo arbotante fluían con elegancia hacia la cubierta ventilada del motor, mientras que una marcada línea de cintura dividía el F355 en dos secciones, como si se pudieran separar.
Las espectaculares aletas laterales y los pilotos traseros emparrillados del 348 inspirados en el Testarossa dejaban paso a un estilo más clásico, con elegantes entradas de aire dobles en los flancos y pilotos traseros cuádruples muy parecidos a los del 308. El exterior se completaba con unas llantas de magnesio de 18 pulgadas.
Pasando al interior del Ferrari F355, sorprendía el espacioso a bordo, teniendo en cuenta que era un superdeportivo de apenas 4,25 metros de largo y 1,17 metros de alto.
El habitáculo tenía algunas peculiaridades, como unos asientos que no estaban dispuestos de manera simétrica, sino que el del conductor estaba un poco más centrado. Unos asientos, por cierto, tapizados con cuero Connolly y colocados casi en el suelo.
El F355 tenía Tecnología de los Ferrari de Fórmula 1

El Ferrari F355 fue especial también porque los ingenieros de Módena utilizaron técnicas modernas para su desarrollo, como más de 1.300 horas de trabajo en el túnel de viento para optimizar la aerodinámica o la introducción de tecnología procedente de la Fórmula 1.
Esto último inyectó energía extra en el rendimiento y el manejo del biplaza y, al mismo tiempo, hizo que el F355 Berlinetta fuera más seguro, cómodo y fácil de conducir.
Otro de los puntos fuertes del deportivo italiano era su cambio manual con rejilla abierta, algo que hoy vuelve loco a cualquier purista que se pone al volante. Sin embargo, el F355 fue el primer Ferrari en llevar un cambio automático con levas.
Se trata de una transmisión electrohidráulica derivada también de la categoría reina del automovilismo y contaba con seis velocidades. Tenía un funcionamiento más rápido que el manual y mayor comodidad en ciudad, pero su mantenimiento era también más costoso y complejo, requiriendo sistemas hidráulicos y electrónicos.
Motor V8 con cigüeñal plano y 380 CV: el F355 era un acierto en (casi) todo

Bajo la carrocería, el Ferrari F355 incluía un semimonocasco de acero que proporcionaba el núcleo de la estructura, con un subchasis tubular que soportaba la suspensión delantera y el grupo propulsor trasero.
Dicho grupo propulsor era un motor V8 Dino de 3.5 litros con un cigüeñal plano, inyección de combustible Bosch y bielas de titanio, capaz de alcanzar las 8500 rpm, aunque la verdadera innovación residía en la introducción de culatas de cinco válvulas, tres en la admisión y dos para los gases de escape.
Era otra solución traída de la Fórmula 1 y daba lugar a la denominación del modelo: la F de F1, la cilindrada (3.5) y el número de válvulas por cilindro (5). La elección de la caja de cambios modificaba también el nombre del coche: F355 Berlinetta para los modelos manuales; 355 Berlinetta F1 para los semiautomáticos.
Con un régimen de giro de hasta 8250 rpm, el motor generaba 380 CV, una potencia de 109 CV por litro. Aceleraba de 0 a 100 km/h en sólo 4,7 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 295 km/h.
El Ferrari F355 permitió a la marca italiana recuperarse tras el traspiés del 348. Estuvo en producción hasta 1999, cuando fue sustituido por el 360 Modena y hoy es un modelo muy venerado por los aficionados, por su estética atemporal, muy poca electrónica y un rendimiento excepcional.




