El Honda NSX tenía como arma secreta su motor C30A, uno de los mejores V6 a 90 grados que puedes encontrar

El Honda NSX tiene uno de los mejores V6 a 90 grados que se han fabricado. Se le conoce como C30A y equipaba lo último en tecnología para un coche de calle.

El Honda NSX supuso un antes y un después para la marca japonesa. El deportivo debuta en 1990 después de que Honda haya puesto toda la carne en el asador para construir un coche que pudiera competir con los modelos de Ferrari. El resultado no decepcionó, y una de las razones que llevó a la compañía al éxito fue el motor C30A del Honda NSX.

El proyecto de desarrollo del NSX arranca en 1986 y llevó a Honda tres años de trabajo hasta lograr un producto que fuera digno de ser presentado. Así ocurrió en 1989, cuando la marca mostró al mundo prototipos experimentales del NSX en Chicago y Tokio. 

Todavía sería necesario otro año y la puesta a punto por parte del piloto de Fórmula 1 Ayrton Senna para lanzar la versión de producción de un coche que fue apodado como el Ferrari del pueblo, aunque la historia podría haber sido muy distinta si Nissan se hubiera puesto las pilas.

Debutaría con la llegada de una nueva década como un deportivo de 4,4 metros y solo 1,17 metros de altura que anunciaba un peso de algo menos de 1.400 kilos. Su diseño inconfundible, protagonizado por los famosos faros escamoteables delanteros, daba paso una silueta alargada para incorporar el motor C30A en posición central, detrás de la cabina de dos asientos.

El motor C30A del Honda NSX, uno de los mejores V6 de la historia

El motor en cuestión merece una mención especial, ya que se ha convertido en uno de los motores V6 a 90 grados que puedes encontrar. Este propulsor responde al código interno C30A y pertenece a la serie C de motores de Honda, que incluye mecánicas de entre 2.0 y 3.5 litros todo ellos con una configuración de seis cilindros en V.

Las dos bancadas de tres cilindros están separadas dibujando un ángulo de 90 grados. Tanto el bloque como la culata son de aluminio y presentar un sistema de lubricación por cárter húmedo, inyección multipunto y versiones de aspiración natural o turboalimentada.

En el caso del motor C30A del Honda NSX, el bloque elegido fue un propulsor atmosférico de 2.977 centímetros cúbicos con una relación de compresión de 10.2:1. Desarrolla una potencia de 274 CV y un par motor máximo de 285 Nm, y por supuesto hace uso de la tecnología VTEC de distribución de válvulas variable.

A esta tecnología se une el sistema de inducción de volumen variable, una función que utiliza la cámara de admisión primaria y secundaria, activándose a partir de las 4.800 rpm para mejorar la capacidad de absorber aire del motor y mejorar la curva de par.

Aligerado, con gran capacidad de giro y dos niveles de potencia

Entre sus componentes internos encontramos bielas de titano, un componente que era la primera vez que se usaba en un vehículo de producción. El titanio contribuía a reducir el peso del motor, al igual que el bloque de aleación de aluminio, mientras que las camisas de los cilindros eran de hierro para aportar durabilidad.

Las dos culatas (había una por cada bancada de cilindros) suman un total de 24 válvulas, o lo que es lo mismo, 12 válvulas por culata. Cuentan con doble árbol de levas e integran el sistema VTEC. Esta configuración favorecía la capacidad de giro del motor, situando el corte de inyección en las 8.000 rpm.

Un detalle interesante de este motor es que no ofrecía la misma potencia cuando estaba equipado con una caja de cambios manual que cuando lo hacía con una transmisión automática de cuatro velocidades. Con la caja manual, el motor conservaba sus 274 CV originales, pero con el cambio automático la potencia se reducía a 255 CV, algo que también afectaba a sus prestaciones.

En el caso de la aceleración el NSX manual podía pasar de 0 a 100 km/h en 5,5 segundos en su primera fase (NA1) y en 4,7 segundos en la segunda fase (NA2), donde el motor fue mejorado hasta los 290 CV con 304 Nm de par. Mientras tanto, la versión automática, que solo se ofreció en la segunda fase, pasaba de 0 a 100 km/h en 7,5 segundos.

Hubo una versión turbo de este motor

Como anécdota, el motor C30A del NSX no siempre fue de aspiración natural. De hecho, existió una variante de este motor que equipaba un turbo. Era una versión destinada a competir en el Campeonato Super GT Japonés.

El equipo Honda Racing Corporation (HRC) recibió un motor con una serie de mejoras y modificaciones cortesía de Mugen, siendo el primer motor turbo utilizado por Honda para competir en la serie. Se dice que la versión sobrealimentada era capaz de producir hasta 500 CV de potencia.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España