Hubo un día en el que Honda trabajó en un extraño NSX V8 con motor híbrido delantero

En Honda han estado involucrados en diferentes proyectos. Uno de ellos giraba alrededor de un NSX con motor híbrido delantero. Otro contemplaba un deportivo V10.

Honda es un fabricante al que le gusta innovar. Desarrolla y prueba nuevas tecnologías en sus coches de calle, algunas de las cuales se han vuelto una seña de identidad, como el sistema VTEC. La compañía ha creado todo tipo de vehículos desde que comenzó su andadura en 1949. Algunos se han materializado en coches de producción, mientras que otros no llegaron a pasar de la fase de prototipo.

Esto es habitual en la industria del automóvil. Las marcas crean tecnologías que implementan en vehículos conceptuales con el objetivo de estudiar su viabilidad, así como la respuesta e interés del mercado. Algunos de estos avances se acaban materializando en los coches que llegan más tarde a los concesionarios y otros simplemente son desechados por diferentes razones.

Lo económico suele ser uno de los factores que tienen un mayor peso en la decisión de estas empresas de seguir adelante con un proyecto. Los costes de desarrollo y el precio de venta deben cuadrar para que haya cierta rentabilidad. No nos olvidemos que esto es un negocio y que los números deben salir para que todo siga en marcha.

Sea como fuere, en Honda están acostumbrados a esta innovación. Tanto es así que tienen incluso una división de robótica, la cual dio como resultado al robot humanoide ASIMO (Advanced Step in Innovative Mobility) en el año 2000.

Honda trabajó en un NSX V8 con motor híbrido delantero

Pero más allá de estos inventos, lo que a nosotros nos interesa es esa tecnología que acaba en los coches que podemos conducir legalmente por la calle. Y esto nos lleva directamente al Honda NSX, un deportivo nacido con el objetivo de derrocar a Ferrari y en cuyo desarrollo participó el mismísimo Ayrton Senna.

Honda pretendía construir el mejor deportivo japonés de todos los tiempos, y qué mejor forma de lograrlo que encargando a Senna la puesta a punto a nivel dinámico. Cuando el coche llegó al mercado en 1990, no tardó mucho en convertirse en un referente, una leyenda que hoy es todo un reclamo para entusiastas y coleccionistas.

Pasada la fiebre de la primera generación ya a principios del siglo XXI, en Honda tomaron la decisión de trabajar en un extraño NSX V8 con motor híbrido delantero, un vehículo que debía llegar al mercado, pero cuyos planes se vieron truncados debido a la recesión económica que se vivió a nivel mundial a finales de la década de 2000.

Para crear este vehículo, los ingenieros de la compañía japonesa tomaron como base el NSX-GT, un vehículo de carreras que participaba en el Campeonato Super GT japonés. El proyecto fue motivado por un cambio de reglamento que este campeonato iba a sufrir en el año 2009, el cual obligaba a los participantes a adoptar una nueva configuración mecánica en sus vehículos.

Honda NSX-GT
Honda NSX-GT

El cambio más importante que traía consigo el nuevo reglamento se encontraba en el motor. Ahora, los coches que quisieran tomar la salida en las carreras del Super GT debían estar equipados con mecánicas montadas en la parte delantera, las cuales, además, no podrían tener más de 3.400 centímetros cúbicos de cilindrada.

Con esto presente, en Honda comienzan a trabajar en el NSX V8 con motor híbrido. Lo primero fue hacer espacio suficiente en la parte delantera del chasis para instalar el nuevo motor. Lo segundo, desarrollar un propulsor que cumpliera con los requisitos de la nueva normativa.

La marca recurrió a la Super Fórmula para buscar un motor ya creado y probado con el que pudieran innovar. El elegido fue un V8 de 3.4 litros al cual se le acopló un sistema híbrido KERS de última generación. Por aquel entonces, esta tecnología era una novedad incluso en la Fórmula 1.

Además, la decisión de equipar este sistema de propulsión en el NSX coincidía con los requerimientos del campeonato, ya que se estaba considerando la posibilidad de introducir la tecnología KERS en el Super GT japonés.

Ante esta situación, Honda supuestamente se ofreció a prestar el prototipo del NSX con motor V8 para que actuara como vehículo de desarrollo. Esto permitía a sus máximos competidores, Lexus y Nissan, nutrirse de la investigación llevada a cabo por la firma de Hamamatsu, evitando así acometer tan complicado proyecto por su cuenta.

A cambio de tan valiosa información, los dos rivales de Honda pagarían parte de los costes de desarrollo del vehículo y la tecnología. Era una relación win-win, a pesar de que Honda podría partir con cierta desventaja al revelar sus armas a los competidores directos.

Independientemente de su labor como vehículo desarrollo para el Super GT japonés, el Honda NSX V8 es algo más que un coche de carreras. Se dice que podría ser un vínculo entre el NSX con motor central del pasado y uno completamente diferente con motor delantero que la compañía también tenía en desarrollo.

También hubo un proyecto para un superdeportivo con motor V10

Honda HSV-010 GT
Honda HSV-010 GT

Este vehículo era conocido como Honda HSV-010 GT y es considerado como el sucesor espiritual del NSX de carreras. Pero, a diferencia de este, el prototipo fue equipado con un motor V10 de aspiración natural de unos 5.5 litros de cilindrada que, adivina, estaba ubicado en la parte delantera.

Es probable que esta configuración te resulte familiar. Y no es para menos, por que es parecido a lo que ofrecía el Lexus LFA. El superdeportivo de la firma premium de Toyota debutó en el año 2010, el mismo año en el que el HSV-010 GT en su versión definitiva participó por primera vez en competición.

Ambos superdeportivos no están relacionados. De hecho, Lexus y Honda no trabajaron en los proyectos de sus rivales, por lo que todo podría ser una mera coincidencia. Sea como fuere, el LFA acabó llegando al mercado como un coche muy exclusivo con una producción que estaba limitada a tan solo 500 unidades, incluyendo los 50 LFA Nürburgring Edition.

En cambio, Honda canceló el proyecto de crear un superdeportivo con motor V10 delantero. La razón, como decía unos párrafos más arriba, fue la crisis económica de 2008, lo que hizo que la compañía japonesa no consideraba viable lanzar un vehículo de estas características en un contexto como el que vivió la economía mundial en la época.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España