M838TQ: tras esta ensalada de letras y números se esconde el motor V8 clave para que el McLaren P1 brille en el club de la Santísima Trinidad

En 2013 se presentó el McLaren P1, un hito para la marca de Woking y uno de los integrantes de la Santísima Trinidad. Su alma era el V8 M838TQ con casi 1.000 CV.
M838TQ puede parecer una clave de Wi-Fi o un código para desbloquear algún dispositivo, pero detrás de esta ensalada de letras y números lo que hay en realidad es el motor V8 que impulsó al McLaren P1, uno de los integrantes de la Santísima Trinidad de superdeportivos.
El McLaren P1 se presentó en el Salón del Automóvil de Ginebra de 2013 y, junto con el Ferrari LaFerrari y el Porsche 918 Spyder, cambió la concepción que se tenía hasta entonces de los superdeportivos, inaugurando la era híbrida, con potencias cercanas a los 1.000 CV.
De esta forma, se creó uno de los tríos más increíbles que jamás hemos visto en la automoción. Coches que nos hicieron soñar. Sólo soñar, porque muy pocas personas podían permitírselos.
En aquel momento, la marca de Woking se refería al McLaren P1 como “un hito, tanto para McLaren como para el desarrollo de vehículos híbridos de alto rendimiento”. Se desarrolló con la intención de ser "el mejor coche del mundo para el conductor, tanto en carretera como en pista".
El diseño y las especificaciones técnicas del McLaren P1 proporcionaron la base ideal para cumplir con esta ambición. Una serie de pruebas y logros de desarrollo durante 2013, incluida una vuelta completa en el famoso Nürburgring Nordschleife, consolidaron de inmediato las credenciales del coche.
La evolución: del M838T al M838TQ

El motor V8 M838TQ del McLaren P1 fue una evolución del M838T, desarrollado en colaboración con la compañía Ricardo, a partir de un motor Nissan con código interno VHR35, diseñado para carreras de resistencia y montado en algunos prototipos y en el Nissan R390 GT1 que compitió en las 24 Horas de Le Mans de 1998.
Se trata de un V8 a 90 grados que se estrenó en el McLaren MP4-12C y ha evolucionado hasta la versión M838TE, empleándose en varios modelos, como el 540C, el 570S y el 600LT, con diferentes potencias.
El motor se fabricaba íntegramente en aluminio en la planta de Ricardo en Shoreham-by-Sea, West Sussex. Inicialmente, el M838T ofrecía una cilindrada de 3,79 litros y contaba con doble árbol de levas en cabeza, con cuatro válvulas por cilindro, y un sistema de inyección electrónica de combustible.
Este propulsor contaba con numerosas tecnologías, como los dos turbocompresores que se encargaban de la sobrealimentación, fabricados por Mitsubishi Heavy Industries (MHI), y un sistema de lubricación por cárter seco que permitía que el aceite circulara de forma óptima a pesar de la fuerte aceleración lateral y longitudinal.
La primera versión del M838T producía 600 CV y 600 Nm de par, y era capaz de girar a 8.500 vueltas. Fue el motor que se instaló en el mencionado MP4-12C. Posteriormente, se montó en los 650S y 675LT, con 650 y 675 CV, respectivamente.
El M838TQ del McLaren P1

En 2013, McLaren desarrolló una evolución del M838T, introduciendo una unidad eléctrica, transformándolo en un híbrido. Así nació el M838TQ, el motor que dio vida al McLaren P1.
En este caso, las cifras empezaban a asustar. El V8 biturbo de 3.8 litros alcanzaba los 737 CV a 7.200 vueltas y 720 Nm de par. Pero, junto al motor eléctrico de 179 CV y 260 Nm, el sistema producía conjuntamente una potencia de 916 CV y 980 Nm de par máximo.
Con todo, el P1 podía acelerar de 0 a 100 km/h en sólo 2,8 segundos, bajando así de los 3 segundos en una época en la que no era habitual. Igualmente, tardaba 6,8 segundos en alcanzar los 200 km/h desde parado y 16,5 segundos en llegar hasta los 300 km/h.
Además, tenía una autonomía en modo eléctrico de unos 10 kilómetros y podía alcanzar los 160 km/h de velocidad máxima sin consumir una gota de combustible. La velocidad máxima total era 350 km/h.
Y, aunque los datos de consumos y emisiones son irrelevantes en este nivel de hiperdeportivos, resulta llamativo que el P1 anunciaba solamente una media de 8,3 litros/100 km y unas emisiones de CO2 de 198 gramos.
Ligero y muy aerodinámico

El hiperdeportivo híbrido de McLaren destacaba también por su bajo peso y excelente aerodinámica, gracias a un chasis monocasco de fibra de carbono MonoCage con techo. Esta configuración que estaba basada en la estructura MonoCell utilizada en el MP4-12C de la marca.
Además, contaba con unos frenos carbocerámicos firmados por Akebono, con discos de 390 mm delante y 380 mm detrás. Una elección muy similar a la de sus rivales y cuya sustitución puede ascender hasta un coste de más de 100.000 euros.
Dos años más tarde, con motivo del 20º aniversario de la victoria en Le Mans del McLaren F1 GTR en 1995, la marca de Woking lanzó el P1 GTR, una versión de competición limitada a 35 unidades y sólo destinada a propietarios del P1 original, por un precio de casi 2 millones de euros.
No estaba homologado para calle y tenía un nuevo paquete aerodinámico y una actualización del motor para conseguir 1.000 CV de potencia. Sin embargo, la compañía Lanzante Motorsport creó una actualización para homologarlo con el nombre de McLaren P1 LM, que consiguió en Nürburgring un tiempo de 6:43.222 minutos en 2017.
El McLaren P1 se consideró un hito importante para el fabricante británico. Además, también fue clave en la industria, destacando igualmente en el conocimiento para el desarrollo de vehículos híbridos de alta gama.
