A mediados de los 2000, Honda vendía el Civic Type S como un compacto deportivo que pasó desapercibido. Pero se diferenciaba en lo esencial del cinco puertas

Honda Civic Type S
Honda Civic Type S

El Honda Civic Type S, una versión deportiva de tres puertas del FN2, era la opción para los que no podían o no querían comprar el Type R en la década de 2000. 

Aspirar a los modelos tope de gama no está al alcance de todos. No solo es una cuestión de presupuesto de compra, sino también que lo que ofrece el modelo más extremo de un coche tampoco tiene porqué cumplir con las expectativas de todos los conductores. Por eso, fabricantes como Honda lanzan versiones algo más contenidas, como lo fue el Civic Type S.

El Honda Civic Type R es el modelo que acapara toda la atención. La versión más deportiva del compacto japonés nunca pasa desapercibida. Sus prestaciones, unidas a una exquisita puesta a punto por parte del fabricante japonés, convierten al Type R en uno de los mejores compactos deportivos de tracción delantera del mundo.

Prueba de ello son los constantes récords de vuelta que ha batido en diferentes circuitos alrededor del planeta, incluyendo el más que exigente trazado de Nürburgring donde se ha batido en duelo con modelos de la talla del Renault Megane RS o el Volkswagen Golf GTI Clubsport.

En la mayoría de ocasiones, el Type R ha salido victorioso, lo que sin duda ha contribuido a ensalzar aún más su leyenda. Pero, como te decía al principio de este artículo, un coche como el Honda Civic Type R no es para cualquiera. Primero, porque es más caro que cualquier otra versión; y segundo, porque no todo el mundo necesita tantas prestaciones y deportividad en su día a día.

Honda Civic Type S, el hermano pequeño del Type R

Honda Civic Type S
Honda Civic Type S

Hace unos 20 años, Honda resolvió esta problemática lanzando una variante ligeramente más modesta que el Type R, pero lo suficientemente interesante como para diferenciarse de las versiones estándar del Civic. Lo llamaron Type S y, aunque pasó un poco desapercibida por culpa, una vez más, del Type R, tenía unas características técnicas que lo hacían realmente interesante.

Basado en la octava generación del Honda Civic (FN2), el Type S se puso a la venta oficialmente en 2007 y estuvo en activo durante cuatro años, hasta 2011. En ese período de tiempo, los compradores interesados podían comprar una versión de tres puertas con tintes deportivos del Civic sin gastar lo que, por aquel entonces, costaba un Type R, que arrancaba en unos 30.000 euros.

Disponible exclusivamente con una carrocería de tres puertas, el Honda Civic Type S seguía siendo un coche con 4.275 mm de longitud, 1.785 mm de anchura y 1.460 mm de altura, todo ello sobre una plataforma que le brindaba acceso a una distancia entre ejes de 2.635 mm. Dentro había espacio para cinco pasajeros y un generoso maletero de más de 450 litros de capacidad volumétrica.

Pero lo que hacía realmente interesante al Civic Type S no era sus medidas exteriores ni la capacidad de su compartimento de carga. En lugar de ello, los compradores se llevaban un coche que había sido puesto a punto de forma específica por los ingenieros de Honda, dotándolo de un comportamiento que le hacía diferente al modelo estándar.

Para hacerlo posible, la marca japonesa se decantó por instalar una suspensión con un tarado más firme, lo que aumentaba la rigidez del Civic y mejoraba su comportamiento en curva. Además, se aumentó el ancho de la vía trasera en 20 mm, incrementado aún más su estabilidad, y se configuró la dirección para obtener una respuesta más directa. A cambio de estos extras, los pasajeros perdían algo de confort de marcha.

Honda Civic Type S
Honda Civic Type S

Sin embargo, en un compacto con una configuración deportiva, ese detalle no importa. Y es que el Type S seguía siendo tan práctico como el Civic estándar. Tenía cinco plazas y, aunque contaba solo con tres puertas, todavía conservaba el sistema de asientos plegables verticalmente que permitía introducir objetos más altos dentro del vehículo.

Otra característica que permitía diferencia al Civic Type S del resto de modelos de la gama, a excepción del Type R, eran los asientos delanteros. Estos contaban con corte más deportivo que aumentaba la sujeción lateral. Eso sí, no tenían regulación eléctrica ni memoria porque debía poderse plegar los respaldos rápidamente para entrar y salir de las plazas traseras.

A nivel mecánico, por el contrario, Honda no llevó a cabo ninguna selección especial de motorizaciones. En realidad, el Civic Type S compartía motores con el Civic estándar, por lo que los compradores podían elegir entre dos propulsores diferentes.

El primero de ellos, una unidad de gasolina i-VTEC de cuatro cilindros y 1.8 litros de aspiración natural, ofrecía 140 CV de potencia y un par motor de 175 Nm. El segundo era un motor turbodiésel i-CTDI de cuatro cilindros y 2.2 litros que ofrecía la misma potencia que la unidad de gasolina, pero con un par motor de 340 Nm. Ambos estaban disponibles con un cambio manual de seis velocidades

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España