El Porsche 911 SC salvó a la marca hace 50 años. Así era este deportivo que aspiraba a ser un coche global

En 1978, la firma alemana sorprendía al mundo con el Porsche 911 SC, una versión que podría haber pasado desapercibida, pero que evitó que Porsche y el 911 desaparecieran.
La historia de Porsche está repleta de altibajos. La marca ha vivido durante años en una montaña rusa a nivel económico y siempre ha existido un modelo llegado para salvar la situación. Ejemplos recientes son el Porsche Cayenne o el Porsche Boxster (986) de primera generación. Hace 50 años, el Porsche 911 SC ya salvó a la compañía y aseguró el futuro del nueveonce en un momento de profundos cambios en la estructura de modelos de la firma de Zuffenhausen.
Hacia la segunda mitad de la década de 1970, la dirección de Porsche se debatía entre conservar al 911 o la posibilidad de dejar de fabricar este icónico modelo. La marca buscaba alternativas al deportivo de motor trasero y la encontró en los llamados transaxle, una familia de vehículos de alto rendimiento con motor delantero donde se encontraba el 924, el 928, el 944 y el 968.
Precisamente, el Porsche 928 era el que una buena parte de la cúpula de la compañía quería que fuera el reemplazo del 911, una idea que a Ferry Porsche, el hijo de Ferdinand, no le entusiasmaba. Finalmente, unos cuantos cambios en la directiva y la ferviente defensa de los que querían que el Porsche 911 siguiera en activo, evitó un capítulo que habría sido trágico.
Porsche 911 SC, la versión que salvó al nueveonce
Una de las claves para que el nueveonce continuara en activo fue el Porsche 911 SC. Lanzado en el año 1978, esta versión fue la responsable de sustituir a los modelos 911 y Carrera. Su nombre responde a las siglas ‘Super Carrera’, a lo que se sumaba una silueta familiar, más potencia, fiabilidad mejorada y un nuevo refinamiento que hizo que los que una vez dudaron del 911 volvieran a enamorarse.
Para entender el lugar que ocupaba el 911 SC en la gama, Porsche lo posicionó como una versión más refinada y fiable del deportivo. Para ello, lo equipó con mayor protección contra la corrosión gracias al uso de paneles galvanizados en la carrocería, un nivel elevado de comodidad en el habitáculo y algunas actualizaciones que se llevaban a cabo cada año para mantener al día al modelo.
A simple vista podía parecer un Porsche 930 más, pero contaba con algunos elementos que lo diferenciaban del resto. Su carrocería se beneficiaba de parachoques reforzados, pasos de rueda traseros ensanchados, un capó bajo e inclinado y unas llantas de aleación Fuchs que venían incluidas como parte del equipamiento de serie.
Opcionalmente, los compradores podían añadir elementos como el aire acondicionado, los asientos de cuero, los faros antiniebla o un alerón trasero tipo ‘cola de ballena’, el cual heredaba directamente del 930 Turbo. También se podía especificar un splitter frontal opcional.
Motor con ADN Porsche

La parte mecánica era fiel a la esencia del Porsche 911. El motor, una unidad bóxer de seis cilindros, aspiración natural y 3.0 litros refrigerado por aire, estaba ubicado en la parte trasera del chasis.
Dependiendo de la versión y el año, el 911 SC ofrecía diferentes niveles de potencia, aunque todos estaban basados en el mismo propulsor. En 1978 se lanza al mercado con 180 CV, pasando a desarrollar 188 CV en 1980 y 204 CV de potencia a partir de 1981, cifras que se podían gestionar mediante una caja de cambios manual de cinco velocidades o una transmisión automática Sportomatic de 4 velocidades conectada directamente a las ruedas traseras.
La combinación de peso ligero, una configuración de motor trasero y una puesta a punto dinámica propia de los deportivos genuinos de Porsche permitían al 911 SC pasar de 0 a 100 km/h en unos 7 segundos, una cifra que años más tarde bajaría hasta los 6,5 segundos a medida que la potencia de su motor bóxer iba en aumento. La velocidad máxima se cifró en 235 km/h.
Versión Cabriolet como broche final

El Porsche 911 SC estuvo en activo hasta 1983. Ese mismo año, la versión del icónico deportivo alemán ya había alcanzado su potencia máxima de 204 CV, e introdujo mejoras en la suspensión y en el interior. Pero había más. Como si de una despedida se tratase, Porsche decidió introducir una variante descapotable del SC.
El debut del Porsche 911 SC Cabriolet tuvo lugar en 1983. Antes ya se había lanzado un Targa (el que ilustra este artículo), pero esta versión sin techo supo mantener intacta la esencia del modelo y la combinó con un techo de lona retráctil para disfrutar de la conducción a cielo abierto. El Cabriolet se convirtió en el primer 911 descapotable con capota textil que vendía Porsche desde el 356.
En 1983, la producción del Porsche 911 SC llegó a su fin, dando paso al que se convertiría en su sucesor, el Porsche 911 3.2 Carrera.

