Un caramelo para los más ricos: un Ford GT40 de carreras que se ha intentado vender otras dos veces, sale a la venta

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Mecum Auctions vuelve a subastar el Ford GT40 Roadster que corrió en las 24 Horas de Le Mans en 1965, y se espera que su precio bata un nuevo récord.

El mercado de subastas de vehículos clásicos y de competición se prepara para recibir a uno de los modelos más icónicos y emblemáticos de la historia del automovilismo: el Ford GT40 Roadster Prototype de 1965. Mecum Auctions pondrá de nuevo a la venta este modelo que cosechó su fama en Le Mans

Decimos que lo pondrá de nuevo a la venta, ya que esta pieza de lo más excepcional ha tenido intentos previos de venta, aunque lo cierto es que todavía no ha encontrado ningún nuevo propietario. Y es por eso por lo que Mecum Auctions lo ha vuelto a subastar

Este Ford GT40 es uno de los doce prototipos fabricados por la marca entre 1964 y 1965, y uno de los cinco que fueron concebidos como roadster. Sin embargo, su exclusividad va más allá de la producción limitada, ya que es el único de su tipo que compitió en las 24 Horas de Le Mans. Así, se convierte en un objeto de deseo para coleccionistas y aficionados a los vehículos históricos de competición

El legado del Ford GT40 Roadster

El Ford GT40 Roadster Prototype, conocido como GT/109, fue entregado a Shelby American en marzo de 1965 con el objetivo de ponerlo a punto para Le Mans. El equipo liderado por Carroll Shelby realizó diversas modificaciones para optimizar su rendimiento en la carrera de resistencia más prestigiosa del mundo. 

El vehículo fue pintado en blanco con detalles en azul oscuro y equipado con un motor V8 de 289 pulgadas cúbicas con especificaciones Cobra, además de una caja de cambios manual ZF de cinco velocidades. En la edición de Le Mans de 1965, el coche fue pilotado por los franceses Maurice Trintignant y Guy Ligier. 

Sin embargo, el coche sólo pudo completar once vueltas debido a un fallo en la caja de cambios. A pesar de este revés, el simple hecho de que participase en la competición ha sido suficiente para considerarlo como un modelo de gran relevancia histórica dentro del mundo de la automoción. 

Tras la carrera, el GT/109 regresó a Shelby American para ser reconstruido y pasó a manos del reconocido personalizador californiano Dean Jeffries. Durante años, el coche formó parte de su colección privada, hasta que su hijo lo vendió en 2013 al empresario Dana Mecum, fundador de Mecum Auctions. Desde entonces, el vehículo ha sido restaurado y preparado para su venta en varias ocasiones.

Su venta se resiste

La paso del GT/109 en las subastas no ha sido fácil. Mecum ha intentado venderlo en dos ocasiones previas sin éxito. La primera fue en 2018 en la subasta de Kissimmee, donde no logró alcanzar el precio esperado. 

Dos años más tarde, en 2020, se realizó un segundo intento con la expectativa de que el coche se vendiera por una cifra estimada entre 7,5 y 10 millones de dólares. Sin embargo, nuevamente el vehículo no encontró comprador.

El caso del GT/109 contrasta con el de su hermano, el GT/108, el único otro prototipo roadster sobreviviente de esta serie. En 2019, ese modelo fue subastado por RM Sotheby’s en Monterey, donde alcanzó la cifra de 7,65 millones de dólares. 

Este antecedente sugiere que el GT/109 podría venderse por una cantidad similar o incluso superarla, aunque las dos fallidas subastas anteriores dejan abierta la incógnita sobre si en esta ocasión conseguirá finalmente un comprador. Pero, ¿podrá encontrar un comprador este 2025?

Aunque no lo parezca, hay grandes expectativas en cuanto a esta subasta. Por un lado, la oportunidad de adquirir un Ford GT40 Roadster Prototype de competición es única, ya que no hay otro modelo similar en el mercado. Por otro lado, su falta de éxito anteriormente podría influir en la percepción de los posibles futuros compradores. 

En cualquier caso, el GT/109 es una pieza de gran valor para el automovilismo y una auténtica joya para cualquier colección. Si finalmente se vende en esta ocasión, su comprador no sólo adquirirá un coche legendario, sino también un pedazo de la historia del automovilismo que ha pasado por las manos de figuras icónicas. 

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