Helderburg Defender: cuando te sobran 400.000 euros para encargar un 4x4 a tu gusto

Este proyecto de restauración y mejora (restomod) de un Land Rover realizado por Helderburg cuesta tanto como un Ferrari nuevo, aunque el resultado es exquisito.
El Land Rover Defender ocupa un lugar especial tanto en la historia del fabricante británico como dentro del segmento de vehículos todoterreno. Es uno de los estandartes del mundo 4x4, un longevo modelo que llegó al mercado en 1948 y con el que Land Rover inició su andadura en el mercado del automóvil. No es de extrañar, por tanto, que especialistas como Helderburg dediquen tanto esmero en desarrollar proyectos sobre la base del Defender, como es el caso de este proyecto que ha costado nada menos que 400.000 euros.
Bautizado como Rocco, este Land Rover Defender fue desarrollado especialmente para un padre y su hijo residentes en Nashville. Los clientes de Helderburg desembolsaron una importante suma de dinero para crear un coche a su gusto. Aunque la cantidad resulta elevada, cada vehículo se modifica de forma artesanal y recibe todo tipo de mejoras para asegurar su funcionamiento y aumentar sus prestaciones.
Un proyecto de 400.000 euros

De hecho, el proyecto del Helderburg Defender requirió más de 3.000 horas de trabajo. Y, a diferencia de otros especialistas que simplemente restauran un Defender clásico o realizan una preparación tradicional instalando un motor moderno, este especialista sigue una filosofía diferente.
El objetivo de este preparador no es potenciar su motor hasta alcanzar los límites de su fiabilidad ni aumentar su rendimiento para convertirlo en el todoterreno más rápido del mundo. En lugar de ello, mantiene tanto el motor como el chasis original, aunque implementa una larga lista de cambios para adaptarlos a los estándares actuales. En este caso concreto, el motor turbodiésel de cinco cilindros original ha sido mejorado.
La carrocería también es completamente nueva. A simple vista puede parecer un Land Rover Defender con un cuidadoso trabajo de pintura. Sin embargo, y una vez te detienes a descubrir qué cambios se han realizado encuentras muchos detalles estratégicamente instalados que le otorgan ese toque de exclusividad que luce este ejemplar.
De este modo, el frontal sigue luciendo esa mirada característica del Defender, aunque el preparador ha actualizado las ópticas por unidades con tecnología LED, ha instalado una parrilla rectangular y ha reemplazado los antiguos parachoques diseñados por Land Rover hace ya algunas décadas por paragolpes metálicos con numerosos refuerzos y ganchos especialmente diseñado para la aventura off-road.
Continuando por los laterales, descubrimos que el Helderburg Defender cuenta ahora con unos pasos de rueda ensanchados en ambos ejes fabricados en aluminio, un cambio que se ha implementado a fin de integrar mejor sus nuevas llantas con unos enormes neumáticos todoterreno. Entre ambos ejes, encontramos unos estribos que ayudan a subir y bajar del vehículo, y en la parte superior un techo en color negro que crea un contraste perfecto con la pintura roja.
Helderburg también ha revisado por completo el sistema de suspensión, lo que ha permitido elevar la altura libre al suelo del Defender original y mejorar las ya impresionantes cotas todoterreno del modelo. A ello se suma un sistema de escape de acero inoxidable diseñado a medida que hará un poco más refinado el sonido de su motor turbodiésel de cinco cilindros.
Con un interior personalizado

En el interior también se han llevado a cabo una larga lista de cambios y mejoras que justifican esos 400.000 euros que ha costado el desarrollo de este proyecto. Helderburg se decantó por instalar unos nuevos asientos tapizados en cuero de alta calidad curtido en Escocia, combinando superficies en negro y marrón. También se ha instalado un nuevo volante, un salpicadero completamente revisado y una pantalla multimedia que aporta un toque de modernidad al clásico todoterreno, aunque probablemente sea el único componente que sobra en la cabina.
“No somos un taller de montaje ni de restauración”, explica Paul Potratz, fundador de Helderburg. “Somos una empresa de diseño e ingeniería. Tratamos cada vehículo como una obra arquitectónica única y coherente. En el Rocco hemos rediseñado todos los sistemas críticos desde el propio bastidor utilizando componentes desarrollados por nosotros, de manera que ofrece una precisión de conducción absoluta”.
Si bien no se han especificado los cambios que recibe el motor, lo más probable es que los especialistas de Helderburg lo hayan reconstruido por completo, instalando algún que otro componente moderno que ayudará a mejorar tanto las prestaciones como su fiabilidad. Eso sí, este Defender restaurado sigue equipando una caja de cambios manual de cinco velocidades y un sistema de tracción a las cuatro ruedas con reductora.
“Nuestros clientes acuden a nosotros porque quieren entrar en su garaje un domingo por la mañana, ignorar sus deportivos habituales y coger las llaves de algo que les invite a buscar caminos menos transitados”, concluye Potratz.
