Jeremy Clarkson ya no está interesado en los coches nuevos. Y la razón la explica en una entrevista

El presentador de Top Gear y de The Grand Tour se explaya en una entrevista en la que, como es habitual en él, reparte palos de todo tipo sin despeinarse.

Puede que ya no exista The Grand Tour, pero, a pesar de ello, Jeremy Clarkson es una de las personas cuya voz tiene mucho peso en la industria del motor. El presentador no se ha cortado nunca a la hora de decir lo que piensa, lo que suele ser sinónimo de titulares y de opiniones que suelen ser bastante controvertida.

Ahora, ha dado una entrevista al canal de Harry’s Garage, que os dejamos más abajo. En ella da palos de todo tipo así que es bastante interesante, pero el problema es que es dura más de tres cuartos de hora. Dado que vivimos en una vida atropellada en la que apenas tenemos tiempo para nada, hemos hecho un resumen de los principales highlights del vídeo con las mayores perlas que ha soltado.

Antes de despedirse de sector del automóvil dijo claramente en varias ocasiones que los coches modernos ya no le llamaban la atención, que la industria ya no tenía interés para él. Es por eso que le preguntan cuál fue el momento pico del automóvil y tiene más que clara su respuesta.

“Los coches llegaron a un punto en el que estaban muy bien hechos, tenían navegador por satélite, aire acondicionado, techos plegables para conducir. Llegaron a un punto en el que tenían todo lo que razonablemente se podía esperar de un coche, y ahora todos se han vuelto electrónicos y absurdos”, apunta.

Así que creo que hace unos 10 años, si comprabas un coche de hace 10 años, sería fiable, cómodo, refinado, bien equipado, rápido, relativamente económico y espectacularmente ecológico porque nadie te había tenido que fabricar un coche nuevo”, sentencia.

Además, tampoco es que le convenza cómo se diseñan los coches en la actualidad: “Creo que todo el mundo lo ha perdido. Creo que han perdido la idea de que un coche representa libertad, glamour, velocidad y peligro, ya sea por la legislación o por un cambio en la percepción pública. El coche ya no se considera algo emocionante. Y eso se refleja en las manchas amorfas que hoy en día se hacen pasar por diseño de coches”.

Y también se queda a gusto con los coches eléctricos: Cuando me incorporé al Grand Tour, dije que no me interesaban los coches eléctricos y vi que ese sería el futuro. Pensé: ‘¿Cómo voy a estar entusiasmado conduciendo si no hace ningún ruido?’. El otro día tuve ese Renault 5 eléctrico y me pareció un cochecito espectacular. Me encantaron los toques amarillos del interior. ¡Qué bien hecho! ¡Ojalá tuviera motor!”.

También habla largo y tendido de Jaguar. Jaguar es una marca británica, Clarkson es británico y en el pasado ha admitido que sus coches antiguos le gustaban. Sin embargo, la compañía se encuentra en un punto peculiar de reinvención que ha sido, como poco, polémico. ¿Qué opina el bueno de Jeremy de ella? Sorprendentemente, una de cal y una de arena.

“Mi primera reacción al ver el anuncio sin coche fue: ‘¿Qué están haciendo?’. Recordamos la indignación que provocó, pero la verdad es que nadie compraba estos [F-Type] ni los XJ. No vendían ningún coche. Así que no creo que tuviera sentido seguir por ese camino, porque ese camino había llegado a su fin para Jaguar. Así que tuvieron que cambiar de rumbo”, señala.

De hecho, considera que la nueva dirección igual les sale bien: “Este es el hecho que tengo presente: 63 millones de personas en Estados Unidos votaron por Kamala Harris. Ese es el mercado más grande de Jaguar, y tienen 63 millones de personas con esa disposición que probablemente verán con buenos ojos un coche eléctrico y piensan que un Jaguar eléctrico es genial. Así que veo que hay mercado para lo que han creado. No lo compraría ni en un millón de años, pero entiendo por qué lo harían”.

Pero ahí no terminan sus opiniones sobre Jaguar. Sobre la supuesta poca fiabilidad de sus coches argumenta: “Llevé un F-Type a Mauritania en el Grand Tour y pensé que se desmoronaría, porque la reputación de Jaguar está grabada en la mente de todos. ¿Pero es una reputación justa? Mientras conducía por el desierto del Sahara, me di cuenta de que no lo es, porque ese coche era irrompible”.

Y puede hablar de ello de primera mano porque tiene un Jaguar F-Type con 12 años de antigüedad.

“La cuestión es la siguiente: funciona. Así que no hay motivo para venderlo. Lo uso a diario; a veces, las rejillas de ventilación [eléctricas] crujen un poco al subir, pero por lo demás, funciona siempre. Y me encanta el F-Type, así que pensé: ‘Me compraré uno’. Costaba 20.000 libras y tenía 32.000 kilómetros. Me sorprendió muchísimo descubrir que se podía comprar este coche por 20.000 libras”, explica.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España