Para muchos, el F7R es el mejor motor de gasolina con cuatro cilindros de Renault. Lo montó el Clio Williams, y también otros modelos
En la década de 1990, Renault dio vida a uno de los mejores motores de gasolina que ha construido jamás: el F7R que estrenó el Renault Clio Williams.
En Renault saben hacer motores. El fabricante galo es conocido por algunos de sus propulsores, como el V6 que equipaba el Renault Clio V6 o el 1.8 turbo de 300 CV que llegó a equipar la última generación del Renault Megane RS. Pero antes incluso de que estos dos propulsores existieran, Renault diseño y fabricó el motor F7R, considerado como una de las mejores mecánicas que ha hecho la marca.
Para descubrir el origen de este motor debemos remontarnos a finales de la década de 1980. Concretamente, a 1988 cuando el Renault 19 estrenó el conocido como motor F7P, una mecánica de 1.764 cc y 16 válvulas equipado con un sistema de inyección multipunto de combustible y elevación de válvulas hidráulicas.
Este propulsor de aspiración natural se unió a la gama de motores del primer Renault Clio en 1991. Esta mecánica generaba por sí sola 140 CV de potencia y daba vida al Clio 16V, el modelo que había sido creado a conciencia como reemplazo generacional del Renault Super 5 GT Turbo.
Sin embargo, las normas anticontaminación provocaron que el R19 y el Clio 16V recibieran un catalizador en el sistema de escape a partir de enero de 1993, lo que se tradujo en una reducción de potencia de 3 CV. Esto dejaba la cifra en 137 CV, que para los estándares de la época y el tamaño y peso del Clio 16V era más que suficiente.
A pesar de ello, en Renault ya estaban trabajando en una versión todavía más picante del pequeño utilitario francés. Y como muchos coches emblemáticos de los ’80 y ’90, esta variante nació de la competición, más específicamente de la necesidad de la marca de fabricar un coche de calle que permitiera homologar un modelo de carreras.
El motor F7R nació para homologar un coche de carreras

Así al menos lo exigía la normativa del Grupo A en 1993, cuando la firma del rombo presentó el Renault Clio Williams. El famoso deportivo de bolsillo fue el responsable de estrenar el motor F7R, una evolución muy mejorada del F7P que utilizaba el Clio 16V y que permitió llevar al sucesor del Renault 5 a un nuevo nivel en términos de prestaciones.
El motor pasó de los 1.764 cc a los 1.998 cc, con una relación diámetro/carrera de 82,7x93 mm, válvulas de mayor tamaño, un cigüeñal rediseñado, un nuevo refrigerador de aceite y una caja de cambios manual de cinco velocidades. ¿El resultado? 150 CV de potencia en un coche que declaraba un peso en vacío de tan solo 990 kilos.
El motor generaba los 150 CV de potencia a 6.100 rpm y un par motor de 175 Nm, cifras que acompañaba de una melodía de escape muy recordada por los que vivieron esta época dorada en Renault. En cuanto a prestaciones, el motor F7R permitía al Clio Williams pasar de 0 a 100 km/h en 7,8 segundos y registraba una velocidad máxima de 215 km/h.
Renault no iba a limitar el uso del motor F7R al Clio Williams. Por eso, en 1995 lo instaló en el espectacular Renault Sport Spider y un año más tarde aterrizó en el primer Renault Megane, concretamente en su versión Coupé, lo que lo convertía en el único modelo de la gama con un motor de 16 válvulas.
Evolución y otras aplicaciones del motor de Renault

En cierta medida, el F7R evolucionó para ser instalado en el Megane Coupé. Los ingenieros de Renault instalaron una culata revisada, válvulas rediseñadas que ayudaban a optimizar la entrega de par motor, un sistema de inyección secuencial de combustible y un sistema 4-2-1 inspirado en los motores de competición.
Con esta base, el motor F7R cruzó algunas fronteras y acabó estando equipado en un coche ruso. Concretamente, el Moskvitch 2142. También derivó en una versión de 8 válvulas llamada F3R que se usaba en las versiones estándar del Megane, el Scenic y el Espace, generando 115 CV de potencia; mientras que Volvo lo equipó en los 440, 460 y 480 bajo la denominación B20F.
Si bien en su aplicación para coches de calle el motor F7R de Renault nunca pasó de los 150 CV de potencia, en la alta competición fue otra historia. El propulsor llegaría estar equipado en los Clio Maxi y Maxi Megane de rallys con 300 CV de potencia, y en el Renault Laguna del BTCC, el Campeonato Británico de Turismos, con hasta 320 CV.
Este emblemático motor que ocupa un lugar especial en la historia de la marca francesa no pasó de la década de 1990, quedando descatalogado en el último año del siglo pasado para dar paso a otro tipo de propulsores más eficientes y modernos.

