De pasajeros en un Porsche 911R con el jefe: ¡agárraate!

Nos damos el primer paseo en un Porsche 911R: peso pluma, manual y con 500 CV. ¡Vaya bestialidad!

En Ginebra, el Porsche 911R brilló con luz propia. Imagina un Porsche 911 GT3 RS con un aspecto más bonachón y con un toque retro, tan ligero como este, con el mismo y maravilloso propulsor de cuatro litros y 500 CV pero con algo único, algo que cada día se demanda más: ¿vuelta a los orígenes?

¡Con cambio manual!

Pues sí, la gran diferencia de este coche es que prescinde de la gloriosa caja automática de doble embrague PDK para optar por una clásica caja manual de seis marchas. El objetivo es captar la atención de los más puristas y ofrecer un producto exclusivo: ¿cuántos superdeportivos te vienen a la cabeza a día de hoy con cajas manuales?

El motivo es evidente: las cajas automáticas más modernas han alcanzado un nivel de eficacia que un manual jamás podría igualar, pero el sentimiento romántico también está muy presente en una compra pasional como esta, y es aquí donde este Porsche 911R es rey y señor.

El desarrollo de este coche pasional ha sido obra del jefe del departamento Porsche GT, Andreas Preuninger: sí, lo llevo a mi derecha conduciendo este bólido. Bajo su punto de vista, es el coche más visceral y purista que jamás ha desarrollado. Nos quiere demostrar de lo que es capaz ‘su niño’ y yo encantado de la vida. ¡Vamos allá!

Suena increíble

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Lo hace y te pone los pelos de punta. Además, el departamento Porsche GT ha puesto a punto el escape y ahora es más ligero y más sonoro que el del GT3 RS (sí, todavía más). El cuatro litros suena a gloria y en el interior se cuela un rugido absolutamente cautivador. Quizás se siente algo más refinado en el interior respecto a su colega con el PDK y alerón gigantesco, pero siempre está presente esa ligera vibración que te da la sensación constante que tienes a una bestia descomunal soplando tras tu trasero.

¿Suena tanto como un coche de carreras?

Las rayas sobre la carrocería (en rojo o verde) y la ‘R’ en la parte trasera, pueden recordar a más de un Porsche 911 de competición de los años 60. Pero esto es un coche completamente de calle: ligero, potente, divertido, pero nada tiene que ver con las carreras. Alcanza los 100 km/h en apenas 3,8 segundos y gracias a una aerodinámica menos contundente que la del GT3 RS, es capaz de superar los 330 km/h. Es para puristas, sí, pero también para quien quiera un Porsche increíblemente rápido.

¿Te conquista?

Definitivamente: sí. El motor de seis cilindros bóxer es una maravilla de la elasticidad y de rapidez. Su comportamiento es eléctrico y rapidísimo y la caja manual le da el toque exótico que hace aumentar su ‘sex appeal’. El Porsche 911R mantiene lo justo para la diversión y la electrónica no está más avanzada que la de un Carrera Manual. Cuenta con un botón Sport y con un botón para endurecer la suspensión del sistema PASM. ¿Más elementos de diversión? Los escapes deportivos son un clásico que deberían estar siempre en su modo más sonoro mientras que los botones de desconexión de los controles de tracción y estabilidad son solamente recomendables si te apellidas Rohrl.

La electrónica pues, está convenientemente dejada a raya, el objetivo de este coche es conseguir una conducción pura sin distracciones modernas o ‘frikis’. El 911R es una máquina para divertirse a la antigua: un chasis maravilloso, un motor increíble y un cambio rápido y preciso.

¿Y qué más?

Sin poder ponernos en el backet del conductor es difícil sacar más conclusiones. Preuninger afirma que este coche es mejor que un 997 GT3 RS 4.0 y parece que la dirección es realmente comunicativa y eficaz. El 911R corre y mucho y se siente ligero y contundente en cualquier circunstancia. En el asiento del copiloto todo pasa deprisa y se nota su gran puesta a punto: el equilibrio del chasis hace que el conjunto tampoco se sienta especialmente incómodo. Esta versión incorpora de serie los magníficos frenos cerámicos de la marca y no necesito que mi anfitrión hunda el pedal del medio para saber de lo son capaces de hacer.

¿Es perfecto?

Hablando de coches deportivos puros, para disfrutar conduciendo, no se si es perfecto, pero se aproxima mucho. Es admirable lo que Porsche ha realizado aquí, ofreciendo lo que la gente comenzaba a demandar: un deportivo salvaje aderezado con una magnífica caja de cambios manual, una auténtica rareza en un mundo dominado por las levas tras el volante y los dos pedales sobre la moqueta. Tras mi paseo desde el asiento equivocado, mi apetito no hace otra cosa más que subir y subir. Ahora qué, ¿me lo dejas un rato? Por favor…

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