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Viejas glorias: esta es la historia del Porsche 911 Targa

La manera más eficaz de disfrutar del viento con la mayor seguridad.

Hoy un descapotable parece algo fácil de hacer. Los chasis monocasco de fibra de carbono, como el del Ferrari LaFerrari Aperta, permiten quitar el techo sin que la rigidez o la seguridad del conjunto apenas sufran. Pero hace 50 años la cosa era muy diferente. En 1963 nacía el Porsche 911 y sí, en aquella época los deportivos descapotables eran el pan nuestro de cada día. Su particular arquitectura hacía poco recomendable quitarle el techo, pero algo había que hacer para satisfacer a sus clientes. Esta es la historia del Porsche 911 Targa.

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Apenas dos años después de la introducción del Porsche 911, la marca lo tenía claro: había que fabricar una versión descapotable. Tanto en mercados como el inglés, así como especialmente el mercado americano, demandaba un Porsche 911 sin techo. Los ingenieros se pusieron manos a la obra, pero rápidamente se dieron cuenta que quitarle el techo al coche sería fatal para el comportamiento dinámico, ya que la ausencia de rigidez sería difícilmente salvable. Había que pensar un plan B.

 

 

Además de la ausencia de rigidez, otro factor clave para su desarrollo fue la normativa en términos de seguridad en vigor en EEUU para este tipo de vehículos. ¿Cómo se iba a meter un arco de seguridad en un coche como un Porsche 911 sin techo? Parecía complicado. Así que los ingenieros se pusieron manos a la obra y se sacaron de la manga un concepto nuevo y eficaz: un enorme arco de seguridad haría las funciones de Pilar B: esto haría mejorar la rigidez del coche y, a su vez, haría las funciones de arco de seguridad para satisfacer a los americanos.

En 1967 llegaba al mercado el primer Porsche 911 Targa. Lo llamaron Targa como homenaje hacia la mítica carrera Targa Florio, probablemente una de las mejores rutas para recorrer sin techo. El primer Porsche 911 Targa se basó sobre el chasis corto y lucía el arco de seguridad acabado en aluminio cepillado. La sección trasera era desmontable, lo que le convertía en un descapotable auténtico con un enorme arco de seguridad en medio: de esa manera se conseguía una mayor sensación de estar en un coche abierto.

Con apenas 1.080 kg de peso y un motor bóxer de seis cilindros, dos litros y 130 CV, el primer Porsche 911 Targa era capaz de acelerar de cero a cien en 8,7 segundos y alcanzar los 211 km/h. Nada mal para un descapotable de los años 60. El coche fue un éxito y esta idea triunfó: dotaba al la versión descapotable de un extra de seguridad que los clientes sabían valorar, mientras que mejoraba el comportamiento dinámico en comparación con otros descapotables completos, que sufrían mucho más en este sentido. ¡Y encima su estética era redonda!

 

 

Y es que esa estética Targa era convincente y en futuras generaciones se iba a consolidar, especialmente en EEUU: ¡yo ya me imagino un Porsche 911 Targa de los años 70 en color blanco recorriendo Sunset Boulevard! La segunda generación, el Porsche 930, mantuvo este elemento sin apenas cambios, manteniendo el arco de seguridad aunque mejorando notablemente en términos de prestaciones: el motor bóxer de seis cilindros aumentó la cilindrada notablemente, con tres versiones de 2.7, 3 y 3.2 litros. La potencia podía alcanzar los 231 CV y con ese motor el Porsche 911 Targa alcanzaba los 100 km/h desde parado en 5,8 segundos. Una cifra muy seria.

A finales de 1982 llegó el principal rival del Porsche 911 Targa: la versión descapotable del 911: este es el primer prototipo del Porsche 911 Cabrio, pero jamás llegó a la línea de montaje. La tecnología había evolucionado lo suficiente como para lanzar una versión descapotable con garantías, tanto en términos de rigidez como en los de seguridad. Te recuerdo que más tarde iba a llegar otra versión sin techo realmente especial sobre la base del 930, un fin de fiesta bautizado como Speedster e inspirado en el mítico Porsche 356 Speedster.

El Porsche 964 mantuvo todavía la estética original del Porsche 911 Targa y fue en esta generación cuando se introdujo la primera versión del Targa con tracción integral. No obstante, el techo Targa estaba a punto de desaparecer tal y como lo conocemos. Con el maravilloso Porsche 911 993 llegó la revolución en este sentido. La marca quería diferenciar de una manera más notable las carrocerías descapotable y targa y por ello, la marca creó una nueva carrocería completamente cubierta con un tipo de techo retráctil que dejaba buena parte de la parte central del techo al descubierto. Más refinado, más confortable, pero menos romántico.

Y es que hoy, este tipo de techo, no sería nada extraordinario: incluso compactos de marcas generalistas ofrecen techos de cristal con una tecnología semejante. No obstante en aquellos tiempos era algo novedoso y refinado, una nueva vuelta de tuerca al concepto Targa original. Este tipo de techo estuvo en vigor durante tres generaciones: 993, 996 y 997. No obstante, tal como te digo, hoy en día cualquier marca ofrece algo así, por lo que la marca debía pensar qué hacer con este tipo de carrocería. Lo retro está de moda así que la marca lo tuvo claro: debían volver al techo Targa original.

 

 

Dicho y hecho: con la generación 991, la actual, la marca volvió a crear un Porsche 911 Targa auténtico, con su pilar B. Hoy no es más que estética, la función original ha perdido un poco el sentido por la tecnología actual, pero no me puedes negar que es tremendamente atractivo. Hoy el techo se repliega mediante un sistema completamente motorizado, dejando el techo en la parte posterior del vehículo sin tener que mover un dedo. Evolución y sofisticación.

Hoy el Porsche 911 Targa sigue siendo sinónimo de elegancia, de clase, de estilo: una carrocería que se ha convertido en patrimonio de Porsche y que resulta la combinación ganadora en conjunto con el diseño compacto y redondeado del Porsche 911. Un matrimonio que estoy convencido que todavía tiene mucho que ofrecernos. ¿Habrá una nueva evolución del concepto Targa en el futuro? ¿Se puede mejorar? Sinceramente, este concepto romántico solo puede ser de esta manera, de cualquier otra deja de ser un targa para convertirse en…otra cosa.


 

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