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Cinco consejos para entender el etiquetado de neumáticos

Hay cosas con las que no se juega. Esta es una de ellas...

Imagen de perfil de Rebeca Álvarez
Neumáticos Norauto

A estas alturas de la vida, ya sabrás por qué es tan importante prestar atención a tus neumáticos pero… ¿sabes entender el etiquetado de neumáticos? Aquí tienes cinco consejos vitales para ir más seguro en tu día a día.

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Y es que con simple vistazo al etiquetado de un neumático se puede saber si tus gomas van a ayudarte a consumir menos, si tu coche frenará bien en mojado o si hace especialmente ruido sobre el asfalto y acabarás con dolor de cabeza en tu próximo viaje largo.

Norauto, la cadena de mantenimiento y equipamiento integral del automóvil, ha recogido cinco consejos para entender el etiquetado de neumáticos con el objetivo de que el cliente pueda decidir cuál es el que mejor se adapta sus necesidades.

 

Etiquetado de neumáticos

 

1. El etiquetado, pegado y a la vista. 

¿Prestas al etiquetado de neumáticos toda la información que deberías? Todo cliente está en su derecho de poder ver la etiqueta de los neumáticos que se le van a montar y que ha adquirido. ¡Que no te la cuelen! 

 

2. Tres pilares fundamentales

El cliente debe hacer un balance entre estos tres puntos para elegir el neumático que mejor se adapte a sus necesidades: resistencia a la rodadura, adherencia al frenar sobre superficie mojada y ruido de rodamiento exterior. De esto depende tu seguridad, así que no lo desestimes… Verás por qué interesa invertir en neumáticos.

 

3. Resistencia a la rodadura

La función de este factor del que informa el etiquetado de neumáticos es medir el ahorro de combustible. Se divide en una escala de colores y de la letra A a la G. La letra A (verde) significa que tiene la calificación máxima en ahorro de combustible mientras que la G (rojo) indica que cuenta con la calificación mínima. La calificación D no se utiliza en los turismos. ¡Ojo! Que según informa Norauto, un neumático de tipo G consume hasta un 7,5% más que uno de tipo A. Así que si tus neumáticos son de tipo G, la has c***do.

 

 

4. Adherencia al frenar sobre superficie mojada

Mide la capacidad del neumático para adherirse a una carretera con agua. Cuanta más adherencia tenga, antes se detendrá el vehículo en carreteras húmedas cuando se pisa a fondo el pedal del freno. Una cuestión vital. El etiquetado muestra el rendimiento de frenado del neumático en suelo mojado con una escala que va de la letra A a la F, siendo la letra A la calificación máxima y la F la mínima. Las calificaciones D y G no se utilizan en los turismos.

La diferencia entre un neumático del tipo A y otro de tipo F es abismal. En el primer caso, se puede llegar a frenar en suelo mojado hasta 18 metros antes que si conduces un coche de tipo F a una velocidad de 80 km/h.

 

5. El ruido de rodamiento exterior

Hay que tener en cuenta que el ruido de rodamiento que percibes en el interior del habitáculo proviene en buena parte de los neumáticos. Al elegir un neumático con buena clasificación de ruido, se reduce el impacto medioambiental de la conducción… y tú estarás además mucho más cómodo.  El etiquetado debe mostrar los decibelios que emite el ruido externo del neumático. Cuanto mayor es el número de decibelios, mayor es el ruido que genera. Además, una onda nos muestra el grado de ruido. 

Si sólo hay una onda negra, quiere decir que es silencioso (3 decibelios menos que el límite europeo o incluso menor). Si, por el contrario, tiene dos ondas negras, el ruido es moderado (3 decibelios menos o igual al límite europeo). Si tiene tres ondas negras, es un neumático ruidoso, ya que supera el límite europeo. 
 

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