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Opinión: ¿nos estamos volviendo locos con los hiperdeportivos?

Pronto podríamos necesitar una pista de despegue...

Bugatti Chiron, de Cristiano Ronaldo

Entre las novedades del Salón de Ginebra 2018 hemos podido ver un sinfín de hiperdeportivos que nos han dejado locos. Diseños futuristas, tecnologías de última generación y prestaciones de infarto que les convierte en pequeños aviones.

Es el caso, por ejemplo, del Hennessey Venom F5, que ha sido uno de los protagonistas de la muestra suiza y que nos ha hecho plantearnos si no nos estamos volviendo locos con los hiperdeportivos. Bueno, nosotros no, a fin de cuentas, sino los propios fabricantes: ¿hace falta tanta potencia para divertirse como lo harías en un Lancia Delta Integrale?

Cuando se presentó hace algún tiempo, el Venos F5 prometía alcanzar cerca de 482 km/h; es decir, quería ir a por el Bugatti Chiron sin reparos tal y como ya había hecho el Koenigsegg Agera RS. Sin embargo, en Ginebra hemos conocido que podría ir mucho más allá… y alcanzar los 500 km/h.

Con 1.622 CV, un par máximo de 1.762 Nm y un trabajo de diseño exquisito -aunque aquí todo dependa de gustos-… no podemos negar que supone una auténtica revolución. Sin embargo, ¿en serio necesitamos tanto? ¿Dónde están los límites?

 

 

Hiperdeportivos, ¿solo velocidad o algo más?

Supongo que cuando uno paga casi 2 millones de dólares por un hiperdeportivo -por desgracia nunca me he visto en esa situación- quiera algo realmente exclusivo, pero no nos hace falta tener ese dinero para afirmar que se puede adquirir más por menos.

En nuestra cabeza de pobres petrolhead, rondan algunos de los mejores deportivos de planeta, mucho más terrenales y que sin costar una cifra que la mayoría de los mortales podrá pagar en su vida... hacen que cada vez que te subas a ellos un cosquilleo te recorra el cuerpo, al afrontar cada curva o simplemente al escuchar el sonido de su escape.

No te pierdas: Los 5 hiperdeportivos que nos harán soñar en 2018

Es lo que pudimos comprobar en la prueba del BMW M4 GTS o incluso-¡ojo!- en la prueba del Seat León Cupra. “¡No puedes compararme eso con un hiperdeportivo de la talla del Chiron!”, pensarás. No, y tienes razón… pero lo que quiero matizar es que quizá no siempre se necesite una velocidad superior a la que utiliza un avión para despegar para pasárselo bien al volante (por muy exclusivo que sea tu vehículo).

Conducir un deportivo es mucho más que aceleraciones y récords. Esto mismo fue lo que llevó a Ford con el Ford GT -clasificado como uno de los mejores superdeportivos actuales por comportamiento- a renunciar a los tiempos por vuelta, que se estaban convirtiendo en una auténtica obsesión para los fabricantes. 

 

El Ford GT recorre las mejores carreteras del mundo

 

Y no será porque el Ford GT no es exclusivo -comprar uno de estos no es nada fácil- y no tiene un aspecto de avión de combate… para soportar sus 656 CV y su nada despreciable velocidad máxima de 348 km/h. 

 

¿500 km/h serán suficientes?

Por supuesto, a nadie le amarga un dulce y aunque dude de la lógica aplastante detrás de buscar velocidades de 500 km/h para un hiperdeportivo -supongo que esto este relacionado con algún deseo ancestral del hombre por buscar incesablemente dominar el viento- yo, como miles de personas, no puedo evitar quedarme anonadada cuanto veo un coche como este o como el Techrules Ren, otra máquina imposible de 1.600 CV.  ¿Qué me gustaría sentir lo que se siente? También...

 

Techrules Ren

 

Sin embargo, creo que mucho más allá de la velocidad máxima o de diseños estratosféricos, hay otros coches nuevos a los que les jurarías amor eterno sin necesidad de necesitar una pista de despegue (por si acaso) cuando aceleres... Y con muchas más posibilidades de que te los puedas permitir. ¿Quién no le pondría ojitos a coches como el nuevo Porsche 911 GT3 RS?

 

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