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¿Te acuerdas del Peugeot 607 Pescarolo? El M5 que nunca tuvo Francia

Peugeot se vino arriba con un concept que, lamentablemente, jamás llegó a los concesionarios.

Todavía recuerdo con facilidad la primera vez que vi el interior del Peugeot 607 Pescarolo, completamente tapizado en cuero burdeos y unos acabados que, para la época, me parecían la leche. Yo apenas tenía 14 años y recuerdo que eso fue lo que más me llamó la atención del coche, ahora soy consciente que este concept tenía mucho, mucho más que un bonito interior: ¡el BMW M5 francés se quedó en un sueño de una noche de verano! Una lástima porque se hubiese convertido en uno de los mejores Peugeot de la historia.

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Y es que en el Salón de París de 2002, Peugeot se sacó de la manga un concepto que mostraba la manera en que la marca del león se imaginaba una berlina de lujo de alta gama y con cierto toque deportivo, un coche de lujo, sin duda, pero también con un potente motor bajo el capó. Sí, era potente, pero no era nada demasiado novedoso.

 

 

Y es que los ingenieros de motor tomaron el inmortal V6 de 3.0 litros atmosférico de PSA pero con una notable vuelta de tuerca. El motor utilizado fue el mismo que utilizó el Courage C60, un prototipo de Le Mans fabricado por Courage Competition en el año 2000 y utilizado hasta el año 2.000. Se trataba de una modificación extensa de ese mismo motor, con la cilindrada aumentada hasta los 3.2 litros y la incorporación de doble turbo para alcanzar los 400 CV. Sí, una berlina de lujo con el motor de un prototipo de Le Mans. Pues no suena mal, ¿no crees?

¡Y tanto que no sonaba mal! Y es que esta relación con el mundo del motorsport era realmente importante en el Peugeot 607 Pescarolo: su propia realización era un homenaje al piloto Henri Pescarolo, ganador cuatro veces de las 24 horas de Le Mans y muy ligado a Peugeot. Por supuesto, las modificaciones en el coche venían de la mano de las modificaciones técnicas: por ejemplo, el frontal se tuvo que rediseñar para colocar el nuevo motor y su admisión de manera que se obtuviese una fiabilidad decente. 

La carrocería se ensanchó en 25 mm y las tomas de aire del frontal eran mucho más grandes, ocupando buena parte de la parte baja del frontal. Las llantas multiradio de 19 pulgadas en acabado brillante y el curioso difusor trasero en color plata con una espectacular doble salida de escape era todo lo nuevo en cuanto a carrocería: sin duda, esa sutilidad estética, junto con una combinación de colores clásica y elegante, fue la responsable de su enorme atractivo: un coche de Le Mans escondido en un sedán de lujo, refinado y elitista.

 

 

No obstante, la configuración mecánica dudo que pudiese haber plantado cara al BMW M5 con su V8 de 400 CV. Por potencia, seguro, pero en este caso toda la potencia se enviaba al eje delantero mediante una transmisión secuencial que dudo que fuese lo suficientemente rápida y precisa para asegurar unas reacciones ágiles y contundentes: aún así, Peugeot afirmaba que alcanzaba los 100 km/h desde parado en cinco segundos, con una velocidad máxima de 290 km/h.

Peugeot era consciente que este no era el papel de su Peugeot 607, una berlina de representación enfocada al lujo y para viajar tranquilo y relajado. No podía competir contra el BMW M5 así que se conformaron con presentar este prototipo y dejarnos a todos con ganas de más. La verdad es que me parece una pena que la marca no se lanzase a sacar una versión algo más ‘premium’ del Peugeot 607, una de las mejores berlinas de Peugeot de los últimos tiempos: ese interior con el cuero burdeos, en parte perforado, me sigue pareciendo, 15 años después, una maravilla: con un V8 más tradicional creo que todos nos habríamos conformado, ¿a que sí? ¡No te pierdas la galería de fotos! ¿La mejor berlina de la historia de Peugeot?
 

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