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Prueba: Mercedes AMG GT R Pro

El AMG más cañero que hemos probado

Prueba del Mercedes-AMG GT R Pro

La prueba del Mercedes-AMG GT R Pro no es solo la de un deportivo con más alerones o más pegatinas. Es la prueba de más de todo: más aptitud deportiva, más feeling, más imagen…

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Como ya sabrás, el nuevo Mercedes AMG GT de 2019 apareció hace nada con versiones S, C y GT-R, aparte de esta ‘bestia de Nürburgring’.

En esencia, el Mercedes-AMG GT R Pro es el juguete ideal para track-days… a pesar de que un deportivo de 1,5 toneladas como este no parece ser la opción más evidente. En todo caso, hay 160 clientes más que satisfechos en las categorías GT3 y GT4 compitiendo como si no hubiera un mañana. Así que se podría decir que es el nexo de unión entre el GT R de calle y el de competición. De hecho, va bien en ambos entornos, pero los ingenieros han puesto el énfasis en el circuito.

Los principales cambios que hacen de la prueba del Mercedes AMG GT R Pro especial con una mejora en la relación peso-potencia, una suspensión rediseñada, mejoras en las fuerzas descensionales y más componentes aligerados. Bueno, y una decoración que seguro que añade un par de segundos para ayudarle a entrar en la historia de Nürburgring. 

De hecho, el GT R Pro ha conseguido rodar en el Infierno Verde en 7:04.63 minutos gracias a la conducción de Maro Engel, piloto de la categoría GT. Por si te lo preguntas, el Mercedes AMG GT R normal necesitó 7:10.92.

Vídeo de la vuelta a Nürburging del GT R Pro

Para esta jornada de pruebas, Mercedes me ha citado en Hockenheim, así que no puedo decir nada de cómo se lleva con el mítico trazado alemán. Sí que te puedo asegurar que es asombroso en el trazado de Gran Premio. Uno de los mejores coches deportivos que he conducido, sin duda. 

Las unidades de pruebas montaban unos Michelin Pilot Sport Cup 2, pero aun así el gris es sencillamente espectacular.

No es un circuito en el que haya estado antes, por lo que durante esta prueba del GT R Pro voy siguiendo (o mejor dicho, hago lo que puedo por seguir) a Bernd Scheider una superestrella del DTM, que me marca el camino. Pero lo que más me deslumbra es su inmediatez y la manera en la que entra en las curvas, donde apenas notas subviraje, combinada con una estabilidad casi sobrenatural a altas velocidades, algo por lo que se define este circuito.

Markus Hofbauer forma parte del equipo de desarrollo de AMG y me aseguraba que una de las principales prioridades era conseguir un buen equilibrio aerodinámico. “Nadie quiere que se vaya de delante en giro de entre 80 y 120 km/h”, me dice. “Los coches de carreras tienen un reparto aerodinámico del 50 por ciento, lo que está genial para un piloto profesional. Pero un coche de calle tiene más o menos un reparto de 2/3 delante y 1/3 detrás. El AMG GT R Pro tiene 99 kilos adicionales a 250 km/h, algo que puedes sentir en la dirección, que también hemos retocado”. 

Todo lo que puedo decir es que para ser un supercoupé de 585 CV inspira una confianza total, por los que te anima a entrar más fuerte en las curvas y a frenar más tarde de lo que aconsejan las normas de la cordura gracias a los frenos cerámicos. Y si además tienes delirios de grandeza, el Mercedes AMG GT más potente de calle tiene además un control de tracción con nueve etapas.

Mejoras del Mercedes AMG GT R Pro

Volviendo más al detalle, el GT R Pro utiliza una suspensión tipo coilover de competición, por lo que se puede ajustar en todas las direcciones. El eje posterior tiene cojinetes esféricos en los triángulos inferiores y superiores, y la suspensión trasera en conjunto también es ajustable. En otras palabras, hay suficiente artillería como para ajustar el coche a cualquiera de los circuitos a los que te quieras enfrentar con su monstruo de más de 200.000 euros. 

También tiene una barra de torsión de fibra de carbono delante que pesa tan poco que la puedes levantar con un dedo, mientras que la trasera es una especie de tubo hueco de acero. Y por su fuera poco, un panel de fibra de carbono se ha colocado en la zona de los bajos traseros para reforzar la rigidez. Y en total pesa 1.575 kilos, 25 menos que el GT R.

El Mercedes AMG GT R Pro de esta prueba utiliza mucho de lo utilizado en el GT R. También hay unas lamas en el radiador que se abren cuando se necesita refrigeración y se cierran para aumentar la aerodinámica. También tiene splitter y difusores nuevos, que están acoplados con unas grapas de aluminio.

En el caso del Pro no hay necesidad de prescindir del alerón trasero, que muy gustosamente puede generar el downforce que necesites ya que es ajustable. También aparece un pequeño labio tipo Gurney en la trasera por si eso no fuera suficiente. Y para terminar, también lleva techo de fibra de carbono que reduce el peso en la zona alta y baja el centro de gravedad.

Prueba del Mercedes AMG GT R Pro: motor

Si esperas un aumento de potencia, igual te quedas con las ganas. Pero es poco probable que necesites exprimir más del 4.0 V8 de 585 CV (curiosamente, los coches de competición mantienen el V8 de 6,3 litros atmosférico de las épocas anteriores).

Pero también hay cambios en la caja de cambios de doble embrague, con un feeling más mecánico, lo que se agradece a la hora de pilotar en circuito.

Para terminar la prueba del Mercedes AMG GT R Pro, quizá te interese saber que solo habrá 750 unidades disponibles desde 209.100 euros. Es importante ese “desde”, ya que en opción podrás añadir un paquete de carbono, frenos cerámicos y hasta un track pack que añade jaula de seguridad arnés de cuatro puntos y extintor.

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