Viejas glorias: la historia del interminable Lada Niva

Siéntate y disfruta. No todos los días se puede admirar el don de la inmortalidad.

Imagen de perfil de Alex Aguilar

No hace falta que me lo digas: cada vez que llega una cita como el Salón de Frankfurt 2017 y ves cómo todos los fabricantes se lanzan presentar SUV con aspiraciones todoterreno que jamás saldrán del asfalto te pones enfermo o enferma. A mí me sucede lo mismo y por eso hoy he decidido traer conmigo una buena dosis contra la todocaminización del automóvil: aquí tienes la historia del Lada Niva, uno de los modelos pensados para el campo más espartanos, versátiles e incombustibles que han pisado nunca el suelo. Fuera cual fuera el estado del mismo, claro. 

Vale, sé que siempre que ves en nuestra página un nuevo capítulo de la saga de Viejas glorias esperas leer información interesante sobre artefactos como el Lancia Delta HF Integrale, el Opel Kadett GSi o el Subaru Impreza... pero no todo en la vida son los deportivos con los que echarse unas risas al volante. De vez en cuando es necesario mirar un poco más allá. Más allá de un volcán en plena erupción, por ejemplo. Que podrías atravesar con nuestro protagonista de hoy con la caja configurada en las marchas largas y sin colocar la reductora. ¿Quieres saberlo todo sobre él? Acomódate, que empezamos... 

 

La respuesta a una necesidad

Lada Niva

Al igual que hiciera un señor con bigote y carácter algo particular en la Alemania de los años 30, los dirigentes de la Unión Soviética vieron en le década de 1970 la necesidad de proporcionar a su pueblo un vehículo sencillo y asequible que fuera capaz de dar un buen servicio para todo tipo de usos... a lo largo y ancho de un nación enorme con muchos tipos distintos de terreno y climatología. El fabricante encargado de recibir tamaño encargo fue AutoVaz, que hasta ese momento había producido otros modelos con similares premisas tomando prestados los diseños y el saber hacer de Fiat. 

 

El nacimiento de un mito: Lada Niva

Lada Niva

Tras varios prototipos inspirados en vehículos militares y diversas pruebas fallidas, finalmente en 1973 quedarían asentadas las bases del nuevo modelo pensado para movilizar al pueblo soviético. Conocido como Vaz-2121 o Lada Niva -en honor a las iniciales de los cuatro hijos de sus dos creadores-, el recién llegado vería comenzar su producción en 1976 con una atractiva carrocería de tres puertas de tipo autoportante que fue toda una revolución dentro del universo 4x4, en el que rivales de la talla de Land Rover o Jeep todavía no habían dejado de lado los vetustos chasis de listones. 

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Aunque su mecánica no era para nada una maravilla, lo cierto es que el pequeño bloque de 1,6 litros de origen Fiat que montaron los primeros Niva resultaba más que suficiente como para que, exprimiendo al máximo sus 70 CV de potencia, el aparato alcanzara 132 km/h con un 0-100 de 23 segundos. Vale, eso es casi lo que necesita el Bugatti Chiron para hacer el 0-400-0. Pero tienes que entender que las prestaciones no eran su principal objetivo. 

Gracias a una suspensión delantera independiente y a una trasera de eje rígido -atrás quedaron las ballestas para sus diseñadores- el comportamiento del coche era francamente bueno e incluso a la hora de circular a ritmos relativamente alegres dentro del asfalto era capaz de defenderse de un modo mucho más digno del esperable en un vehículo de sus características. Sobre sus capacidades offroad poco se puede decir: estaba dotado con una caja manual de cuatro relaciones que, además de poder configurarse para funcionar con relaciones largas, medias y cortas, también tenía una reductora para cuando las cosas se ponían realmente difíciles. 

 

Llega el éxito... ¡internacional! 

Pocos años después de haber empezado a salir de la cadena de montaje -a un ritmo de casi 100.000 unidades al año- el Lada Niva supo hacerse un hueco entre la lista de deseos de muchos compradores ajenos a las fronteras de la URSS. A muchos apasionados del todoterreno les llegaron excelentes comentarios sobre el coche gracias a YouTube al boca a boca y pronto quisieron probar por sí mismos si el mito que no cesaba de crecer en medio mundo tenía merecida su fama. 

 

Lada Niva

 

Pero, sin duda, hubo un momento crucial a la hora de forjar su leyenda: los tres podios consecutivos logrados en el Rally París-Dakar de 1981, 1982 y 1983 con un tercer puesto y dos segundos conseguidos en la clasificación general, respectivamente. Sí, la competición más dura del mundo vio como un artefacto nacido en las entrañas de una potencia supuestamente retrasada en la carrera industrial era capaz de dejar en ridículo a otros automóviles diseñados expresamente para competir en ella. Like a boss... 

 

Un coche de récord

Lada Niva

Un Niva haciendo trompos en la nieve es bien. Siempre es bien

No creas que el mito del Lada Niva termina con sus exitosas participaciones en el rally más duro del mundo, no: el haber nacido bajo la necesidad de trabajar en las más variopintas -y duras- condiciones del norte de Asia le facilitaron ser, desde su concepción, un auténtico tanque -aquí tienes a uno derrapando. En Rusia, claro-. Además de haber prestado servicio a la estación rusa de la Antártida entre 1990 y 2005, el 2121 puede presumir de haber logrado batir unos cuantos récords de altura: en 1998 subió al campamento base del Everest -5.200 metros- sin asistencia de ningún tipo. ¿No te parece para tanto? Land Rover trató de hacer lo propio después y logró ascender hasta los 5.642 metros... empleando cables y cabrestantes en el proceso. Ah, sí: el Niva subió a la meseta tibetana del Himalaya un año después. Otros 5.726 msnm sin ayudas. 

 

La evolución de la revolución

Puede parecerte que el Lada Niva nunca ha cambiado ni uno sólo de sus tornillos a lo largo de 40 años de historia... y no te culpo: tanto su diseño exterior como interior han cambiado muy poco a lo largo de su vida comercial, pero lo cierto es que ha ido viendo cómo eran introducidas algunas mejoras. En 1994 su portón trasero crecería para ofrecer una boca de carga más plana que facilitara el llenado y vaciado de su interior, que también recibiría un nuevo salpicadero más moderno y más homogéneo con el resto de la gama del momento. Su motor sería sustituido por un 1,7 de inyección con 80 CV que, aunque no mejoraba demasiado sus prestaciones, sí resultaba muchísimo más eficiente. 

 

Lada Niva

 

Bien entrados en el nuevo milenio los 2121 siguieron recibiendo mejoras como la introducción de la dirección asistida, el aire acondicionado o los frenos ABS. Sí, esos elementos que a un ruso medio de los años 70 le habrían parecido tan aberrantes como un bloque de dos litros a un norteamericano de la misma época. Dos maneras de entender el mundo tan contrapuestas nunca pudieron dar un fruto tan parecido y asombroso: automóviles de ensueño capaces de dibujar sonrisas a los petrolheads de todo el planeta. Qué maravilla, amigas y amigos. Qué maravilla...

 

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