Este Land Rover Serie 1 tiene un motor V12 de 18 litros y 1.100 CV de un avión de la Segunda Guerra Mundial. "¿Qué habías bebido?"

Land Rover Serie 1 con motor Meteor de Rolls-Royce
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El dueño de este Land Rover Serie 1 de 1956 decidió que era una gran idea instalarle un motor Rolls-Royce Meteor modificado con 1.100 CV procedente de un tanque de combate.

A lo largo de los años hemos visto llevar a cabo todo tipo de swaps de motores en coches, pero pocas veces se ha culminado un proyecto en el que a un sencillo Land Rover de 1956 le instalaban un motor de tanque derivado de un motor de aviones de combate. Esta fue la idea del propietario de este Serie 1 con 70 años de historia al que han equipado con una versión muy modificada de un motor Rolls-Royce Meteor que utilizaban los tanques de la Segunda Guerra Mundial.

“¿Qué diablos estabas bebiendo cuando decidiste poner un V8 de 18 litros en un Land Rover?”, le pregunta el entrevistador al dueño del proyecto entre risas. Y no es para menos dado el resultado de este swap. El motor escogido fue un Meteor V12 de 27 litros de cilindrada al que han anulado cuatro cilindros para reducir tanto su tamaño como su cubicaje.

Ahora es un V8 de 18 litros, que sigue siendo un motor enorme para casi cualquier coche en la tierra. Y eso incluye un Land Rover clásico de 1956. El dueño de este coche reconoce que valoró otras opciones, incluyendo un tractor, pero finalmente se decantó por una unidad de tracción trasera del legendario 4x4 británico al que han tenido que hacer todo tipo de modificaciones.

Entre las modificaciones que ha recibido el motor se encuentra un enorme turbo que le aporta ese extra de potencia que el motor necesitaba, pero que el todoterreno tal vez no estaba pidiendo. Dependiendo de la presión de soplado, el motor puede generar hasta 1.100 CV de potencia, lo cual ha llevado al dueño de este Land Rover a interesarse por las carreras de aceleración.

Esta es la razón por la que también cuenta con un eje trasero Ford que le permite, entre otras cosas, instalar unas enormes llantas con neumáticos extra anchos para obtener la máxima capacidad de tracción durante las aceleraciones.

El propietario del Land Rover Serie 1 con motor Rolls-Royce Meteor V8 de 18 litros y 1.100 CV de potencia no parece interesado, al menos por el momento, en extraer más rendimiento del propulsor de tanque, aunque también reconoce que es posible, pero solo hasta los 1.500 CV, que es la potencia máxima que soporta la caja de cambios sin colapsar.

Este es, sin lugar a dudas, uno de los proyectos más locos que hemos visto en los últimos años. Pocos se atreverían a instalar un motor de alto rendimiento en un Land Rover clásico de hace 70 años, pero menos aún son los que lo equiparían con un propulsor modificado procedente de un tanque de la Segunda Guerra Mundial.

Del motor Rolls-Royce Merlin al Meteor

El Rolls-Royce Merlin es uno de los motores de aviación más icónicos de la historia, famoso por propulsar a cazas legendarios como el Supermarine Spitfire y el North American P-51 Mustang, claves en la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial. Aunque es un motor aeronáutico, su ingeniería ha tenido un impacto profundo en la automoción de altas prestaciones, la ingeniería de materiales y las carreras de velocidad.

El motor Merlin fabricado por Rolls-Royce utilizaba como base una unidad V12 a 60 grados de 27 litros, con un árbol de levas en cabeza por bancada, 4 válvulas por cilindro (48 en total), alimentación mediante carburador en las primeras versiones e inyección mecánica en las últimas, un compresor centrífugo con intercooler y un peso de nada menos que 750 kilos.

Con estas características y un tamaño descomunal, el motor de aviación desarrollaba 1.000 CV en sus primeras variantes, aunque llegaría a superar los 2.000 CV con el paso de los años. Entre sus características más llamativas se encuentra el compresor de Stanley Hooker de dos etapas y dos velocidades diseñado para mantener potencia y rendimiento a alturas superiores a los 9.000 metros, y las válvulas de escape, que estaban rellenas de sodio líquido que absorbía el calor como medida de refrigeración.

Rolls-Royce fue un paso más allá y logró transformar el Merlin para aplicaciones terrestres. El resultado fue el motor Meteor, un propulsor nacido en plena Segunda Guerra Mundial que compartía el 80% de sus componentes con su hermano de aviación, pero que se utilizaba en tanques blindados, de ahí que los ingenieros priorizaran el par motor y la fiabilidad.

El Meteor, a diferencia del motor Merlin de Rolls-Royce, utilizaba combustible de bajo octanaje, estaba hecho a base de hierro fundido y el sentido de giro del motor estaba invertido para adaptarse a las transmisiones de los carros de combate. Su potencia era menor, de entre 600 y 650 CV, pero destacaba por un par motor que llegaba hasta los 1.960 Nm a solo 1.500 rpm.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España