Durante 35 años, el Porsche 956 LH tuvo el récord Nürburgring. Ahora ha viajado desde el Museo Porsche de Stuttgart hasta Tailandia para una celebración especial

El Porsche 356 LH se traslada desde el Museo de Porsche de Stuttgart hasta Tailandia para presidir la exposición Raceborn que conmemora el primer aniversario del Curvistan Bangkok.

Porsche nos ha regalado grandes coches a lo largo de su historia. Algunos ocupan lugares muy destacados, como el 917, el Carrera GT, el primer 911… Y, cómo no, el Porsche 956 LH, el coche que mantuvo el récord de velocidad en Nürburgring durante 35 años. Ahora ha viajado desde el Museo Porsche de Stuttgart hasta Tailandia para una celebración especial.

Creado en 2024 por Stefan Bogner, fundador de la revista Curves, y Chanond Ruangkritya, promotor inmobiliario tailandés y coleccionista de Porsche, Curvistan Bangkok se ha convertido en apenas un año en un punto de referencia cultural en la región. 

Situado en el animado distrito de Thong Lo, el recinto combina una galería, una cafetería y un espacio de experiencias para los entusiastas del automóvil y el diseño. Con el apoyo de Porsche Asia Pacífico, Curvistan se ha consolidado como un destino único en el sudeste asiático.

La exposición Raceborn rinde homenaje a Porsche como marca nacida en los circuitos, con una pieza central que encarna este espíritu: el Porsche 956 LH con el dorsal número uno. 

Se trata de una cesión especial del Museo Porsche de Stuttgart, exclusivamente para la exhibición. Este mismo coche fue conducido por Jacky Ickx y Derek Bell hasta la victoria en las 24 Horas de Le Mans de 1982, lo que marcó el inicio de la era del Grupo C.

El Porsche 956 LH en un escenario inesperado

Antes de instalarlo en el espacio de eventos, el equipo de Curvistan tuvo la oportunidad única de fotografiar el 956 LH en lugares emblemáticos de Bangkok. Las imágenes resultantes capturan un llamativo contraste entre las tradiciones asiáticas y la excelencia técnica de Weissach.

“No es habitual ver un coche de carreras con tanta historia en Tailandia ni en ningún otro lugar de Asia. La respuesta en las calles de Bangkok fue abrumadora. La comunidad Porsche de esta región es increíblemente apasionada, y ver el 956 en vivo fue un sueño hecho realidad para muchos”, afirma Bogner.

El Porsche 956 LH no sólo era rápido, sino también eficiente. Estaba perfectamente adaptado a la nueva normativa del Grupo C, que daba prioridad al uso inteligente del combustible frente a la potencia bruta. Con un peso de solo 840 kg y un motor bóxer de seis cilindros y doble turbo con 620 CV, era una obra maestra de la ingeniería.

El Director de Proyecto encargado del desarrollo del 956 fue Norbert Singer, uno de los ingenieros más influyentes en la historia del automovilismo de Porsche. Singer moldeó el ADN de la marca durante décadas con sus brillantes conocimientos.

Además del 956 LH, Curvistan Bangkok presenta otros vehículos Porsche de carreras destacados, como un 911 GT3 R del Campeonato del Mundo de Resistencia FIA (WEC), un 911 GT3 con mejoras de Manthey Racing y un 911 Carrera (992.2) con una decoración especial inspirada en el 956 LH, en homenaje a la época dorada del Grupo C.

Un record en Nürburgring en 1983

El Porsche 956 es uno de los coches más míticos que se han fabricado por sus éxitos en la competición. Ya hemos mencionado su victoria en la carrera de resistencia francesa en 1982, pero un año después logró otro hito importante.

Uno de los logros más espectaculares se produjo en 1983, cuando Stefan Bellof estableció la vuelta más rápida jamás registrada en el circuito de Nürburgring Nordschleife: 6:11,13 minutos

Esta marca se mantuvo durante 35 años, hasta que Timo Bernhard la pulverizó con el Porsche 919 Hybrid Evo en 2019, haciendo un tiempo de 5:19.55 minutos.

Los avances que introdujo el Porsche 956

Sin embargo, hay muchas cosas del 956 LH que todavía sorprenden en la actualidad. Se cuenta que el coche se podía conducir bocabajo a 321,4 km/h, gracias al trabajo de aerodinámica que le aplicaron los ingenieros.

No es que nadie lo hiciera nunca, pero hay una explicación física detrás de todo esto y por eso nos lo creemos. La culpa de todo la tiene el famoso ‘efecto suelo’, un conjunto de técnicas que permiten crear un efecto de atracción entre el coche y el asfalto. Esto hace que el agarre sea mayor y, por tanto, gane velocidad en el paso por curva.

Y eso pese a que el motor bóxer del Porsche 956 no era el más adecuado para el ‘efecto suelo’, pero los de Stuttgart inclinaron el motor hacia arriba y añadieron una carrocería muy simple. Así lo solucionaron y el Porsche 956 terminó generando tres veces más carga aerodinámica que el Porsche 917.

Porsche no fue pionero en esto, pero gracias al Porsche 956 (el primer coche del Grupo C en utilizar este recurso) se popularizó un concepto que hoy en día sigue más vivo que nunca y sobre el que se sigue trabajando, tanto en los circuitos como en los deportivos más modernos. 

Por otro lado, el Porsche 956 de 1982 introdujo también la inyección directa de combustible, gracias a la ayuda de Bosch, que sustituía a la inyección mecánica y que permitía obtener la misma potencia que el Porsche 936 pero con un mayor ahorro de combustible y más par motor

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España