El Ferrari one-off que sacaron de Maranello, nadie pidió, pocos quisieron y casi se vendió por un precio ridículo (para lo que costó)

La familia real de Arabia Saudí hizo el encargo de un Ferrari one-off que no destaca precisamente por su belleza aunque lo firmaba Michelotti. Era el Meera S.

En 1983 Ferrari preparó un deportivo para un cliente muy especial. Un modelo único encargado por la familia real de Arabia Saudí (no queda claro quién) que no acabó de llegar al corazón de los aficionados: saluda al Meera S, posiblemente el one-off menos deseado de Maranello.

Últimamente, los del cavallino han creado un montón de proyectos especiales únicos para sus clientes más exigentes. Una manera como cualquier otra de hacer caja, pero también de llenarlos la cabeza de imágenes evocadoras y de sueños inalcanzables,  ¿Recuerdas el 458 MM Speziale, el alocado P80/C, el SP12 EC de Eric Clapton y el más reciente BR20?

El único problema es que no basta con entrar en el concesionario de turno y pedir un modelo exclusivo. Necesitas estar en la cima de la pirámide económica, nadar en la abundancia y ser más rico que los ricos para que te permitan tomar asiento en la mesa del diseñador en Maranello.

Entonces, ¿cómo puedes hacerte con un Ferrari completamente único por dinero más terrenal? Posiblemente, acudir al mercado de segunda mano y buscar esos Ferrari, Lamborghini o Porsche más baratos que te puedes encontrar. Pero claro, no es lo mismo.

Hace unos años también se abrió una ventana de algo insólito: el Ferrari en cuestión salió a la venta en una subasta pública de RM Sotheby's, la casa de subastas que suele acaparar titulares por vender coches como el segundo modelo más caro de la historia, un Mercedes W196 R que se adjudicó por 51 millones hace un par de meses.

Volviendo al Meera (el nombre de la mujer del hijo del sultán en aquel momento), la noticia estaba en su precio: cuando se anunció su venta en 2022 se estimaba un valor de menos de 100.000 euros, lo que enseguida llamó la atención de coleccionistas y especuladores de colmillo retorcido que veían una manera de invertir en algo que acabaría explotando.

Pero, ¿qué demonios era exactamente el Meera? 

El que definitivamente no es el modelo más bonito de la historia fue un encargo realizado a Maranello en 1983 de un one-off que se basaba en un Ferrari 400i

Este fue directo desde la sede italiana a los talleres del diseñador italiano Giovanni Michelotti, quien había fallecido unos años antes, y había sido el creador de bellezas como el Ferrari 166 o el Alpine A110, aparte de coches más terrenales como el Ford Anglia o algunos de nuestros BMW favoritos de la Neue Klasse

La carrocería de este modelo es a buen seguro del hijo del legendario diseñador, Edgardo, quien probablemente no había heredado la genialidad de su padre, aunque, como apuntaban nuestros compañeros de Periodismo del Motor hace unos años, es probable que el propio Giovanni tuviera tiempo de hacer algunos bocetos.

En Carrozzeria Michelotti se rediseñó completamente el coche. De hecho, únicamente quedaron los faros escamoteables y el parabrisas original. La parrilla de lamas y el pliegue de la carrocería son muy de "coche del futuro" de la época. 

Y es que en los años ochenta era un coche de alta tecnología, con un salpicadero electrónico Michelotti Technica, una cámara que sustituía al espejo retrovisor central (no aprendemos de la historia) y un sistema de aire acondicionado doble.

El precio del coche se fue al millón de dólares de 1983, que equivaldrían a 3,2 en 2025. Décadas más tarde, antes de salir a la venta se hizo una revisión por valor de 252.000 euros, aunque eso no pudo hacer remontar el hecho de que se le cambiara su salpicadero original por uno en dos tonos.

En la época también tenía limpiaparabrisas en las ventanillas laterales, así como en las delanteras y traseras, lo que resultaba perfecto para derrapar en condiciones de lluvia. 

Sin embargo, no se hicieron cambios en el tren motriz original, lo que significaba que su motor delantero V12 de 4,8 litros e inyección gestionaba sus 310 a través de una caja automática de tres velocidades y que, aparentemente, apenas había recorrido en aquel momento 50 km.

En cuanto al precio final... Cuando reúnes a gente con dinero encaprichada de algo, el precio no suele ser impedimento. Al final, en la subasta de París se alcanzaron los 432.500 euros, lo que a todas luces fue una verdadera sorpresa.

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Luis Guisado

Webmanager

Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.