El Ford Escort RS Cosworth es uno de los deportivos con motor turbo más recordados. Estos son sus puntos débiles

Si hablamos de deportivos con motor turbo de los 90, el Ford Escort RS Cosworth es uno de los más aclamados, y con razón. Estos son algunos de sus puntos débiles.
Los coches deportivos con motor turbo son sensacionales y eran especialmente aclamados en los años 80 y 90. En la última década del siglo XX, Ford lanzó a las calles un coche que se convertiría en una leyenda de este tipo de modelos y del automovilismo en general: el Ford Escort RS Cosworth. Ahora bien, ¿conocías sus fallos? Estos son los puntos débiles del Escort RS Cosworth.
Cualquiera que sea un apasionado de los deportivos conoce este icono de la década de 1990. El apellido Cosworth en los modelos de la firma del óvalo ya fue sinónimo de grandes prestaciones en el Ford Sierra, pero el Escort fue capaz de elevar la apuesta, llevando a este compacto a ser una bestia del asfalto entre 1992 y 1996.
Su apariencia era el sello de identidad clave, con unos pasos de rueda ensanchados, nuevos paragolpes y un inconfundible alerón trasero de grandes dimensiones. Dentro, la mayor deportividad la aportaban elementos como los asientos, si bien aquí no difería tanto de un Ford Escort normal. Ahora bien, todo cambiaba al mirar bajo el capó.

Un motor cuatro cilindros de dos litros con turbo Garrett y 227 CV era el encargado de mover el conjunto con una agilidad destacable. Gracias a su puesta a punto, su tracción integral y un diferencial que enviaba algo más de potencia al eje trasero, este fue uno de los coches más deseados de los años 90.
Esencialmente, se trataba de un coche de rally homologado para carretera, pero también tenía una serie de detalles que aún deben ser tenidos en cuenta si quieres tener uno. Los problemas del Escort RS Cosworth no son tan dramáticos como los de otros modelos, pero sí hay una serie de cuestiones de las que algunos propietarios han advertido ocasionalmente en foros especializados.
Entre los detalles que se mencionan, los frenos son una de las mayores carencias, con unos discos de freno delanteros que pueden gastarse o deteriorarse demasiado rápido, algo que puede paliarse con unas nuevas pinzas. Asimismo, también se menciona el consumo excesivo de aceite, junto con algunos fallos puntuales en la bomba de aceite y algunas fugas.

Más allá de esto, otros puntos débiles del Ford Escort RS Cosworth no difieren demasiado de los de otros coches con cierta edad y cualidades deportivas. Destacan algunas holguras en la palanca del cambio, ruidos en el habitáculo o vibraciones, así como detalles como algunos fallos en la caja de fusibles.
Por otra parte, la mecánica en sí no cuenta con fallos graves que le hayan hecho contar con una mala fama, pero eso no quiere decir que pueda estar extensa de problemas. Algunos propietarios han tenido algunos problemas puntuales en el turbo o han tenido que reemplazar componentes como el cigüeñal, algo que puede salir bastante caro.
Como sucede con otros coches antiguos, tendrás que tener claro que va a contar con más averías que un coche nuevo simplemente por el desgaste y que un modelo deportivo puede ser todavía más propenso a ellas, ya que no suelen ser conducidos de forma sosegada. Además, hablamos de un deportivo con motor turbo con tracción integral permanente de hace tres décadas.
Por ello, conviene contar con ciertos conocimientos de mecánica para poder realizar tú mismo algunas reparaciones, aunque igualmente tendrás que sustituir componentes en algún momento, algo que puede ser un quebradero de cabeza. Al fin y al cabo, este no es un Escort normal, sino una versión deportiva de la que se fabricaron no mucho más de 7.000 ejemplares.

Así, la complejidad para encontrar repuestos y su coste puede ser el mayor punto débil del Escort RS Cosworth, ya que te llevará tiempo encontrar algunos componentes y es muy probable que debas importar algunos desde Inglaterra. Esto, si quieres que las reparaciones sean correctas, algo que bien merece un coche como este.
De esta forma, la experiencia de ser un propietario de uno de estos deportivos de los 90 puede no ser tan cómoda como la de un coche nuevo, pero igualmente merece la pena. Al final, se trata de una máquina con un rendimiento espectacular, capaz de ofrecer grandes sensaciones y de firmar un paso de 0 a 100 km/h en 6 segundos y 232 km/h de velocidad máxima. Nada mal para la época.
En cualquier caso, la clave está en el tiempo y el dinero. Si tienes suficiente paciencia y te lo puedes permitir, los problemas del Escort RS Cosworth no deberían ser el motivo que te impida hacerte con uno. Eso sí, prepara la cartera, ya que las unidades a la venta se encuentran en torno a los 60.000 euros y algunas se acercan peligrosamente a los 100.000 euros...
