En los años 2000 todo parecía buena idea. Como crear el Mercedes A 32 K con 354 CV y propulsión junto a HWA

Mercedes A 32 K AMG (2002)
Mercedes A 32 K AMG (2002)
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En 2002 un coleccionista propuso a Mercedes crear un deportivo basado en el Clase A W168. Entre AMG y HWA se creó el A 32 K AMG, con el motor M112 de 354 CV y propulsión.

El Mercedes Clase A es un coche con historia y su primera generación siempre será muy recordada, tanto por el peculiar diseño que presentó como por la famosa actuación en la prueba del alce que puso de manifiesto algunos problemas de seguridad que tenían que ser solucionados cuanto antes. Este suceso hizo sombra a casi todo lo demás que rodeó a este modelo, incluso a la existencia de un ejemplar firmado por AMG creado para un coleccionista: el Mercedes A 32 K AMG.

En 1997 Mercedes comenzó a vender la primera generación del Mercedes Clase A, un modelo más pequeño que el resto de la gama que se caracterizaba por su aspecto de monovolumen en miniatura. Buscaba ser un coche práctico y accesible dentro de los estándares de la marca, sin aspiraciones deportivas de ningún tipo, al menos en su gama convencional.

La firma de la estrella ofreció el Clase A con motores diésel y gasolina que dejaban el rango de potencias entre los 60 y los 140 CV, pero no descartó de lleno la idea de crear un Clase A AMG. El primer ejemplo llegó en 1998 con el A 38 AMG, un prototipo con una interesante peculiaridad: contaba con dos motores de cuatro cilindros, uno en la parte delantera y otros en la trasera. Rendía 250 CV de potencia y 360 Nm de par, así como firmaba un paso de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos y una velocidad máxima de 230 km/h.

Mercedes A38 AMG
Mercedes A38 AMG

Solo se fabricaron cuatro ejemplares de este modelo, que realmente no estuvo disponible para el público general. Dos se entregaron a los pilotos Mika Häkkinen y David Coulthard, con uno de ellos expuesto actualmente en el museo de la marca, en Stuttgart (Alemania). El destino de los dos ejemplares restantes es un misterio y quien los tenga en su poder tiene uno de los Clase A más exclusivos que existen, pero no el más raro de la historia.

Tras la creación de estos prototipos, un coleccionista contactó con la firma alemana para crear un coche deportivo basado en el Clase A (W168). Así, el proyecto echó a andar mediante una colaboración empresarial entre AMG y HWA (que durante décadas ha colaborado con AMG en la creación de deportivos) llevada a cabo en 2002.

Concebir este deportivo tan peculiar no era fácil. Lo primero era la elección de un motor adecuado, y aunque se barajó la posibilidad de montar un V8 de 5.5 litros (esa era la voluntad del coleccionista), finalmente se optó por el motor M112. Se trataba de un motor V6 de 3.2 litros sobrealimentado que se encontraba en el Mercedes C 32 AMG. Con 354 CV de potencia y 450 Nm de par, permitió firmar un paso de 0 a 100 km/h en 5,1 segundos, pero la velocidad máxima se limitó a 250 km/h.

El motor se colocó en posición longitudinal por razones de espacio y el coche pasó de ser tracción delantera a contar con propulsión trasera. Además del motor, también se tomó del C 32 AMG la caja de cambios automática de cinco velocidades y el diferencial autoblocante trasero, así como su suspensión, el equipo de frenos más capaces, elementos del interior como el volante y las bonitas llantas de 18 pulgadas. Con todo, el Mercedes A 32 K AMG se había hecho realidad.

Estéticamente era un AMG puro, con paragolpes deportivos, dos salidas de escape, las mencionadas llantas y la postura rebajada. También lo era por dentro, donde se montaron unos asientos delanteros semibucket con arneses y una jaula antivuelco. Por supuesto, también cambiaron detalles como el velocímetro, que marcaba hasta 300 km/h, si bien sin limitador el coche “solo” alcanzaba unos 280 km/h.

Así, el Mercedes A 32 K AMG fue una de las pocas representaciones de cómo podría haber sido un Clase A AMG de primera generación vendido al público, aunque quizás fue más bestia de lo que podría haber sido un modelo de producción en serie. También sería más caro, ya que fue una creación especial, pero ¿cuánto estarías dispuesto a pagar para tener un coche que nadie más puede conducir?

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Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor